Trata sexual de personas, otra consecuencia de la minería

Trata sexual de personas, otra consecuencia de la minería

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

La explotación minera no sólo trae consigo consecuencias ambientales y daños al tejido social de las comunidades, también viene de la mano también con la explotación sexual y la trata de personas, pues los grupos de trabajadores que viven muchas veces aislados cerca de las minas, se convierten en un mercado para los tratantes. 

Quienes trabajan en las minas muchas veces viven en condiciones de aislamiento y explotación laboral. Pese a ser una población vulnerable y víctima, esta población se convierte también en victimarios al pagar por servicios sexuales de mujeres víctimas de trata. “Hablamos de una explotación de explotación”, explica Martín Juárez Guevara, responsable del Programa de Trata y Tráfico de Personas en la Universidad Iberoamericana Puebla, de Observa La Trata Capítulo México. La explotación minera se convierte entonces en un submundo del abuso, en una cadena de triple explotación.

Actualmente, en Puebla hay 104 licitaciones para concesiones mineras en puerta, lo que va a atraer a los tratantes y vendedores de sexo. Juárez trabaja con organizaciones de la sociedad civil de la Sierra Norte, quienes han advertido de una nueva dinámica en las redes de la trata. Actualmente, dice el investigador, hay una etapa de “reploblamiento” y cambio en las edades de las mujeres explotadas. Si se ve como un mercado desde términos económicos, actualmente está en una etapa de cambio porque ahora las mujeres más solicitadas son las que tienen entre 13 y 19 años.

“Ahorita, con toda esta cuestión de las licitaciones mineras, están esperando específicamente eso como mercado de explotación. Eso pone en alerta roja todo lo que se trate en relación a las organizaciones que de alguna manera atienden la violencia contra las mujeres, porque se va a abrir el mercado.”

Y si bien todavía no están explotando, dice Juárez Guevara, finalmente las empresas mineras, además de los tratantes, están ya presentes en las comunidades y a la espera, pues en caso de darse las concesiones sería una gran cantidad de población la que llegaría a la zona. “Si ganan las licitaciones, van a llegar campamentos de trabajadores y lo que hacen las redes organizadas es básicamente llevar a las chicas, empezar a ofertar, la cuestión del alcoholismo, la prostitución, y empezar a manejar todo eso”.

Los procesos de captación son muy fuertes especialmente en poblaciones vulnerables, en contextos de violencia y de pobreza. Por eso con las 104 concesiones mineras en la incertidumbre, la entidad se vuelve un foco rojo. Sobre todo porque donde están planteadas estas concesiones son casi todas en la Sierra Norte, una zona de alta marginación, fuerte presencia indígena y donde existe un corredor de desaparición de personas.

Los procesos de captación son muy fuertes especialmente en poblaciones vulnerables, en contextos de violencia y de pobreza. Por eso con las 104 concesiones mineras en la incertidumbre, la entidad se vuelve un foco rojo. Sobre todo porque donde están planteadas estas concesiones son casi todas en la Sierra Norte, una zona de alta marginación, fuerte presencia indígena y donde existe un corredor de desaparición de personas. “Actualmente lo que pasa es que los tratantes están a la espera porque se va a abrir el mercado”, explica el investigador. 

Situaciones similares han ocurrido en otros estados pero ligadas al fenómeno de la violencia entre cárteles del narcotráfico, y como parte de la estrategia de seguridad del Gobierno Federal con la llegada del Ejército, donde los soldados acuartelados acaban pagando por trabajo sexual. Desde el observatorio de la Ibero tienen conocimiento de estos fenómenos ocurridos, principalmente en Chiapas desde 1994, y en Michoacán, en años más recientes.

Además de este problema latente, Juárez menciona que otro agravante es la locación geográfica de Puebla y los caminos de la trata de personas, pues la entidad está en las rutas del tráfico de personas. De acuerdo a los datos de  Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) de 2013 y 2014, muchas de las víctimas de trata rescatadas son originarias de Puebla, y la mayoría han sido menores de edad. 

Los miembros de Observa la Trata no han acudido con las autoridades porque, de acuerdo al investigador, eso sería “hacer una maniobra que no va a tener ningún efecto”.

Ellos trabajan con organizaciones comunitarias directamente en la Sierra Norte, y consideran que lo más importante es hacer programas de prevención con trabajo cotidiano, y no simplemente campañas que parecen publicitarias.

Aunque la gente sabe qué pasa, el fenómeno de la trata está silenciado por la cultura del miedo,  que es muy difícil de des-estructurar, por lo que el cambio debe hacerse desde las formas de relacionarse en la propia comunidad.

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