Frankenstein’s Army: ciencia ficción, zombies y nazis

Frankenstein’s Army: ciencia ficción, zombies y nazis

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Héctor Jesús Cristino Lucas

En 1932 Víctor Halpering mostró por primera vez al mundo la criatura mítica, trasgresora de la vida y la muerte que para entonces ya se le conocería con el nombre de zombie, basado en libro de W.B. Seabrook. “White Zombie” es la primer película en nombrar a estas criaturas dentro del séptimo arte con cierta referencia a la cultura haitiana y a su magia y cultura. Pero no fue hasta 1968 que George A. Romero revolucionaría el género transformando los monstruos de Halpering en muertos vivientes que buscan devorar a los vivos con su fantástica “Night Of the living Dead”. El clásico ser cuyo imaginario colectivo se volvería más popular y emblemático para todas las generaciones.

El legado de Romero es tan vigente que sólo hay que voltear y verlo. En la literatura tenemos a Max Brooks con su fantástica “Guía de supervivencia zombie” o “World War Z”. En los videojuegos a “Resident Evil” o “Dead Island”. Mientras que en la música, y allá por 1982, Michael Jackson rindió homenaje a estas criaturas con su popular “Thriller”, video dirigido por John Landis.

Pero el furor por la criatura de los últimos años agotó al personaje, en pocas palabras, se sobreexplotó a la creación de Romero de tantas maneras que para el día de hoy es complicado encontrar una película de esta temática que valga la pena. Una que logre convencer, aterrar e innovar. Pero el día de hoy hay buenas noticias… conoceremos el último legado de los zombies.

“Frankenstein´s Army” es la segunda película de un cineasta holandés poco conocido, Richard Raaphorst. El filme de manufactura rusa le valió el reconocimiento de la crítica, y lo ubicó como una promesa importante en el género de horror, pero más propiamente para ese subgénero sobrevalorado del zombie. En 2008 fue su entrada al cine con su infravalorada “Worst Case Scenario” que de igual manera mezclaba muertos vivientes sólo que con un toque hilarante de serie B: un grupo de amigos intenta escapar de una guerra creada entre Holanda y Alemania tras la final de la Copa del Mundo del 74 cuando unos zombies nazis acuáticos se les interponen en el camino.

Su segundo trabajo puede considerarse entonces el gran salto que Raaphorst necesitaba para empezar a crear filmes de más alto presupuesto, incluyendo a Hollywood, que, como se ha vuelto costumbre, toma directores poco conocidos, pero con talento, para dirigir grandes producciones. Lo vimos con el británico Gareth Edwards cuando presentó en el 2010 el ahora filme de culto “Monsters” y que gracias a ella fue escogido para dirigir el reboot de “Godzilla” en el 2014. Y actualmente con John Watts, quien fue el responsable de la cinta “Clown” y que se encargará de la nueva versión de “Spiderman” con Tom Holland para el 2017.

Inspirada obviamente en la obra de Mary Shelley, “Frankenstein´s Armys” no sólo rinde homenaje a la novela de «El moderno Prometeo», sino que también, intenta innovar las visiones de los muertos vivientes y la gran superstición que hasta el día de hoy se le atribuyen a los nazis. Véase, los extraños experimentos que los alemanes realizaban en los campos de concentración, más propiamente inspirados en los trabajos de Josef Mengele, el «Ángel de la Muerte”, para crear así una historia de horror pseudobiográfica que se baña de superstición en los filtros de este pequeño subgénero también sobrevalorado al que llamamos “Falso documental”.

No es la primera película que usa estos elementos para enriquecer un entramado en el género de horror. El noruego Tommy Wirkola lo hizo estupendamente en el 2009 cuando nos presentó “Dead Snow” y a sus sádicos zombies nazis, una idea tan hilarante que le valió el reconocimiento de los expertos de la serie B. En el 2014 ya estaba estrenando la secuela de ésta con el nombre “Dead Snow 2: Red vs Dead” que fue presentada en México en el Mórbido Film Fest del año pasado. Y en el 2012, Joseph J. Lawson optó por una idea más exagerada que la de Wirkola con su película, producida por la fatídica The Ayslum: “Nazis at the Center of the Earth”.

Un puñado de filmes extravagantes que abusan del lado más supersticioso de la época de los nazis para recrear historias de horror que toman referencias a lo Shelley y a lo Romero, con la idea de la reanimación de cuerpos para destruir la Historia como la conocemos. Algo así como hizo Tarantino con su ficción ucrónica de “Inglourious Basterds”.

