Puebla sigue sin protocolo para investigar feminicidios

Puebla sigue sin protocolo para investigar feminicidios

"Zapatos rojos", instalación vs feminicidios Foto: Ámbar Barrera
“Zapatos rojos”, instalación vs feminicidios
Foto: Ámbar Barrera
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

A Chely, Karla y Judith.

Desde que se tipificó el feminicidio en el estado de Puebla en noviembre de 2012, no existe un protocolo para investigar este delito, tal como lo reveló este portal en junio del 2013 -cuando la PGJ dijo que ya lo estaba elaborando- y lo confirmó Martha Yuriria Rodríguez Estrada, del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio

De 2012 a 2013 fueron asesinadas 3 mil 892 mujeres en todo México. De todos los homicidios, sólo 613 fueron investigados como feminicidios oficialmente. En Puebla, de los 158 homicidios de mujeres registrados, solamente seis fueron inicialmente reconocidos como feminicidios.

La investigadora Anahí Espíndola Pérez, colaboradora del Idhie, explicó que el procedimiento para que se haga justicia a las víctimas es tardado e incierto para las familias. El primer problema es la tipificación del feminicidio, porque si el tipo penal está mal hecho, lo peor que puede hacer un Ministerio Público, dijo, es aplicarlo. “Si se sigue el proceso con un tipo penal mal hecho, la persona va a salir libre”, lo que deja en la disyuntiva a la familia si prefieren que el culpable no se vaya a la cárcel por feminicidio, o se vaya por feminicidio y salga libre.

Yuriria Rodríguez Estrada presentó los resultados del “Estudio de la implementación del tipo penal del feminicidio en México: causas y consecuencias 2012 y 2013”, como parte de la jornada “Desaparecer en las sombras de la impunidad”, en el marco del 5o aniversario del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (Idhie) de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Ahí explicó que la tipificación del feminicidio en Puebla determina que las razones de género se entienden cuando existe odio, misoginia, amenazas, acoso y lesiones en contra del cuerpo de la mujer, pero excluyen la violencia sexual y la relación entre víctima y victimario.

De enero a noviembre de 2014 se registraron en Puebla 56 feminicidios, de acuerdo a datos de organizaciones de la sociedad civil que fueron denunciados durante la 4a Marcha de las Putas contra los Feminicidios, el año pasado. Sin embargo, la cifra oficial dada por las autoridades es mucho menor, pues de 2012 a 2013, años que abarca el estudio del Observatorio Nacional, de los seis feminicidios reconocidos, dos terminaron siendo reclasificados como homicidios dolosos, lo que implica penas menores para los culpables.

Anahí Espíndola Pérez, por su parte, recordó que en Puebla existen varios casos de asesinatos de mujeres que evidenciaron ante la opinión pública lo que ocurre en la entidad. Araceli Vázquez Barranco fue asesinada el 13 de noviembre de 2013 a manos de su ex pareja, Javier Mauricio Díaz, quien la apuñaló seis veces. A la fecha, el feminicidio sigue impune. También está el caso de Karla López Albert, mandada a asesinar por su pareja, Manuel Forcelledo, por no querer abortar. Y la joven de 26 años, originaria de San Bernardino Tlaxcalancingo, Judith Coatl Cuaya, quien salió con su vecino el 20 de marzo de 2014 y nunca regresó. Pese a que el culpable, Gerardo Juárez Sánchez, confesó haberla matado y después haberla arrojado a un pozo, todavía no se le dicta sentencia. A ellas tres, a Cheli, Karla y Judith, fue dedicada la presentación del informe.

Feminicidios invisibles

A nivel nacional, existe también la tendencia de invisibilizar el fenómeno en estados donde la situación de violencia por el crimen organizado es mayor. Tal es el caso de Coahuila, donde de 298 asesinatos de mujeres, sólo cuatro fueron reconocidos como feminicidios. Ahí, las autoridades adjudican la responsabilidad a la pertenencia de las víctimas a cárteles del narcotráfico. Entonces, en Coahuila, pareciera que “todas son narcotraficantes”, dijo Yuriria. En las demás entidades se utiliza en general la justificación de que “se fue con el novio” para minimizar el delito.

