Cuentos para no dormir salta del terror al erotismo en su 3era temporada
Ofrecerán la lectura dramatizada de textos del marqués de Sade y de Charles Bukowski todos los sábados de febrero y marzo
Por Ernesto Aroche Aguilar @earoche
24 de febrero, 2015
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CuentosParaNoDormir

Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

Cierra los ojos e imagina. Una habitación a oscuras. Un sonido ambiental, algunos efectos que acentúan la conversación telefónica entre un hombre y un mujer que han leído, ambos a Pirandello:

—¿Qué diablos quiere decir?
—Usted lo sabe bien.
—Está usted poniéndome caliente.
—Es una observación clínica.
—Es una observación sexual. Está usted poniéndome caliente.
—No sé qué más decir.
—¿Qué es lo que ha de hacer un hombre después?
—Hay que dejar que sea el placer el que guíe la exploración. Siempre es distinto.
—¿Qué quiere decir?
—Quiero decir que a veces es un poco grosero, a veces tierno, según lo que sienta.
—Siga, siga.
—Bueno, todo acaba en el clítoris.
—Diga otra vez esa palabra.
—¿Qué? —Clitoris. —Clitoris. Clitoris. Clitoris…
—¿Lo chupa usted? ¿Lo mordisquea?
—Por supuesto.
—Está usted poniéndome caliente.
—Perdone.
—Puede usted contar con ese cuarto. ¿Le gusta la intimidad?
—Ya se lo dije.
—Hábleme de mi clítoris.
—Todos los clítoris son diferentes.
—No hay intimidad aquí, de momento. Están construyendo un muro de contención. Pero habrán acabado en un par de días. Le gustará esto.
Anoté la dirección otra vez, colgué y me fui a la cama. (Bukowski)

***

Cuentos para no dormir, la propuesta de Mónika Tovar, que sus primeras dos temporadas bordó entre el terror del insistente beat de un “Corazón delator” y un “Cuervo” leído primero en inglés –nevermore, nevermore— y después en castellano, entre la delirante imaginación de Maupassant y el realismo mágico de García Márquez, en su tercera temporada pasa ahora a la celebración del cuerpo tomando como base el (retorcido) erotismo del Marques de Sade y Charles Bukowski.

–Yo soy fan de Bukowski –cuenta Mónika Tovar mientras da cuenta su cigarro, el segundo de la tarde–, bueno, soy fan de todos los autores que monto. Y antes que el género de terror estaba planteando montar cuento erótico, sólo que al haber trabajando tanto tiempo en “Puebla Legendaria” pues tenía mucha experiencia en manejar el terror como género, por eso decido empezar con terror.

Pero en la retroalimentación con su público, al plantearles la posibilidad de abordar otros autores y otros géneros, el cuento erótico es uno de los que más les pedían, “y en cuanto mencionábamos a Sade nos decían: “Justine”, “Juliette”, “La Filosofía del Tocador”; de Bukowski, “15 centímetros”, y tal y tal».

Y de todas las propuestas y en consenso con el equipo de producción se decidió por tres textos, uno de ellos bajo la dinámica de lectura a ojos cerrados, que obliga al público a colocarse un antifaz y escuchar sin poder mirar ningún artificio de producción más allá de lo que la voz, matizada por efectos sonoros, consiga recrear en su mente.

–¿Cómo han conseguido llegar a una tercera temporada en un época en la que la multimedia, y especialmente la mirada es el sentido que privilegiamos?

–A la gente puede o no gustarle leer, pero si le gusta que le lean… no podría ser tan tajante en esa afirmación, sería aventurado de mi parte, pero creo que va por ahí. Un segundo elemento que consideraría es el factor del terror, es un género atractivo, tal vez hasta con un poco de morbo, que sea tal vez el gancho, pero ya cuando llegan y ven el montaje se dan cuenta que es muy diferente a lo que pensaban. También nos apoyamos con elementos multimedia. Por ejemplo, en “El Cuervo” trabajé con los chicos de La 5inco, los que hicieron el documental La historia de esos días, que narra los acontecimientos de la BUAP durante el rectorado de Rivera Terrazas. Ellos me hacen el cuadro de Leonora, es un cuadro que poco a poco va cobrando vida. La musicalización original la hicieron los Torcidos, de Torcido Monkey Dream, y ahora en esta tercera temporada tendremos un laboratorio de efectos en vivo con Carlos Marrufo, el hijo del dueño del Breve Espacio. No nos quedamos solo en la lectura dramatizada, también tenemos otros elementos.

La producción está pensada para presentarse en un tiempo no mayor a una hora, y ofrecerá funciones todos los sábados de febrero y marzo en El Breve Espacio, con un costo de 80 pesos por persona, y con la intención de extenderse hasta septiembre si el montaje funciona. En ese mes, la producción trabajará sobre textos de los poblanos Beatriz Meyer y de Juan Tovar. Y en noviembre retomarán los cuentos de terror.

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Ernesto Aroche Aguilar