«Escapes de Gas», un eco de la historia chilena

«Escapes de Gas», un eco de la historia chilena

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Fotograma del documental Escapes de Gas
Ámbar Barrera

@Dra_Caos

Félix Maruenda fue un escultor y diseñador chileno de izquierda. Fue profesor en la Universidad de Chile antes de quitarse la vida en 2004, a sus 62 años. Uno de sus últimos alumnos, Bruno Salas, a raíz del suicidio del escultor, comenzó a acercarse a conocer la historia de “aquella generación” de los 70 que vivió la transición del gobierno de Allende (socialista) a la dictadura militar ultraderecha de Pinochet.

Una de las obras del maestro Félix, fueron unos enormes escapes de gas. Una chimenea que servía para liberar el gas y los vapores de las enormes cocinas de un edificio que justo antes del golpe de estado, se erigió como el sueño de un chile con un futuro prometedor.

Bruno Salas realizó un documental sobre la chimenea, sobre el edificio y sobre todo, sobre una impactante historia sobre el pasado y el presente de su país. Este largometraje, titulado “Escapes de Gas” se estrenó en abril de este año y hace dos semanas inauguró Cinetekton, Festival de Cine y Arquitectura en el Teatro de la Ciudad.

Como una manera contundente de mostrar lo que se esperaría de esta segunda emisión del Festival, Escapes de Gas mostró los múltiples vínculos existentes entre el cine, la arquitectura, la historia y la memoria de un país.

El UNCTAD III

Chile vivió una de las más profundas heridas de su historia en 1973, cuando el Golpe de Estado inició una dictadura militar a cargo de Augusto Pinochet. Como en todas las dictaduras, se destruye todo lo que vaya en contra de ese nuevo dominio: personas, ideas, lugares, tradiciones, objetos.

El primer edificio que tomó el ejército de Pinochet, fue precisamente el símbolo más fuerte que tuvo el anterior gobierno socialista de Salvador Allende: el edificio de más de 22 mil metros cuadrados que se construyó en tan sólo 275 días para ser la sede de la 3ra Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo (por lo que al inicio la construcción fue llamada UNCTAD III, por sus siglas en inglés) y que además, albergaba cientos de piezas de arte que no solamente decoraban el lugar, sino que también tenían una función propia para el espacio como lámparas, puertas… o la chimenea de las cocinas.

La historia de «Escapes de Gas» es un eco de la historia chilena. Bruno Salas recolecta de las voces que participaron activamente en su construcción: obreros, arquitectos y artistas.

Uno de los obreros mira un video donde se escucha a Allende en un discurso motivacional, diciendo que con esa obra le demostrarán al mundo entero la fuerza de trabajo de Chile como una futura potencia mundial. Este personaje mira emocionado, cuando de pronto salta y exclama: “Ese soy yo, atrás de Allende” y cuenta cómo pudo darle la mano y cruzar unas palabras con él.

Bruno Salas muestra en su documental la perfecta síntesis de cientos de documentos, videos y entrevistas que cuentan la historia del UNCTAD III, que se construyó en tiempo récord. 275 días en los que se trabajó las 24 horas de día en 3 turnos por día.

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Fotograma del documental Escapes de Gas
El arte y la arquitectura

Al UNCTAD III también lo hizo especial la integración de arte en su arquitectura. Cada espacio y cada objeto que pudiera ser arte, se hacía arte: bebederos, muros, puertas, sillas… también había pintura mural y bordado decorando el espacio.

Una de las puertas tenía las empuñaduras realizadas por un escultor a bajo relieve que muestran la silueta de unos puños hacía arriba, simbolizando la fuerza y el triunfo. Cuando el edificio fue tomado por los militares, una de las cosas que hicieron fue invertir las empuñaduras como un símbolo de sumisión y yugo.

Otra de las obras, una de las últimas, fue la chimenea de Félix Maruenda. Una de las obras monumentales más recordadas por los testimonios por su tamaño y la dificultad que implico su montaje.

La pérdida del edificio

Después de un triunfal Congreso Internacional, y después que la gente disfrutara el edificio casi como un espacio público por cerca de dos años, llegó el golpe de Estado y con ello no sólo la toma del edificio, sino también la destrucción y desaparición de cada obra de arte posible dentro de él.

“El arte hace soñar y soñar es peligroso, por eso el arte también es peligroso”, dice uno de los testimonios.

En la década de los 90, la dictadura llegaba a su fin y el UNCTAD III ardió en llamas. Antes de eso había sido saqueado, modificado (cercándolo con rejas de metal) y fue sede del gobierno militar. Se dice que ese incendió fue un accidente, pero sigue en duda que pudiera haber sido provocado.

En la actualidad, aún se puede ver la huella del fuego en sus paredes. Además de grafittis y un deterioro general. El símbolo de esperanza pasó a ser un estacionamiento, un área semi abandonada, un Centro de Arte, también.

El famoso GAM

Actualmente, el antiguo UNCTAD III es el Centro Cultural Gabriela Mistral, o simplemente, “El  GAM”, un centro que busca ofrecer espectáculos y una oferta de formación cultural. Por dos segundos aproximadamente, el lente de Bruno Salas nos muestra que en su interior también hay una tienda de ropa deportiva Puma, tal como un centro comercial.

Fotograma del documental Escapes de Gas
Fotograma del documental Escapes de Gas

El edificio fue rescatado en 2006 y en una bodega, Joaquín, el hijo de Félix Maruenda encontró los restos quemados de la enorme chimenea, la cual planea restaurar. Sin embargo, Bruno Salas comenta, fuera del film, durante su intervención en la inauguración, que la chimenea aún no se reinstala ni se ha terminado de restaurar. No hay dinero para eso.

Bruno cuenta que en 2010 existía un fondo destinado a la restauración del edificio pero de último momento decidieron destinar el dinero para la construcción de un edificio del Teletón. Aun así, la familia del escultor continua en su lucha de restaurar y recolocar la chimenea.

El próximo proyecto de Bruno Salas

Hay una herencia del muralismo mexicano en Chile que se conoce poco y Bruno Salas tiene la intención de mostrarla en su próximo largometraje documental.

El artista y cineasta cuenta que tras el terremoto del 39 que sacudió al país sudamericano, México construyó en territorio chileno la Escuela México, un escuela pública en la que Siqueiros pinta un mural. En el 67 después de otro terremoto y tsunami, México restauró la pinacoteca de la Universidad de Concepción y Camarena pinta un mural. Y así, “México incide varias veces con el muralismo a raíz de ciertos terremotos políticos y telúricos”.

Su nueva producción cinematográfica partirá de un hecho particular ocurrido en el año 1973: el montaje de una gran exposición de muralismo mexicano en Chile. Esta exposición se inaugura el 7 de septiembre y 4 días después sucede el Golpe de Estado.

— Obviamente la exposición se canceló y de ahí en adelante se empezó a trabajar en el operativo secreto en pleno toque de queda y en la dictadura para sacar la colección del país junto a la familia de Salvador de Allende y cientos de asilados de políticos – adelanta Bruno.

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