Brutal y premeditada, la agresión a estudiantes de la BUAP

Brutal y premeditada, la agresión a estudiantes de la BUAP

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala  | Ernesto Aroche

@aranhera | @earoche

Organizaciones defensoras de derechos humanos condenaron los hechos violentos registrados durante la madrugada del domingo 8 de febrero, en el zócalo de la ciudad de Puebla, cuando una treintena de sujetos no identificados golpearon a 23 estudiantes de la Buap integrantes del Colectivo Universitario por la Educación Popular (CUEP), y raptaron a ocho de ellos.

Los jóvenes, que llevaban cinco días acampando para exigir espacios y un diálogo con las autoridades universitarias, dieron a conocer este lunes que, sumado a las denuncias de tortura hechas en rueda de prensa el domingo, se registró una agresión sexual, sin llegar a la violación, de una de las muchachas raptadas.

La mayoría de los estudiantes fue dada de alta la madrugada del lunes del Hospital Universitario, y sólo dos de ellos requirieron un periodo más largo de atención y observación por presentar traumatismo craneoencefálico.

Hasta el momento no se ha presentado la queja en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), ni la denuncia ante la Procuraduría General de Justicia (PGJ).

La tocaron e intentaron arrancarle la ropa

En entrevista, una de las integrantes del CUEP informó que una de las jóvenes que fue raptada la madrugada del domingo tras el violento desalojo sufrió una agresión sexual a mano de sus captores, los mismos que de acuerdo con las denuncias de Fidel Sánchez, estudiante de la facultad de Economía, quien también formó parte del grupo de los ocho raptados, despojaron a los estudiantes varones de sus pantalones y los amenazaron con violarlos.

La chica que fue agredida, según contó la joven entrevistada que pidió la reserva de su nombre, fue tocada sexualmente e incluso se intentó en algún momento arrancarle la ropa, pero que tras un forcejeo y la resistencia de la joven la agresión no llegó más allá de eso.

Explicó de uno de los estudiantes apodado “el tío”, seguía bajo observación en el hospital para evitar cualquier complicación por los golpes que recibió en la cabeza.

Brutalidad policiaca estilo Iguala

El Nodo de Derechos Humanos (Nodho) calificó la agresión como brutal, no sólo por la intensidad de las lesiones de los estudiantes, sino porque consideró que la violencia se está agudizando en la entidad al punto de  que “el desalojo y la agresión se asemejen más a una acción violenta de un comando del crimen organizado que a un operativo de seguridad”.

“Es importante precisar que más que actos vandálicos fue un acto premeditado, alevoso, ventajoso, el horario mismo, la forma en cómo fue detallado el operativo pues no podemos hablar de un desalojo como tal, sino de un atentado contra de los muchachos. Y que después de Ayotzinapa se ha incrementado muchísimo la represión a los movimientos populares, y específicamente más hacia el movimiento estudiantil”

Mediante un comunicado intitulado “¿La noche de Iguala como modelo de orden para Puebla?”, en alusión a la desaparición de 43 normalistas el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, y el asesinato de otros esa misma noche a manos de elementos de las fuerzas de seguridad pública, para el Nodho es alarmante que policía y gobiernos de otras entidades no hayan considerado replantear sus estrategias “para enfrentar el creciente y legítimo descontento social, para ver  la necesidad de que los espacios públicos sean espacios de encuentro, expresión y debate”.

Además, con el antecedente de lo sucedido en San Bernardino Chalchihuapan y la muerte del menor José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo a manos de las fuerzas de seguridad pública y a consecuencia de la llamada Ley Bala, el Nodho considera que en Puebla, “las estrategias de seguridad pública empiezan a parecerse a las estrategias de terror de los cárteles del narcotráfico”.

Por su parte, en rueda de prensa, Israel Sampedro, integrante de la Red por la Defensa de los Derechos Humanos (RDDH) sostuvo que lejos de ser un acto vandálico o una riña entre estudiantes, como lo calificó el gobierno de Antonio Gali Fayad, se trató de una acción calculada y ventajosa para dañar a los integrantes del CUEP que estaba en huelga de hambre para exigir espacios académicos para ofrecer cursos gratuitos.

“Es importante precisar que más que actos vandálicos fue un acto premeditado, alevoso, ventajoso, el horario mismo, la forma en cómo fue detallado el operativo pues no podemos hablar de un desalojo como tal, sino de un atentado contra de los muchachos. Y que después de Ayotzinapa se ha incrementado muchísimo la represión a los movimientos populares, y específicamente más hacia el movimiento estudiantil”.

En ese sentido se pronunciaron también, mediante boletín, la Unión por la Organización Estudiantil (Upoe) y el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS).

Estudiantes desmienten a CDH

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CDH) informó que ha dado seguimiento al asunto desde el día 5 de febrero, que un día antes “se recibió un llamado señalando que en su plantón se sentían intimidados”, y que el 8 de febrero alrededor de las 3 de la mañana recibieron la  llamada telefónica de una mujer -integrante del Cuep-, quien les dijo que habían sido atacados por un grupo de personas vestidas de civiles y denunció la desaparición de tres compañeros.

A través de un comunicado, la CDH dijo que visitadores buscaron a los agraviados en instalaciones de seguridad pública, pero fue hasta después del mediodía que lograron entrevistarse con un grupo de jóvenes en la Casa del Estudiante “Emiliano Zapata”, donde “indicaron la existencia de lesionados sin precisar mayores detalles, no ratificaron la queja y rechazaron el acompañamiento para presentar denuncia”. Y que más tarde “un visitador se presentó en el Hospital Universitario a efecto de verificar que los estudiantes lesionados fueran atendidos por el personal médico. En el lugar, los agraviados no desearon presentar queja”.

Sin embargo los estudiantes desmintieron lo anterior. Iván Ojeda, miembro de la comisión jurídica de la unión interuniversitaria, aseguró que cuando los visitadores llegaron a la casa de estudiantes “Emiliano Zapata”, los agraviados sí querían presentar una queja pero primero quisieron ir a la rueda de prensa a la que pidieron que les acompañaran, pero los visitadores se negaron, por lo que al término de ésta estuvieron marcando a la CDH sin respuesta. Entonces decidieron llamar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y fue hasta después de las 8pm cuando los visitadores de la CDH llegaron al Hospital Universitario, donde querían tomarles la declaración, pero como varios estaban sedados por la atención médica, les dijeron que no se podía.

Hasta el momento no se ha presentado la queja ante Derechos Humanos, ni tampoco la denuncia en la PGJ, pues están a la espera de integrar todos los testimonios en una sola declaración.

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