Muere Oliver Sacks, el poeta de la neurología

Muere Oliver Sacks, el poeta de la neurología

Oliver Sacks, escritor y neurólogo, fallecía a los 82 años a causa de un cáncer terminal. Autor de libros como Despertares o El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.

Jan. 16, 2004 - New York, New York, U.S. - K34971RM.DR OLIVER SACKS ADDRESSES CROWD AT BOOK SIGNING AT BARNES AND NOBLE BOOK STORE..UNION SQUARE, NEW YORK New York..1/16/2004.   /     2004(Credit Image:  Rick Mackler/Globe Photos/ZUMAPRESS.com)
Foto: ZUMAPRESS.
Agencia SINC

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Al comienzo de su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Oliver Sacks escribió: «La palabra favorita de la neurología es ‘déficit’, que indica un menoscabo o incapacidad de la función neurológica». Ayer, el escritor y neurólogo inglés sucumbía a un cáncer terminal sin haber padecido nunca de ese tipo de incapacidad.

Sacks fue consciente en todo momento de que el final de su vida estaba cerca y tuvo el amargo privilegio de narrar su última aventura hacia la muerte en el periódico The New York Times. Incluso le dio tiempo a publicar sus memorias, On the move, que próximamente se editarán en castellano.

Nacido en 1933 en Londres en el seno de una familia de médicos, fue neurólogo y profesor universitario. Sin embargo, Sacks siempre será conocido, sobre todo, como escritor y divulgador científico. Es autor de libros comoDespertares, basado en su experiencia en el Hospital Beth Abraham en el Bronx (Nueva York, EE UU), donde se encontró con un grupo de pacientes catatónicos, muchos de los cuales habían pasado décadas sin poder moverse.

Sacks siempre será conocido sobre todo como escritor y divulgador científico, autor de libros como ‘Despertares’

Sacks siempre será conocido sobre todo como escritor y divulgador científico, autor de libros como ‘Despertares’

Reconoció estos pacientes como supervivientes de la gran pandemia de encefalitis letárgica que había barrido el mundo desde 1916 hasta 1927, y los trató con un fármaco, la L-dopa –entonces experimental–, lo que les permitió ‘volver a la vida’.

Además, publicó colecciones de historias sobre su experiencia neurológica, como Un antropólogo en Marte, en el que describía distintos pacientes que luchaban por vivir con síndrome de Tourette, autismo, párkinson, alucinación musical, epilepsia, síndrome del miembro fantasma, esquizofrenia o alzhéimer.

En su carta de despedida, publicada el pasado febrero en el mismo periódico norteamericano, escribía: «No puedo fingir que no tenga miedo. Pero mi sentimiento predominante es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he puesto algo de mi parte; he leído y viajado y pensado y escrito…».

A lo largo de sus 82 años, Sacks trabajó con personas con varios tipos de déficits, tratando de explicarnos con sensibilidad y delicadeza lo que eso suponía, pero cuando él se convirtió en paciente, nos dio una lección de vida sobre cómo morir con miedo, pero también con dignidad.

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