De cómo una frase puso a tres periodistas a recorrer América Latina

De cómo una frase puso a tres periodistas a recorrer América Latina

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Martínez Ayala

@aranhera

“Periodismo no es lo que gente dice, es lo que la gente hace”, esas 13 palabras soltadas al vuelo por Miguel Ángel Bastenier, subdirector de El País, puso a tres alumnos del master en periodismo que imparte ese diario español a recorrer América Latina a bordo de un auto usado, comprado con los ahorros, para contar justo eso: lo que la gente hace.

Dos años y medio después, y tras la sugerencia de Wendy Selene, editora del diario El Universal de que, ya que andaban recorriendo Centroamérica y con miras a llegar más lejos, por qué no contaban el narco que no es el mexicano. Y Alejandra S. Inzunza, José Luis Pardo y Pablo Ferri hicieron eso, y publicaron un libro con esas historias de lo que la gente hace y lo titularon “Narcoamérica” en donde tratan de entender y explicar el cómo llega la droga al país y de dónde se genera esa violencia que azota a todo el territorio nacional y al resto de Latinoamérica.

En el inter de esos dos años y medio, publicaron historias en decenas de revistas como Vice, diarios como El Universal, y blogs especializados en viajes y demás para poder mantener ese recorrido de 55 mil kilómetros. Y ademas ganaron varios premios, entre ellos el Ortega y Gasset de España y el nacional de periodismo de México.

El pasado viernes, Pablo Ferri con una chela enfrente y acompañado de la corresponsal de la agencia EFE en Puebla, Magaly Herrera, y del escritor Yussel Dardón, contó parte de la odisea que llevo a los tres jóvenes reporteros a meterse en el submundo de la droga para platicar lo mismo con mulas, traficantes, sicarios y ex sicarios, que con funcionarios encargados de aplicar una política de guerra a las drogas que hasta el momento, y por los resultados obtenidos, puede considerarse fallida.

El libro es, finalmente, una compilación de historias de quienes fueron pervertidos por el narcotráfico, porque era la mejor opción, o porque no había otra, “o porque se quisieron pervertir, simplemente”, dijo Ferri.

«Narcoamérica» es también una colección de preguntas como: ¿cuánto vale una vida humana? ¿por qué alguien traficaría droga o por qué alguien mataría a otra persona? y a la par, en palabras del periodista, es una fotografía del suelo y la miseria de la región.

“Periodismo no es lo que gente dice, es lo que la gente hace”, esas 13 palabras soltadas al vuelo por Miguel Ángel Bastenier, subdirector de El País, puso a tres alumnos del master en periodismo que imparte ese diario español a recorrer América Latina a bordo de un auto usado

El libro comienza con una anécdota que relató en periodista español, que ocurrió en 2012 en la isla de San Blas, en Panamá. Una isla diminuta, donde los pocos habitantes apenas hablaban español y lo único que pasaban eran turistas y las estrellas en el cielo. Sin embargo ahí, en ese rincón donde apenas había víveres, la familia con la que se alojaron los periodistas les ofreció un gramo de cocaína. “Había cocaína. No había nada más”, dijo Ferri. Ahí se preguntó también cómo es que en todos los rincones del mundo llega la cocaína, que es la droga que une y destruye a la vez el continente mediante redes desde los consumidores más marginales en favelas de Brasil hasta Nueva York y los adinerados clientes de Wall Street.

En la charla, Ferri también habló sobre la política de drogas de Latinoamérica, que es la misma desde hace más de 40 años y está basada en una estrategia de Estados Unidos que tiene como cimientos a la guerra. Dijo que las drogas siguen siendo tratadas como un problema de seguridad pública y no como un tema de salud pública, pero durante las últimas décadas y hoy en día no hay menos muertes ni menos adictos, al contrario: como en México, en muchos países ha empeorado la situación. Y 40 años más tarde, hay más muertes y más adictos.

De México, el libro retrata la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, en Iguala el 26 de septiembre de 2014, y cómo esa fue la gota que derramó un vaso ya lleno, destapando muchos más muertos y actos de violencia en todo el estado. Y dentro del contexto de inseguridad, mucho tiene que ver con el discurso oficial y de muchos medios que paulatinamente la van normalizando. “El hecho de que las autoridades asuman que alguien murió porque ‘andaba en malos pasos’ genera una perversión del discurso”, comentó. Ese mismo discurso es utilizado también en los países más violentos de Centroamérica, donde Honduras y El Salvador se disputan el primer lugar del país con mayor índice de asesinatos del mundo.

Para acercarse a esas fuentes en lugares de conflicto, peligrosos y violentos, el periodista español relató cómo era el método de trabajo. Primero hacían base en la capital, donde hacían una red de contactos, y después buscaban guías locales en ciudades más pequeñas y en el campo. Todo eso con paciencia, tiempo y respeto. Con mucho respeto y paciencia, reiteró. Aunque la hazaña no fue fácil, Ferri dijo que si tienes una idea tienes que jugártela. “Muchas veces te va a salir mal, pero al quinto intento va a funcionar”.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

Después de los dos años y medio de trabajo tan cercano a la violencia y a situaciones marginales –como la de Sara, una boliviana que por 600 dólares transportó a Chile decenas de bolsas de cocaína dentro de su cuerpo y terminó en la cárcel–, ¿cómo es que se lidia emocionalmente con todo lo vivido? Ferri dijo que él no ha ido a terapia, pero que lo que le sirve es desahogarse con sus colegas tomando unos tragos. “Creo que así es la terapia”, comentó riendo.

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