Con la edad llegan también el desempleo y el abandono

Con la edad llegan también el desempleo y el abandono

Foto: Marlene Martínez
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Aranzazú Ayala Martínez

 @aranhera

Hay todo un sistema social que promueve y orilla al abandono de las personas adultas mayores, dice el coordinador de la licenciatura en psicología de la Universidad Iberoamericana Puebla, JoséLeopoldo Castro Fernández.

El abandono es considerado por las autoridades del DIF estatal como el principal problema que enfrenta esta población, que actualmente representa alrededor del 25 por ciento de todos los poblanos.

El jefe del Departamento de Adulto Mayor del DIF estatal, Jesús Ponce, encargado también de la Estancia de Día Casa del Abue en la ciudad de Puebla, dice que los programas de integración para adultos mayores incluido en las 148 estancias de día y en los 102 grupos gerontológicos en los municipios de la entidad, atienden el problema del abandono.

Foto: Marlene Martínez
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Castro explica el círculo vicioso que orilla al abandono comienza con el desempleo. Antes, alguna persona de la familia podía quedarse a cuidar al adulto mayor en casa, pero todos tienen que salir a trabajar y finalmente los abuelos terminan quedándose solos en la casa, con enfermedades y siendo completamente dependientes. “Quienes los mantenían ahora tienen sus propios problemas económicos”.

Si bien los programas del DIF sí funcionan, en la opinión de Castro Fernández, no son suficientes. Las pocas iniciativas que hay para combatir el desempleo en esta población son por ejemplo en los supermercados donde los adultos mayores trabajan como empacadores. Y si bien la terapia ocupacional los ayuda a combatir el deterioro físico y enfermedades de carácter mental, al sentirse útiles, no hay una política pública consistente que ayude a esta población a encontrar trabajo.  Sólo existen las bolsas de trabajo de la Casa del Abue, las oportunidades laborales que ofrece el Inapam y el sitio de gobierno empleo.gob.mx, con su apartado de adultos mayores.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) 2010, 49.05% de los adultos mayores encuestados no trabajan por dedicarse a los quehaceres de su hogar, 19.16% porque está pensionado, 12.64% respondieron que por otra razón, 9.92% dijeron estar jubilados, 8.21% están incapacitados y sólo 0.44% por estar estudiando.

El estudio “Costos e impactos de la discriminación laboral hacia los adultos mayores en la economía familiar” del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el acceso al empleo para los adultos mayores es reducido y son discriminados mediante el establecimiento de límites máximos para la edad laboral, pues “es común asociar la condición de vejez con capacidades físicas y mentales disminuidas a razón del mismo proceso de senectud.”

El mismo estudio indica que para 2010, 11.2% de la población mundial era de la tercera edad (la mitad de entre 60 y 69 años y el resto mayores de 70), pero para 2050 el porcentaje mundial alcanzará 21.4%.

Tanto Castro Fernández como Jesús Ponce coinciden en que para 2050 la pirámide poblacional va a invertirse, y alrededor de la mitad de la población será mayor de 65 años. En 30 años habrá más adultos mayores que adolescentes de 15 años. “Es un problema que está a la vuelta de la esquina”, dice el funcionario del DIF, quien considera necesario cambiar la cultura del envejecimiento porque no es una situación ajena ni lejana.

Foto: Marlene Martínez
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Cuando los adultos mayores rebasan los 85 años de edad presentan generalmente demencia y padecimientos físicos derivados de enfermedades crónicas, que los hace todavía más dependientes y al quedarse solos en sus casas se desorientan, poniendo en peligro muchas veces a toda la familia. Esto orilla a los responsables a tomar la decisión de llevarlos a asilos o a sitios de caridad, o a simplemente abandonarlos, encerrándolos en sus hogares para que no se salgan. El sistema actual, dice Castro, promueve y empuja estas situaciones y conductas.

La situación en la capital y en el interior del estado es diferente. Los adultos mayores habitantes en comunidades rurales sufren menos de abandono, porque según Ponce hay mayor respeto hacia ellos. En esto coincide Castro, quien explica que en las zonas más rurales la familia es una institución culturalmente distinta, muy de peso, y las personas de la tercera edad están protegidas por la misma, tanto del abandono como del desempleo pues siguen activos en las labores del hogar y del campo.

De acuerdo a datos de la Encuesta Estatal Sobre Dinámica de las Familias en Puebla (Esdifam–Puebla 2012), proporcionados por el DIF, hay una cantidad similar de adultos mayores viviendo en zonas urbanas (14.9%) y rurales (15.3%), pero en el campo hay una mayor aceptación. El 7.56% de los hogares rurales encuestados dijeron que los adultos mayores entienden a los jóvenes, y sólo 5.12% de los urbanos opinaron lo mismo. En la ciudad también se evidenció un mayor maltrato hacia las personas mayores, con 6.8% de respuesta de si existía maltrato físico o violencia contra la personas de la 3a edad, mientras que en los rurales sólo fue de 2.2%.

La directora de asistencia jurídica del DIF estatal, María Elena Torres, dijo que si bien el abandono es el punto más vulnerable para este grupo, no hay un número grande de denuncias, al menos no de las que tenga conocimiento la dependencia. En su opinión, los menores de edad son una población más vulnerable, y coincide en que la situación en la ciudad es más difícil para los adultos mayores. La mayor parte de los casos registrados por la instancia se han dado en Puebla capital y sólo hay tres de las 21 delegaciones del DIF dentro del estado (hubo una denuncia por abandono y maltrato en Xicotepec, otra en Chiautla y otra en Tehuacán).

La indigencia en los adultos mayores tiene que ver con que no hay personas que se hagan responsables, no hay alguien “que te lleve la comida, que vea por ti”, dice Castro. Entonces los adultos mayores tienen que salir para sobrevivir, al no encontrar ningún trabajo formal. Y dentro de los recursos estatales, explica, no existe un rubro específico para adultos mayores, se trabaja por campañas a través del DIF y del Inapam.

El psicólogo de la Ibero dice que para atender el desempleo tampoco hay bolsas de trabajo destinadas sólo a personas mayores de 65 años, lo que hay son generalmente bolsas de trabajo para personas discapacitadas que también ayudan en ocasiones a adultos mayores.

Finalmente otro de los problemas que ve Castro es que desde la sociedad civil no hay una organización que atienda a adultos mayores y que ayude a presionar a las autoridades para recursos y políticas públicas. A nivel social, “no es un actor que exista formalmente”.

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