Explora Santos Cuatecontzi la calma chicha de la violencia

Explora Santos Cuatecontzi la calma chicha de la violencia

Josué Cantorán

@josuedcv

Es como aquel momento en que el mar se percibe en toda calma, el sol en lo más alto, nada se mueve, ni siquiera el agua, pero, de repente, del interior del agua sale algo embravecido e inicia la tormenta. Así es la calma chicha, la que se siente cuando todo parece tranquilo pero en el fondo se sabe que algo malo está por suceder, o ya está ahí, sin que nos demos cuenta. Es una sensación horrible.

RetratoY con esa sensación hemos vivido desde hace casi una década entre la violencia cotidiana que se ha sentido en el país, esperando todos en calma chicha a que ocurra un hecho desolador a la vuelta de nuestra casa, en la calle, en nuestra ciudad.

Ese sentir es el que ha explorado el artista poblano Santos Cuatecontzi con una serie de dibujos que ha realizado durante los últimos tres años y que se expondrán a partir de este jueves 7 de mayo en Terminal 205 (10 Poniente 108, San Andrés Cholula) como parte de la muestra que se llama, justamente, “Calma chicha”.

Durante los últimos años varios hechos violentos ocurridos alrededor del barrio de San Miguel, donde el artista vive y trabaja, han desatado su preocupación: el primero fue el asesinato de tres mujeres (una madre y sus dos hijas) por parte de un menor de edad; el segundo, el hallazgo de un cuerpo femenino al interior de una maleta el primer día del año.

A estos acontecimientos, en los que “todos estamos en la zozobra, indefensos ante algo”, se suman las imágenes que conforman el violento grafismo cotidiano, como las sangrientas imágenes de las primeras planas policiacas desplegadas en cada puesto de periódicos y las medias filiaciones de cientos de desaparecidos.

Todas estas imágenes inspiraron al artista a producir la serie de 22 de dibujos que mostrará este jueves, pero que forman parte de un proyecto que no ha finalizado, pues, dice el propio Santos, aún queda mucho por decir de este tema, tan actual, tan presente, desde las distintas disciplinas artísticas.

–El nombre de “Calma chicha” –dice el artista– representa muy bien la idea o la sensación que me deja este proceso de tres años, una calma desesperante donde nada se mueve, ni el agua. Habla de situaciones que nos pasan como sociedad de manera cotidiana. Es una calma que no se sabemos si es antes o después de que ya pasó algo.

Desde años anteriores, como lo atestigua su serie de dibujos Monstruos de papel, producida en 2006, a Santos Cuatecontzi le ha interesado trabajar con las imágenes publicadas al calce de las notas rojas de los diarios, como una forma de reflexionar sobre lo que este tipo de eventos reflejan y dicen sobre la sociedad en que se producen, pero, ahora, al artista le interesó retratar cuatro casos en particular que ocurrieron cerca de su barrio.

–Lo escalofriante es que esas cosas sucedan –dice– y que alguien pueda hacer eso y que nunca se sepa bien a bien lo que sucedió y quiénes son los responsables. Queda un mar de grises y uno piensa que todo mundo está a expensas de que algo le sucede.

Si bien Santos ha utilizado la técnica del dibujo para hacer estas reproducciones, lo que busca no es realizar necesariamente retratos figurativos, casi fotográficos, porque aquellos no lograrían reproducir el sentimiento de zozobra y temor que los acontecimientos causaron en él, sino más bien ejercicios en los que logren colisionar el sentir interno con la realidad externa.

–Desde la herramienta del arte –continúa–, uno puede buscar distintos acercamientos a ese tema sin que llegue a la literalidad, sin irnos a las imágenes que se han reiterado como representativas de esa violencia que nos acontece.

Lo escalofriante es que esas cosas sucedan y que alguien pueda hacer eso y que nunca se sepa bien a bien lo que sucedió y quiénes son los responsables. Queda un mar de grises y uno piensa que todo mundo está a expensas de que algo le sucede

Con la veintena de dibujos de diferentes formados, además de intervenciones directas sobre el muro de la galería, el artista regresa a sus bases en las artes gráficas luego de experimentaciones en los soportes electrónicos y performáticos. Sin embargo, dice, “estas experiencias dejan algo en el proceso y las piezas ya no son dibujos per se”.

Otro elemento que ha abonado al proceso creativo de Cuatecontzi es su trabajo en colectivos dedicados a la gestión cultural dirigida al público infantil y al arte contemporáneo, pues esto lo ha obligado a ralentizar el ritmo su producción plástica y por lo tanto a reflexionar sobre los procesos del arte local e incluso cuestionar los propios protocolos de exhibición.

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