Excision, un viaje entre lo grotesco y lo sexual

Excision, un viaje entre lo grotesco y lo sexual

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Héctor Jesús Cristino Lucas

No es de extrañarse que obras que valgan realmente la pena, refiriéndonos en este momento solo y exclusivamente al género del horror, no se estrenen en pantalla grande. Y en especial en México. He notado, personalmente, que muchas de estas cintas producidas lejos de los grandes estudios por lo general se encuentran abandonadas en botaderos de supermercados e inclusive de Blockbuster. Cintas maravillosas a muy buenos precios como The Woman de Lucky Mackee o Pontypool de Bruce McDonald.

Aunque esa falta de programación en las salas de cine tal vez pueda explicarse si miramos la polémica ocasionada en los estrenos de sus países de origen, y de nuevo hablamos de películas de horror. Las clasificaciones son muy crueles con producciones de clase “gore” o del género “bizarre”, al menos eso fue lo que le pasó a la película de la que hablaré en este momento. Excision se estrenó allá por el 2012 en el festival de Sudance, levantándo mucha polémica por algunas de sus imágenes lo que provocó que fuera censurada. Aunque bueno, muchas cintas han pasado por esto y si el morbo es parte de sus encantos, de alguna u otra manera se encuentran caminos para la distribución en otros países, eso sí, muy alejados de los circuitos comerciales, ya sea por la piratería o bien, el Dios posmodernista: Internet.

Generalmente veo noticias anticipadas de cintas que están a punto de estrenarse, y siempre logro conseguirlas. Sin embargo, esta producción pasó de largo en mi vida, y ahora que recién la consigo, por azares del destino claro está, me quedé extrañado. Ésta es una de esas rarezas, que sí, proviene de Estados Unidos, pero se deslinda totalmente de esos clichés que nos recetan las cintas de terror. Ya que ahora todo es Actividad paranormal o bodrios como El Conjuro.

Excision es el primer largometraje, escrito y dirigido por un joven llamado Richard Bates Jr. La película es en realidad una versión extendida de su primer trabajo, un cortometraje del mismo nombre estrenado en el 2008 y con una duración de apenas 18 minutos. Aunque siendo sinceros, eso le bastó para ganarse las palmas de todos los críticos que pudieron mirarla en las proyecciones de todos los festivales por los que pasó el corto, incluso ganó más de 12 premios, entre ellos el de mejor dirección, mejor calidad de imagen, mejor guión, y mejor cortometraje, por supuesto.

La marea de premios provocó que el joven Bates recibiera una lluvia de ofertas de miles de productoras para que realizara una adaptación a largometraje. Y es que muchos fanáticos del género del horror, maravillados por su corto, pidieron con ansias ver el corto convertido en el largometraje. Y con un buen presupuesto en la manos, el novato director se puso a trabajar en la obra. Y dicho y hecho,  el largo se estrenó en el 2012 recibiendo críticas en su mayoría positivas, posicionándola como una de las mejores de su año. El sitio web Rotten Tomatoes la calificó con un porcentaje de 81 por ciento.

Pero vayamos por partes. Quisiera hacer mención de lo fatídico que resulta juzgar un libro por su portada. En el caso del cine también aplica aunque realmente debiera ser así: “No juzgues una película por su tráiler”. Y es que esta cinta es engañosa, no por los creadores, sino por aquellos que la distribuyen para que se venda más. Lamentablemente esta producción se nos ha vendido, si visualizamos algún tráiler en Youtube, como una película de terror “bizarre” con una violencia gráfica absoluta. Y la verdad es que realmente no estamos tratando con nada de ello. Inclusive no estoy muy seguro si la película pudiera encajar como tal en el género del horror.

Excision más bien resulta un thriller psicológico y hasta surrealista que otra cosa. Está claro que posee elementos del cine de horror, como el gore y lo grotesco, sin embargo son sólo escenas contadas, y que si llegamos quitárselas nos quedamos sólo con eso, un thriller psicológico.

No obstante, eso no le quita nada de encanto. Estamos frente a una película que pudiera ser una joya contemporánea muy poco conocida, pero que, créanme o no, no tarda en volverse de culto. Tiene además muchos elementos de cine de arte,  y esos efectos especiales a la vieja escuela, y excelentes recursos que no le piden nada a las superproducciones de horror que tenemos ahora en cartelera.

