¡Están curados!, cine contra la homofobia

¡Están curados!, cine contra la homofobia

Port_EstanCurados

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

En 2010, Gustavo Ambrosio vio una nota periodística que decía que la iglesia de Guanajuato estaba promoviendo terapias de reorientación sexual basadas en los diez pasos de Alcohólicos Anónimos. Desde ahí nació la idea de hacer algo con ese tema, basado en que muchas personas creen que la homosexualidad es una enfermedad, una anomalía que se puede curar. 

Cuatro años más tarde, en diciembre de 2014, el estudiante del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) escribió el guion del cortometraje “¡Están curados!”, que fue seleccionado para participar en el séptimo Rally Universitario del Festival Internacional de Cine de Guanajuato 2015.

El cortometraje tiene que ser filmado en 48 horas, y el tiempo, dijo Gustavo, es el primer reto para la realización, pues sólo tienen dos días para hacer un filme de exactamente cinco minutos. 

Inicialmente no pensaba meter el guión al Rally, sino que quería filmarlo junto con sus amigos en la Ciudad de México. La mayoría de su actual equipo son también alumnos del CCC, entonces varios aplicaron con guiones para el rally, y el seleccionado, junto con ocho más, entre alrededor de 200 de todo el país, fue el de “¡Están curados!”.

La premisa del cortometraje es que la homosexualidad no es una enfermedad. Así de simple. Al propio Gustavo le pasó: cuando sus papás se enteraron que era gay lo mandaron con una psiquiatra, “que afortunadamente los mandó al carajo”. Pero de ahí también se puso a pensar cuántos jóvenes estaban en una situación más cerrada, cuyas familias no tuvieron apertura y entonces se vieron obligados a “adaptarse”.

El guionista aclaró que la idea del cortometraje no es hacer cine de denuncia sórdido, “como el que sabemos hacer en México”, pero tampoco una comedia. El filme tiene que servir para reflexionar, dijo, porque la realidad para la comunidad homosexual en el país todavía es bastante complicada. México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en crímenes de odio –de acuerdo a la Organización No Gubernamental (ONG) Instituto Oikos–, y lugares como la Ciudad de México no son tan amables con la diversidad sexual como parece, opinó Gustavo. “Nos vamos con la finta que el DF es la ciudad de la diversidad”, dijo, pero en la capital las políticas públicas enfocadas a la diversidad sexual son populistas y no integrales, además de que la ciudad ocupa el primer lugar a nivel nacional en crímenes de odio.

El guionista aclaró que la idea del cortometraje no es hacer cine de denuncia sórdido, “como el que sabemos hacer en México”, pero tampoco una comedia. El filme tiene que servir para reflexionar, dijo, porque la realidad para la comunidad homosexual en el país todavía es bastante complicada. México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en crímenes de odio –de acuerdo a la Organización No Gubernamental (ONG) Instituto Oikos–, y lugares como la Ciudad de México no son tan amables con la diversidad sexual como parece, opinó Gustavo.

Ambrosio opinó que en México se convive con la diversidad sexual en el marco del concepto de tolerancia, que marca una distancia y hace una diferencia entre unos y otros. Lo que debe haber, según sus palabras, es un ambiente de aceptación e integración con la comunidad LGBTTTI, aunado a que en general en el país no se respetan los Derechos Humanos. “No estamos en ningún lugar bonito”, dijo, y mencionó un caso en Nuevo León difundido por la prensa donde se hizo público que a un joven le daban electrochoques en los testículos para “quitarle la homosexualidad”.

Hasta ahora, la idea del cortometraje ha sido bien recibida. Gustavo dijo que hay mucha gente interesada en que se hagan este tipo de proyectos, sobre todo porque se sale de la línea del “cine de denuncia, que es de repente incómodo de ver”. El equipo de “¡Están curados!” no quiere que se quede como un “corto de cine gay”, que sea para un público ya definido y que no salga del circuito. 

La historia trata de un chico llamado Juan Pablo que es descubierto por su mamá teniendo relaciones sexuales con uno de sus mejores amigos, y toma la decisión de llevarlo a un curso para curarse la homosexualidad, y ahí es donde se desarrolla la historia.

“¡Están curados!” es finalmente sobre una metamorfosis. Una persona a la que están obligando a cambiar, a convertirse en una que no es, que al final no sucede. Y el círculo que se abrió en 2010 con la nota de las terapias milagrosas en Guanajuato se cerrará en el mismo estado, cinco años más tarde, al filmar el cortometraje.

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