Antes muerto que de Sociales

Antes muerto que de Sociales

Susana Sánchez Sánchez

Hace mucho que no escuchaba en el democrático microbús la rola Antes muerta que sencilla, del grupo Horóscopos de Durango. Es una joya social porque no sólo habla de las aspiraciones que pueden tener algunas mujeres (en quienes se enfoca la rola) sino también los profesionistas por verse muy acá: intelectuales. En el gremio periodístico, por ejemplo, hay niveles en la cobertura informativa, porque no es lo mismo cubrir temáticas relacionadas con el gobierno y la política, deportes, iniciativa privada, universidades o policía; a cubrir cultura, espectáculos o sociales. Hay fuentes informativas duras y blandas, las primeras son indispensables para un noticiero y las segundas pueden considerársele no tan importantes. Si hacemos una paráfrasis burda de la canción y la trasladamos al ámbito de la información, bien se podría cantar: Antes muerto que de Sociales o Antes muerto que de Espectáculos o Antes muerto que de Cultura.

Entre los periodistas parece existir un discurso muy cercano a una suerte de investigadores que saben de inmediato qué es lo noticiable, lo que puede ser contado y en ello apuestan la vida. Así que todos son reporteros hasta que se les pregunta:

¿Por qué no has cubierto sociales, espectáculos o cultura?

O sea, ¿cómo? ¿Sociales? ¿Espectáculos? ¡Please!, eso es para gente que no piensa, todavía cultura se asocia un poco con lo intelectual, pero, neta, ¡qué hueva!, o sea, antes muert@ que cubrir esas cosas que no dan prestigio –Podría responder más de uno (es más, podría ser una paráfrasis colectiva).

Sociales podría ser el más bello paraíso de sapiencia y creatividad para un periodista, ¿cuántas cosas no se pueden decir de los usos y costumbres rimbombantes de la clase alta poblana?

¿Qué, entonces, es aquello que hace a los periodistas? ¿El rezado discurso de Kapuściński en bocas de los periodistas? ¿El buen posicionamiento de los egos? ¿Cubrir las fuentes informativas más cercanas al poder? En principio yo diría que son los mismos sujetos involucrados en los medios informativos de comunicación quienes hacen a un periodista. Entre los del gremio periodístico suelen decir que un sujeto es bueno por el número de años ejerciendo la profesión, pero sobre todo por las fuentes informativas que ha cubierto. Si bien alguien puede llevar veinte años en Sociales, eso no lo hace figurar como un periodista respetable, pues se cree que cubrir un bautizo, una boda, una petición de mano, unos XV años, etc., no requiere de ninguna habilidad mental. ¡Hágame favor! Como si la propia estructura de “Sociales” permitiera hacer algo más allá de poner: Fulanos de apellido rimbombante lucieron espectaculares en su boda. ¿Qué empresario mediático va a hablar mal de aquellos de quienes recibe dinero?

Sociales podría ser el más bello paraíso de sapiencia y creatividad para un periodista, ¿cuántas cosas no se pueden decir de los usos y costumbres rimbombantes de la clase alta poblana? No sólo crónicas periodísticas de medio pelo saldrían, también libros enteros; pero ser un periodista de sociales de ese tipo, significaría para el reportero no ser publicado o perder el trabajo, pues para los medios de comunicación, la sección de Sociales, representa una significativa entrada económica.

Si los periodistas de política son los que se llevan los aplausos en el periodismo por representar el “contrapoder”, lo que sea que eso signifique, pero dejémoslo en que de vez en cuando su medio de comunicación les aprueba dos o tres periodicazos, ¿por qué no esos mismo periodistas se arriesgan a usar tanta sapiencia y tanto prestigio ganado en darle otro enfoque a la sección de Sociales? ¿Es que: Antes muerto que de Sociales, antes los egos que el espíritu de periodista harto combativo e investigador?

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