Energía renovable, más barata que no hacer nada: Mario Molina

Energía renovable, más barata que no hacer nada: Mario Molina

Los cambios necesarios costarían de 1 a 2 por ciento del Producto Interno Bruto mundial, un costo muy modesto si se consideran los enormes cambios que implica, de acuerdo con el Premio Nobel de Química 1995

Foto: Tomada de Suplemento ESR
Foto: Tomada de Suplemento ESR
Prensa Ibero

@prensaibero

Los cambios para reducir las emisiones de bióxido de carbono que producen los combustibles fósiles en todo el planeta, ascenderían a 1 o 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial de acuerdo con cálculos del doctor Mario Molina, Premio Nobel de Química 1995

Al participar con el tema «Responsabilidad social y sustentabilidad» en la Mesa de Análisis de Sustentabilidad, efectuado en la Universidad Iberoamericana, aseguró que “estos cambios, si se hacen de común acuerdo con toda la sociedad, se pueden hacer a un costo muy reducido. Son medidas que llamamos ganar-ganar”.

El costo, de 1 o 2 por ciento del Producto Interno Bruto de todo el planeta, es muy modesto si se consideran los enormes cambios que eso implica, insistió.

 Lo que habría que hacer es ponerle un precio a las emisiones de manera internacional, porque no estamos cobrando los daños al medio ambiente

Para el año 2030 habría que reducir las emisiones de los combustibles fósiles a la mitad y para ello habría que quitarle los subsidios a dicha forma de energía, explicó. “Lo que habría que hacer es ponerle un precio a las emisiones de manera internacional, porque no estamos cobrando los daños al medio ambiente; además, hay que asegurarse de que las tecnologías sigan bajando de precio, que es lo que pasó con la eólica y con la solar”.

Una de las trabas más importantes para cambiar el paradigma social en cuanto al uso de la energía limpia, dijo, lo representa el poder económico que se refugia en 3 por ciento de la comunidad científica según el cual los cambios en el clima mundial no tienen que ver con la producción industrial.

Hoy se ven lluvias cada vez más intensas, huracanes más poderosos y los deshielos del polo norte, subrayó, pero pese a ello, “hay mucha incertidumbre en calcular cuánto más cambiará la temperatura en las próximas décadas si no se hace nada. Si tenemos suerte, la temperatura sube menos de 4 grados, pero si no tenemos suerte, sube más de 6”.

Comparemos ese 1 o 2 por ciento que costaría hacer los cambios necesarios con el costo de no hacer nada: “si se pierde, sería mucho más caro recomponer las cosas y estarían en juego vidas humanas”, alertó. “Para próximas décadas existe el riesgo de desastres extraordinarios, que una buena parte de la civilización cambie, que una buena parte del planeta no pueda vivir a ciertas latitudes. Serían cambios que ya no se pueden calcular en dólares, sino en fallecimientos de personas, pero sería un desastre por completo para la economía”.

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