México Bárbaro

México Bárbaro

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Javier Sánchez Carbajal | Revista Icónica

A inicios de 2014 la comunidad cinéfila y los amantes del cine de género comenzaron a escuchar noticias de un interesante proyecto ideado y coordinado por Lex Ortega, responsable de los cortometrajes Atroz (2012) y Contra natura (2013), que reunía a ocho directores mexicanos en una antología de cortos cuya finalidad era contar algunas de las tradiciones y leyendas más despiadadas y brutales del país. México Bárbaro se nombró al proyecto que, a su vez, forma parte de la ya vieja tradición de hacer antologías de cine de terror.  Altas expectativas crearon los realizadores a partir de una intensa campaña publicitaria en redes sociales, como parte de su respaldo en el hecho de que el filme formó parte de un maratón en Sitges, el festival más importante de cine fantástico y de terror a nivel mundial, en donde se proyectó al lado de otros dos antológicos aplaudidos mundialmente: VHS Viral y ABC’s of Death 2.

También creó expectación el saber que algunas leyendas mexicanas, ya normalmente imbuidas en un aura de misterio y miedo,  fuesen retratadas con la contundencia y brevedad de un corto, además del enfoque perverso y particular de cada director. Finalmente, el hecho, en sí mismo loable, de ser un proyecto totalmente independiente en el cual cada director se encargó de conseguir el financiamiento para la producción de su segmento abonaba a esperar una película violenta, terrorífica, sin censura, personal y fresca.

Era obvio que reunir a ocho directores, cada uno con distinta experiencia y talento, habría de resultar en cortometrajes de calidades disímiles, ya sea en la parte visual, ya sea en el guion e incluso en la actuación; pues así como algunos dependieron de amigos y gente cercana para sus actores, otros contaron con gente más profesional. Sin embargo, si como trabajo sacado adelante sólo por el esfuerzo de sus realizadores merece ser aplaudido, el resultado cinematográfico entregado queda muy por debajo de las expectativas levantadas.

México Bárbaro es una antología de cortometrajes con ideas potenciales, poco desarrolladas narrativamente al tiempo que se exceden en su dimensión visual y temporal. Lo contado por algunos de ellos en 15 minutos pudo haber sido reducido sin menoscabo a sólo 5.

cineComo en el caso de “Jaral de Berrios” de Edgar Nito, segmento sobre dos asaltantes de caminos de la época revolucionaria forzados a esconderse en una hacienda abandonada y embrujada. Impresionado por la majestuosidad de la locación encontrada, el director crea secuencias y timelapses de ésta poco útiles para la narración, más propias de un video turístico.

Caso similar, aunque de resolución más satisfactoria, es el de “Siete veces siete” de Ulises Guzmán, director ya experimentado responsable de Virgen de media noche (1993),Malapata (2000) y Alucardos (2010). Aquí, un hombre roba un cadáver al que volverá a dar vida después de un cuidadoso y largo ritual, con el único fin de poder vengarse de él. Sin embargo, la escasez de diálogos y la extensión excesiva del ritual, aún con impresionantes efectos visuales y planos panorámicos, vuelven confuso al protagonista y sus motivaciones.

“Tzompantli” de Laurette Flores, que funciona también como introducción gracias a su frase «México: el terror está aquí y ahora», crea momentos de tensión al ir develando una macabra historia de narcotraficantes perpetuadores de los sacrificios humanos útiles a los aztecas para obtener suerte en las batallas, pero adolece de un clímax con verdadera contundencia. Por su parte, Gigi Saúl Guerrero, encargada de cerrar la antología con “Día de los muertos”, corto sobre las humilladas mujeres de un burdel que se vengarán de sus victimarios, muestra (como en sus trabajos anteriores, M is for Matador y El Gigante) a una directora interesada en el humor fársico del gore y la violencia desmedida (en este caso reminiscente de Del crepúsculo al amanecer [From Dusk Till Dawn, 1966] de Robert Rodriguez), siempre con gran esmero en los efectos especiales.

En medio de estos segmentos está “Drena” de Aarón Soto, sobre una chica a quien un fantasma le exige obtener la sangre menstrual de su hermana o le quitará el alma, con una producción que se sale de lo amateur para terminar en lo casero y descuidado. “Muñecas” de Jorge Michel Grau, responsable del aplaudido drama canibalesco Somos lo que hay (2010), sólo es una larga batalla entre una turista inocente y un psicópata lugareño de los embarcaderos de Xochimilco, filmada en blanco y negro sin motivo aparente, falta de tensión y con un argumento merecedor de una duración menor. Por su parte, Lex Ortega, coordinador del proyecto, ofrece en “Lo que importa es lo de adentro”, una breve y bien narrada historia de perversidad, en donde una pequeña niña incapaz de comunicarse ve en un vagabundo que vive fuera de su edificio al temible Coco, vendedor de órganos y violador de niños.

Mención aparte merece el segmento más logrado del proyecto: “La cosa más preciada” de Isaac Ezban, cuya opera primaEl incidente (2014), drama de ciencia ficción, también ha sido bien recibida en festivales internacionales. Este corto, causante del peor disgusto y las mayores risas entre los espectadores, se aleja del terror y el gore convencional para adentrarse en la comedia de cine2horror. En un parodia del slasher ochentero, con un filtro de película vieja de 35 mm y colores Instagram, somos testigos de cómo una jovencita que espera perder su virginidad en una cabaña rentada por su novio es secuestrada por unos aluxes que en vez de robar sus objetos robarán su virginidad. Idea extravagante, ridícula, explícita y grotesca, llevada al límite, con personajes torpes y actuaciones malas llenas del espíritu del mejor cine de serie B.

México Bárbaro planea estrenarse este año en cines comerciales y también ser el inicio de una franquicia. Y aunque el recibimiento por parte del público no ha sido del todo negativo, valdrá la pena que las próximas entregas aumenten sus criterios de calidad. Pues si es bastante loable crear proyectos personales independientes dentro del cine de terror en el país, aún falta que los trabajos adquieran méritos propios del cine, efectivos y originales dentro del cine de género.

México Bárbaro (Laurette Flores [«Tzompantli»], Edgar Nito [«Jaral de Berrios»], Aarón Soto [«Drena»], Isaac Ezban [«La cosa más preciada»], Lex Ortega [«Lo que importa es lo de adentro»], Jorge Michel Grau [«Muñecas»], Ulises Guzmán [«7 veces 7»], Gigi Saúl Guerrero [«Día de los muertos»]), México, 2014, 111 mins.

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