En Puebla las desapariciones de mujeres no se investigan

En Puebla las desapariciones de mujeres no se investigan

Foto: Marlene Martínez
Crescencia Martínez desapareció en febrero del 2014, en Hueyapan. Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez
@aranhera

De 2005 a 2011, Mario Marín Torres fue gobernador del estado de Puebla. De 2005 a 2009 desaparecieron 3 mil mujeres en la entidad, fenómeno que todavía sigue en las sombras. Con información oficial errónea, opacidad y miedo, un equipo de investigadoras documentó tres ejes que rodean a la desaparición de mujeres: la trata de personas, los feminicidios y la violencia en el hogar.

De enero a marzo de 2014 desaparecieron 65 mujeres, y durante el mismo lapso de 2015, 93 mujeres. Al respecto no hay investigación oficial.

Anahí Espíndola Pérez, María de Lourdes Pérez Oseguera, Mónica Ruiz Flores y Ariana Larrondo, del Observatorio de Violencia Social y de Género del Instituto de Derechos Ignacio Ellacuría SJ (Idhie), de la Universidad Iberoamericana, publicaron el trabajo “Mujeres desaparecidas en Puebla. Informe 2005-2009” que se presentó el jueves 14 de mayo en esa universidad en el marco de la jornada “Desaparecer en las sombras de la impunidad”.

Entre los hallazgos de la investigación que inició en 2009 , a raíz de una pregunta de transparencia que hizo la periodista Karina Castillo, encontraron opacidad, especialmente respecto de las cifras. El Observatorio contabilizó 3 mil 332 mujeres desaparecidas de enero de 2005 a julio de 2010, pero estos datos, dijo Espíndola, no son correctos, pues la Procuraduría General de Justicia (PGJ) dijo que las cifras partían de una base de Locatel, y no de las denuncias. Durante el marinismo no existió una base de datos de quiénes eran las mujeres que, de un momento a otro, desaparecían.

La investigadora Anahí Espíndola explicó que el primer obstáculo al que se enfrentaron fue la falta de claridad y el problemático acceso a la transparencia. El proceso para hacer solicitudes de información se volvió muy complicado y los funcionarios no quisieron hablar sino hasta el cambio de gobierno.

Otro de los logros del trabajo fue el volver a revisar el estatus jurídico de la desaparición, pues el único término legal es el de desaparición forzada, que implica la participación de algún agente del Estado. En sí, la desaparición como tal no constituye un delito sino que encubre otros, como trata de personas, y las autoridades se lavan las manos para no investigar. “¿Si la desaparición encubre otros delitos, cómo se podría avanzar para que se obligue al Estado a investigar sin que sea el delito de desaparición forzada?”, cuestionó Espíndola. 

Otro de los logros del trabajo fue el volver a revisar el estatus jurídico de la desaparición, pues el único término legal es el de desaparición forzada, que implica la participación de algún agente del Estado. En sí, la desaparición como tal no constituye un delito sino que encubre otros, como trata de personas, y las autoridades se lavan las manos para no investigar. “¿Si la desaparición encubre otros delitos, cómo se podría avanzar para que se obligue al Estado a investigar sin que sea el delito de desaparición forzada?”, cuestionó Espíndola. 

Las autoridades le restan importancia a las desapariciones de mujeres, argumentando que se fueron con el novio. Muchas de las mujeres que son reportadas como desaparecidas, dijo la investigadora, son encontradas muertas. Y no es hasta ese momento, cuando se hallan sus cadáveres, que las autoridades inician las investigaciones.

El fenómeno más invisibilizado de todo lo que rodea la desaparición de mujeres es la violencia en la familia. Espíndola dijo que hay muchas niñas menores que están prácticamente encerradas en sus casas, que a la primera oportunidad se van con “el primer hombre que conocen”, “o es un problema del sistema de procuración de justicia pero sí es uno público, al que no le hemos entrado con la profundidad que se requiere.”

El “se fue con el novio”, dijo, manifiesta un fenómeno social. Y mencionó que no es gratuito que la mayoría de los “ninis” del país sean mujeres, pues no se les está dando una visión de salir a lo público. Añadió que es muy común encontrar que las mujeres más vulnerables al maltrato físico son las que están encerradas en sus casas, y también son muchas veces ellas las que deciden salir de sus hogares y “desaparecer voluntariamente”, huyendo de la violencia. La investigadora explicó que la PGJ ha encontrado a muchas mujeres en albergues, salvaguardándose de sus maridos o parejas, por la violencia intrafamiliar.

Después de Marín

En lo que va de la administración del gobernador Rafael Moreno Valle, el fenómeno de desaparición de mujeres no ha disminuido. Si bien ya existe un registro de las cifras, mucho más claro a partir de 2011, de acuerdo a varias solicitudes de información hechas por Lado B a la PGJ, estas muestran que cada vez son más las mujeres que desaparecen.

De 2011 hasta el siete de enero de 2015, la desaparición de personas aumentó casi diez veces, pasando de diez casos registrados en 2011 hasta 92, en 2014, cifras sacadas de la solicitud de información 00105015 con fecha del 30 de marzo de 2015 hecha a la PGJ.

Hasta la fecha no existe una postura del gobierno sobre el tema, ni tampoco ha habido cambios para facilitar el proceso legal. No hay una diferencia clara entre persona extraviada o no localizada, y la desaparición sigue sin ser investigada pues para la ley no consiste un delito.

Tampoco se han podido comprobar del todo las hipótesis de la desaparición de mujeres, pero las estadísticas hechas con base a las respuestas de transparencia de la misma PGJ revelan que las edades críticas en las que desaparecen las jóvenes son entre los 13 y los 18 años. Activistas de la trata de personas como Rosy Orozco, de la Comisión Unidos contra la Trata, y Martín Juárez Guevara, responsable del Programa de Trata y Tráfico de Personas en la Universidad Iberoamericana Puebla, de Observa La Trata Capítulo México, coinciden en que estas son las edades en las que mayor frecuencia las menores son captadas para ser explotadas sexualmente.

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