El análisis demostró que las mujeres están en un estado generalizado de vulnerabilidad: 41% de las víctimas tenían de entre 20 y 40 años, que es según Yuriria la edad reproductiva, de desarrollo profesional y de estudios. Esto, dijo, refleja “que nos están matando porque estamos tratando de llegar a espacios públicos” pero también dentro de nuestras casas –10% fueron halladas en sus propios domicilios–. “A las mujeres no las matan por cuestión de edad”, dijo, y eso revela que todas pueden ser víctimas de feminicidios. De los casos reconocidos como feminicidios en todo el país, 20% fueron asesinadas por su pareja.

El análisis demostró que las mujeres están en un estado generalizado de vulnerabilidad: 41% de las víctimas tenían de entre 20 y 40 años, que es según Yuriria la edad reproductiva, de desarrollo profesional y de estudios. Esto, dijo, refleja “que nos están matando porque estamos tratando de llegar a espacios públicos” pero también dentro de nuestras casas –10% fueron halladas en sus propios domicilios–. “A las mujeres no las matan por cuestión de edad”, dijo, y eso revela que todas pueden ser víctimas de feminicidios. De los casos reconocidos como feminicidios en todo el país, 20% fueron asesinadas por su pareja.

 

A la fecha, todos los estados –menos Chihuahua, de donde se desprendió la sentencia del caso Campo Algodonero de la Corte Interamericana de Derechos Humanos– han tipificado el feminicidio. Sin embargo, sólo 14 tienen la posibilidad de acreditarlo, por la propia construcción del delito –y Puebla no está entre estas entidades–. En el resto, de acuerdo a la investigación del Observatorio, es muy difícil o prácticamente imposible la acreditación. 

En un informe de ONU Mujeres, la organización internacional concluye que hay más asesinatos de hombres que de mujeres. Y sí, dijo Yuriria, pero la gran diferencia es la forma en cómo matan a las mujeres. “Los hombres mueren entre iguales, de cuerpo a cuerpo, entre si (…); las mujeres no mueren entre iguales. Son sometidas, privadas de la libertad y donde hay antecedentes de violencia”. 

Del total de los 613 feminicidios reconocidos por el Estado de 2012 a 2013, 21% de las víctimas fueron encontradas en la vía pública. Esto da un mensaje, explicó Yuriria, de que el cuerpo de la mujer no importa para la sociedad. Y después, dijo, llegan los fotógrafos de nota roja y reproducen la violencia, sin que haya una preservación de la memoria de las víctimas. “¿Qué es lo único que se tira en la calle? Pues la basura”, dijo, lo que demuestra un desprecio total por el cuerpo femenino, que se deja expuesto, y puso como ejemplo las mujeres aventadas a un canal en el Estado de México. Además, en 46% de los casos las mujeres murieron por actos crueles o brutales como asfixias, golpes o quemaduras, sufriendo un daño adicional y dejando un mensaje. 

La falta de investigación ante este fenómeno dio como resultado que en el lapso de tiempo que el Observatorio Nacional hizo el trabajo para su informe, en 80% de los casos se desconoció quién fue el agresor, y del 65% no se sabe dónde fueron asesinadas. La asesora legal del Observatorio explicó que esto quiere decir que las autoridades no tienen más de la mitad de la investigación hecha, no cuentan con elementos probatorios para determinar la identidad del agresor y así mucho menos éstos pueden ser sentenciados. Además, del 38% de las víctimas se desconoce la causa de muerte, ya sea porque sus cuerpos estaban tan dañados que no se pudo determinar la razón por la cual perdieron la vida, “o de plano las autoridades no investigaron”.

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.