Lo mencionamos párrafos anteriores. “Frankenstein Army” usa el “Falso Documental” para enriquecer la superstición de su contexto. Y aunque suene un trillado recurso, la cinta lo realza de manera increíble. ¿Por qué? Sencillamente porque no estamos viendo a un “Paranormal Activity”. Lo recursos empleados se remontan más bien a una especie de “Cannibal Holocaust” para recrear tensión que termina convenciendo. No es un “Found Fontage” común, es fresco, intrigante, original y descabellado. Aunque estemos hasta el hartazgo de este subgénero, la película de Raaphorst lo salva, lo recupera y lo eleva para no abandonarlo en el lugar común.

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Aunado a esto, hay que reconocerle también el fascinante trabajo de dirección de arte que posee toda la película. La visión retrospectiva de la Segunda Guerra Mundial que recupera de forma sublime tanto en escenarios como en conceptos. La atmósfera que te hará vivir es tan decadente, tan llena de miseria, enfermedad y muerte que de momentos recuerda a un “El Pianista” de Polansky pero con vueltas de tuerca que te acercan también al “Dead Snow” de Wirkola. Aunque el punto más grande, sin duda alguna se lo llevan las caracterizaciones. Los rocambolescos personajes zombi/mecánicos que conquistan la película desde el momento en que aparecen.

Cada diseño es más grotesco y bizarro que el anterior, tanto que nos hará recordar al cine de horror asiático tipo “Tokyo Gore Police” de Yoshihiro Nishimura que trasgrede la línea entre el cuerpo y la máquina. O bien “Meatball Machine” de Yūdai Yamaguchi, donde muchas partes del cuerpo se sustituyen por armamento, ya que de igual forma en “Frankenstein Army” tenemos la idea de una transmutación corpórea que pasa por lo Shelley pero con fines bélicos. Por ello, ni el argumento o los tecnicismos son el punto mayor de la película, sino la calidad de arte de la escenografía y la caracterización, porque ya con ello la vuelven de culto.

Pero no abandonemos la obra de Raaphorst en lo meramente superficial, porque detrás de lo gráfico esconde un discurso político que puede volver a la película más extravagante de lo que ya es. El punto final con el que concluye no dejará indiferente a ninguno.

Conoceremos al posible antagonista, el Doctor Víctor Frankenstein que hace clara referencia de “El moderno Prometeo” de Shelley. Éste se vuelve el centro de todo conflicto y en el más profundo de cada uno de los personajes que conoceremos, ya que el trasfondo y subtexto de este filme, ese mismo que necesitaba Raaphorst para volver su obra rescatable y curiosa, lo tiene él. Éste hombre revela la explicación que cualquier espectador intentará encontrar cada vez que veamos a los personaje entrar a este infierno. ¿Por qué crea a todas estas abominaciones? ¿Qué motivo lo orilla para usar su ingenio enfermizo dentro de un contexto bélico como la Segunda Guerra Mundial?

Ese es el discurso prometedor, uno que, y sin afán de cometer spoiler, resulta obscuramente moralista, obscuramente soñador. Tesis que la ciencia ficción se ha encargado de retratar innumerables veces, no muy desapegado a las teorías utópicas de una sociedad perfecta, sin mancha ni arruga, que autores como Aldous Huxley con su “Mundo Feliz” o Anthony Burguess con su “Naranja Mecánica”, han logrado concluir que la maldad del hombre es necesaria. Por ello, este Doctor Frankenstein no es más que otro reflejo del ser humano por alcanzar ideas tan poéticas y bellas pero con recursos terribles. Una versión paralela de Hitler y su intento de recuperar a una raza pura, a la raza Aria.

Entonces vale la pena preguntarse, ¿el fin justifica a los medios? El personaje de la película “Fury” del director David Ayer mencionó una frase contundente respecto a los ideales bélicos. Una que quizás vale la pena recordar porque haría juego con “Frankenstein Army”: “Los ideales son pacíficos y la historia es violenta”.

La película de Richard Raaphorst no debería pasar desapercibida, aunque posee cierta tono de serie B, esconde más de lo que aparenta. Un falso documental ingenioso, unas caracterizaciones impresionantes y unos efectos especiales a la vieja escuela que cualquier amante del gore amará. Pero sobre todo, un discurso político tan allegado a una ciencia ficción clásica que la vuelven notable aunque con cierto halo de locura. Sin embargo, no sé ustedes, pero muchos motivos bélicos me suenan de la misma forma. Muchos ideales por los cuales se lucha y se derrama sangre, en su gran mayoría, no tienen sentido. He ahí la sátira ingeniosa, he ahí la fuerza de la ciencia ficción.

Con ustedes “Frankenstein Army”, ciencia ficción, zombies y Nazis.

Sinopsis:

“Frankenstein Army nos sitúa hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, donde en un laboratorio secreto nazi se ha empezado a experimentar con el diario de un tal Dr. Víctor Frankenstein. Los científicos han utilizado el trabajo de Frankenstein para reunir un ejército de súper soldados formados por partes cosidas de los camaradas caídos, en una última táctica desesperada de horror de Hitler para escapar de la derrota.”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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