Así que, si tú estás ya cansado de los incontables clichés del género, de las casas embrujadas, de los asesinos con máscaras de Hockey empuñando machetes y demás argumentos predecibles, esta película es para ti.

Excision es una maravilla que ha pasado desapercibida por muchos amantes del género, y que en nuestro querido México apenas es posible rastrear algunas copias en distribuidoras como Mix Up o Towers Record. Y que bueno, en realidad esos elementos del cine que chorrea de sangre las pantallas y los pequeños detalles que la hacen grotesca pasan a segundo término para dejar en un primer plano el texto que subyace en el guión y su retorcida semántica. Porque es ahí donde realmente reside lo psicológico. Porque es ahí donde habita la malicia.

“Excision” más bien resulta un thriller psicológico y hasta surrealista que otra cosa. Está claro que posee elementos del cine de horror, como el gore y lo grotesco, sin embargo son sólo escenas contadas, y que si llegamos quitárselas nos quedamos sólo con eso, un thriller psicológico.

Algo que me hizo recordar en demasía aquélla espectacular cinta francesa de Pascal Laugier, Mártyrs. Que reina en casi toda su naturaleza el sadismo, la violencia, el gore y la carnicería, sin embargo, el texto de fondo y su semántica es lo que la hacen aún más perturbadora. Así pasa con “Excision”, cuya genialidad no se limita a fotografíar la violencia sino en su propia premisa. Eso le da un punto magistral ya que posee herramientas más concisas por las cuales defenderse. De igual forma profundiza con los personajes, y moldea la historia a tal grado de no dejar cabos sueltos con un guión bastante bien estructurado de parte de Richard Bates.

La historia se vuelve una especie de alegoría del cambio físico y hormonal que sufre una mujer en su adolescencia. Centrándose claro, en el personaje principal interpretado por Annalynne McCord, una joven excéntrica y problemática con fetiches secretos, que debe complacer a sus padres, especialmente a su manipuladora madre, y de paso perder la virginidad.

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Toda esa excentricidad, que envuelve a la adolescente en su pequeño mundo de perversidades, y la presión por parte de una familia cerrada y asfixiante van a provocarle una locura tan hilarante, retorcida y única… que recrea un excelente giro de tuerca en su final, que por supuesto, la hacen aún más dura, profunda, sucia y deliciosamente pervertida. Jugando con alegorías sexuales de la menstruación, las ganas desinhibidas de tener sexo prematrimonial, y todo lo que conlleva realizarlo. Ahondando inclusive en temáticas religiosas con humor negro. De verdad que es una película de las que ahora ya no hay.

Y para cerrar pongo la cerecita del pastel al hacer mención del excelente reparto. Tenemos a Malcolm McDowell, el famoso actor que en 1971 encarnó al drogo mayor en La Naranja Mecánica, la mítica cinta de Stanley Kubrick, y que también se paseó por la cinta erótica de Tinto Brass de 1979 Calígula. Además de sus apariciones en cintas contemporáneas del horror como Silent Hill 2: Revelación e inclusive Halloween: El Origen y Halloween 2 del maestro Rob Zombie.

Y no podemos dejar atrás la participación de John Watters, aquél famoso director de cine transgresor de los 70 con cintas como Pink Flamingos.

Y sin más que decir, hago una plena recomendación a esta película que merece un buen puesto en su género, porque se lo ha ganado. Posee una calidad de imagen bastante obscura pero bien lograda. Sobre todo a la hora de montar las escenas surrealistas y grotescas que sobrepasan la barrera del espectador sin necesidad de acudir a los tan molestos sobresaltos. Violencia adecuada y un guión tan fascinante que la hacen aún mejor todavía. De Richard Bates Jr, Excision… todo un viaje entre lo grotesco y lo sexual.

Sinopsis:

“La vida apesta cuando tienes 17 años. La joven Pauline tiene que luchar contra las presiones que tiene en el instituto, complacer a sus padres y con el ardiente deseo de perder la virginidad. Con una grotesca curiosidad por el lado más oscuro de la vida, Pauline es considerada una marginada social por todos los que la rodean. Atraída por la carne, se abandona en sus propias fantasías y esperanzas de convertirse en un gran cirujano… eso si ella no se vuelve mentalmente loca primero.”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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