Se solicita personal (jodido)

Se solicita personal (jodido)

Susana Sánchez Sánchez

El periodismo es sufrido, por eso hay que tener vocación, dicen algunos. Es cierto, el periodismo requiere de sacrificios casi religiosos: hay que ayunar y tener fe. Ayunar porque a veces no hay tiempo para sentarse más de media hora a comer; y la fe porque hay que hacer milagros con los pagos que se reciben por trabajar en un medio de comunicación informativo.

La constante de los medios es trabajar todas las horas que sean posibles, con tiempos extras (claro, lo extra es por puro amor al arte). Ni hablar, dirán muchos: así es el periodismo, una carrera sufrida que requiere inversión de tiempo, vocación, estar ahí, desgarrarse las vestiduras por la profesión… El asunto es que ese discurso, en estas tierras mexicanas, tiene oquedades de falta de rigor, ante una dinámica esclavizadora de producción. Ejemplifico: 1) El editor también la hace de reportero; 2) el diseñador también la hace de editor; 3) el corrector de estilo también la hace de editor; 4) el diseñador de publicidad también la hace de diseñador editorial; 5) el reportero también le hace al vendedor de publicidad; 6) el fotógrafo también la hace de reportero.

En calidad de trabajador, toda esa vocación tendría que ser remunerada, porque además de que aquellos que están en un medio de comunicación se pongan la camiseta de su profesión, también necesitan dinero para poder cubrir ciertos gastos personales y tener movilidad, ya no pensemos para ir a vacacionar sino para pagar la gasolina de su carro o el microbús.

A veces los medios de comunicación justifican la duplicidad de funciones no remuneradas en un solo sujeto porque no hay más dinero para poder solventar dos plazas, entonces esas prácticas repercuten en la calidad de los productos que se hacen públicos, porque la premura del tiempo no les permite hacer bien ni el trabajo de editor ni el trabajo del reportero.

Por ahí de finales de los noventa, “dobletear” era una especie de traición para la empresa en la que un periodista, fotógrafo o editor trabajaba, porque se supone que el salario (lo cual significaba que había un contrato y prestaciones) le permitía vivir dignamente; pero ahora “dobletear” es una necesidad imperiosa entre el gremio, ahora andan en dos o tres chambas, y eso los que tienen suerte, porque están aquéllos que duplican funciones, por ejemplo, son editores y reporteros a la vez y por la misma paga, ¿a poco no hay que tener fe en esas condiciones?

A veces los medios de comunicación justifican la duplicidad de funciones no remuneradas en un solo sujeto porque no hay más dinero para poder solventar dos plazas, entonces esas prácticas repercuten en la calidad de los productos que se hacen públicos, porque la premura del tiempo no les permite hacer bien ni el trabajo de editor ni el trabajo del reportero. El trabajo en los medios informativos sí es sufrido; pero ante esas condiciones precarias en tiempos, en ingresos económicos y en calidad de producciones, está jodido y lo que le sigue.

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