Homologación del salario mínimo creará más desigualdad: Ibero

Homologación del salario mínimo creará más desigualdad: Ibero

Aranzazú Ayalá Martínez

@aranhera

A partir de este 1 de octubre el salario mínimo es igual en todo México. Las zona geográfica B se homologó a la A, ahora un trabajador en cualquier parte del país ganará 70.10 pesos al día, lo que significa 2.66% más de lo que estaba contemplado en la zona B, que era de 68.28 pesos diarios.

Salario.Sin embargo, aunque esta homologación pareciera benéfica de entrada, lo único que producirá es mayor pobreza y desigualdad de acuerdo a los investigadores del Observatorio de Salarios de la Ibero Puebla.

En rueda de prensa, el investigador Miguel Alejandro López López explicó que el hecho de ver a México a través de un sólo salario mínimo implica ver a un país como si fuera un mismo bloque en el cual no hay diferencias ni productivas, ni en costos de canastas de consumo ni en los bienes que se consumen en cada una de las regiones.

Por ejemplo la carne de res, cuyo precio promedio en Ciudad Juárez es de 135.5 pesos, se pueden adquirir 510 gramos con un salario mínimo mientras que en Puebla, donde cuesta alrededor de 119.8, pueden comprarse 580 gramos.

Esta política tampoco respeta el federalismo del país, dijo el especialista, y puso como ejemplo el caso de Estados Unidos donde aunque la federación establece un salario mínimo general, cada estado es libre de poner el propio de acuerdo a las condiciones específicas de productividad y características de consumo locales.

El miembro del Observatorio dijo que hay que considerar también las diferencias de nivel de producción y precios entre zonas urbanas y rurales. En las primeras el salario juega un papel fundamental, pues las mercancías se obtienen con dinero, pero en las zonas rurales muchas veces varios productos son adquiridos mediante el autoconsumo y la producción propia.

“Las necesidades de salarios dentro de una urbe como es Puebla implican necesariamente estar diferenciadas del salario que se tendría que percibir en el norte de la Sierra de Puebla, y la homologación no ve esto”, dijo el investigador.

El investigador recordó además que el poder adquisitivo en general ha mermado desde hace dos años. Si en 2013 con el salario mínimo podían comprarse 6.67 kilos de tortilla, en 2015 la cantidad bajó a 5.66 kilos, y en cuanto al azúcar antes alcanzaba para 6.4 kilos y ahora sólo para 5.5. Esto refleja que los aumentos de precios están siendo superiores a los aumentos salariales, lo que se traduce en la caída de las condiciones de vida.

DESEMPLEODe acuerdo a las mediciones de Coneval, alguien debe ganar 2 mil 614 pesos mensuales para estar apenas sobre la línea de bienestar y no ser considerado en condiciones de pobreza.

Con la homologación, el salario mínimo ronda los 2 mil 100 pesos, por lo que los 7 millones de personas –alrededor del 13% de la población económicamente activa de todo el país– que ganan un salario mínimo estarían en condiciones de pobreza.

Empresarios, los beneficiados

Dentro de la homologación hay que tomar en cuenta la depreciación del peso que, explicó López, es más significativa que el ajuste salarial regional.

Mientras que en la Zona A no hubo un ajuste, si se toma en cuenta el costo del dólar la pérdida de poder adquisitivo es igual a 1.2 dólares, lo que se traduce en 20.4 pesos. Entonces el ahorro en costos de capital en dólares en la Zona A para las empresas es de 20.4 pesos por jornada diaria, en tanto que en la Zona B, a la que pertenecía Puebla, es de 18.58 pesos.

“En ningún momento esta homologación implica que la parte empresarial vea una afectación. Los inversionistas internacionales se ahorran en promedio por trabajador de salario mínimo diario entre 20.4 y 18.58 pesos”, dijo el investigador.

También la distribución del los ingresos es cada vez más desigual. El especialista explicó que en 1976 el PIB se distribuía un 51 por ciento en las inversiones y 49 por ciento en los trabajadores, ahora el 75 por ciento es apropiado por el capital y sólo 25 por ciento es redistribuido en salarios, lo que implica que se siga profundizando la pobreza. “Mientras se mantengan este tipo de políticas México será más desigual y más pobre”, comentó.

Las necesidades de salarios dentro de una urbe como es Puebla implican necesariamente estar diferenciadas del salario que se tendría que percibir en el norte de la Sierra de Puebla, y la homologación no ve esto

Por su parte, Miguel Calderón Chelius, coordinador de la licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública en la Ibero Puebla y miembro del Observatorio de salarios, dijo que las ganancias para los empresarios son muy altas y éstos se siguen quedando con la mayor parte.

Puso como ejemplo nuevamente a Estados Unidos, donde el salario mínimo por hora es de 7.25 dólares, pero en México una jornada diaria es de aproximadamente 4 dólares. “En México se necesitan casi dos días para ganar lo que un trabajador en Estados Unidos”, comentó. Ejemplificó la situación con el sector de la cómica rápida. “¿Cuál es la diferencia en productividad entre uno en USA y uno en México? Los precios son similares, pero los salarios no”, dijo, agregando que entonces las utilidades de los empresarios aquí son mucho mayores.

Calderón resaltó que el salario mínimo debe garantizar las condiciones de vida de toda una familia, cubriendo las necesidades de educación, vivienda, transporte y alimentación. “Y sin embargo vemos que el salario mínimo es menor que la línea de pobreza, y no familiar sino individual”, comentó. “Tenemos un salario mínimo que garantiza la pobreza de la familia”.

Esta homologación también tendrá consecuencias a futuro. Calderón Chelius explicó que la población mexicana no puede ahorrar para su retiro si gana dos o tres salarios mínimos, y la mayoría de las personas en el país viven al día.

Aunado a esto, la clase media “se come literalmente el futuro a través del endeudamiento y de créditos. Lo que se está hipotecando es nuestro ingreso al futuro”, dijo, explicando que la contención de salarios generará una crisis población.

“En un futuro, la mayoría de los habitante de México serán viejos, pobres y enfermos, sin trabajo ni pensión ni acceso a sistemas de salud. No hay manera de que cambie si no mejora el ingreso de los mexicanos, empezando por los más pobres. Todas las políticas de combate a la pobreza están atadas al salario mínimo. Si éste se sigue conteniendo es imposible que suba el nivel de vida de las familias pobres”, explicó.

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