En Puebla también hay desaparecidos

En Puebla también hay desaparecidos

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Guadalupe, Gabriel y Osvaldo no están. Sus familias llevan meses buscándoles, sin alguna pista sobre su paradero. Ellos son sólo tres de los cientos de desaparecidos en Puebla, un fenómeno invisibilizado en la entidad gobernada por Rafael Moreno Valle.

El pasado sábado un grupo de casi 80 personas vestidas de blanco se reunió desde las dos de la tarde afuera de la iglesia de Guadalupe en el Paseo Bravo, en los límites del Centro Histórico de Puebla. Algunos parecía que no se conocían, se saludaban como reconociéndose. Muchos llevaban playeras con el rostro de Guadalupe Serna Espejel, otros cargaban una lona con la imagen de Osvaldo Báez Sánchez y una señora con visera blanca tenía la foto de su hijo, José Gabriel Juárez Palestina, dentro de un protector de plástico azul. Casi media hora después de la cita, difundida en medios y redes sociales, la segunda marcha silenciosa por los desaparecidos en Puebla, que ahora logró reunir a tres familias en búsqueda, salió rumbo al zócalo en medio del calor.

Un señor que hablaba en un altavoz dijo que mientras siga habiendo desapariciones en Puebla, “no podemos estar tranquilos”. Dijo que pese a lo que las autoridades dicen, Puebla ya no es una ciudad segura. Se sabe que la ciudad ya no es lo que era antes pero, agregó, por miedo nadie se atreve a decirlo.

Pese a que la cantidad de personas desaparecidas se ha elevado durante los últimos años, la desaparición de Guadalupe fue lo que detonó la unión de varias familias. Mientras que en otros estados las personas se agruparon, formando organizaciones de búsqueda de personas desaparecidas –como FUNDEM–, en Puebla no se había visto algo así.

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Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

Guadalupe Serna Espejel desapareció el 15 de junio de 2015 en Cuautlancingo. Su rostro está reproducido en mantas y carteles por toda la ciudad y en la página de Facebook “Guadalupe Serna #desaparecida”. La mujer de 40 años era maestra en el Instituto México. Su desaparición está contenida en la averiguación previa AP-445/2015/DMSZ, y no hay pistas de lo que le haya podido haber pasado. Esta es la segunda vez que amigos y familiares de la profesora salen a las calles del centro de la capital del estado para que aparezca, para que la sociedad y autoridades los ayuden a encontrarla. Los volantes con el rostro de cabello largo y oscuro y la sonrisa de Guadalupe dicen “¡Seguimos buscándote! ¡Ayúdanos a encontrarla!”.

Andrés García Sánchez, esposo de Guadalupe invitó a todas las personas que están en su misma situación, con un ser querido desaparecido, a unirse. También  pidió a toda la sociedad que ya no tenga miedo, que quien sepa algo de algún desaparecido lo diga. No sólo de su esposa, sino de todas las personas que faltan, porque es una angustia no saber qué pasa.

José Gabriel Juárez Palestina desapareció el 28 de enero. Lo vieron por última vez a las 7:15 de la mañana en la unidad habitacional Agua Santa, donde vivía. Trabajaba en el DIF municipal, y los fines de semana en la Ruta 4, todo el día. Su papá Jorge Juárez no tiene pistas de lo que le haya pasado. Tal y como con Guadalupe, no hay avances, no hay teorías, no hay nada. Nadie sabe nada. La mamá y el papá de Gabriel iban solos. La señora estaba al frente del contingente, cargando la foto de su hijo, mientras que el señor repartía volantes de Gabriel y también de los otros desaparecidos.

La tercera familia que estaba era la de Osvaldo Báez Hernández, de 32 años de edad, desaparecido el 14 de noviembre de 2014. Él trabajaba en un bar en la 31 poniente, salió de la casa hacia su trabajo y no regresó. El último contacto que tuvo la mamá de Osvaldo fue por teléfono. Su papá, José Báez Morales dijo que lo estuvieron buscando y el último que lo vio fue su patrón, quien le dijo que lo había ido a dejar como a las dos de la mañana. Para el papá de Osvaldo, su desaparición ha sido un peregrinar. Desde el inicio, al levantar las denuncias, los trámites burocráticos, la lentitud de las autoridades, las trabas, la falta de interés, el pedir dinero, el decir que no hay personal, el no hacer nada para encontrar a su hijo.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

La misma situación se repite en las tres familias, para quienes la desaparición de sus seres queridos ha sido un calvario y un encontrarse con puertas cerradas. Sin embargo, ahora están unidas. El papá de Gabriel dijo que tiene contacto con las familias de otras cuatro personas desaparecidas, que no fueron a la marcha por cuestiones laborales pero que ya están juntas, ayudándose y haciendo lo que las autoridades no hacen.

Después de la lenta caminata sobre la avenida Reforma, durante la cual los familiares repartían volantes con los rostros y datos de sus desaparecidos, la marcha llegó al zócalo y se concentró brevemente a un costado de la fuente de San Miguel. Los familiares pusieron las lonas con las imágenes de los desaparecidos en el piso, rodeadas de veladoras.

Por un breve tiempo estuvieron ahí, de pie, y después comenzaron a dispersarse. La idea es que esto se replique, que se unan más personas a quienes les faltan sus seres queridos, y se junten, que mientras haya desaparecidos la gente se siga movilizando y presionen para que las autoridades hagan su trabajo.

En 2014 desaparecieron en el municipio de Puebla 433 personas, de las cuales 162 seguían desaparecidas al 30 de marzo de 2015, de acuerdo a la solicitud de información 00105015 hecha a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJ).

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