¡Porque existimos! ¡Seguimos en resistencia!

¡Porque existimos! ¡Seguimos en resistencia!

Contra el abatimiento frente a un Estado inexistente:

  • Valor para defender posturas humanizadas
  • Coraje para enfrentar los riesgos de decir lo que se piensa y en lo que se cree

Coherencia para defender nuestros derechos, construir otra ciudadanía y  otros valores de convivencia y respeto.

Declaración de Mérida. Ágora feminista

En Julio pasado,  lanzamos un comunicado al que titulamos “Alerta Federal”  frente a las políticas de exterminio de la sociedad civil que se han venido  desarrollando desde varios años atrás y que en 2014 tuvieron un impacto especial en las organizaciones sociales.

Señalábamos entonces las trabas y dificultades que, desde los  programas gubernamentales establecidos “supuestamente para impulsar el  desarrollo”  se implementaron y que tenían un claro impacto en la exclusión y/o eliminación de organizaciones sociales que tienen una postura crítica y autónoma.

Nos dirigimos en esa ocasión  a la sociedad civil y a las instituciones de gobierno responsables de poner en marcha el Plan Nacional de Desarrollo a través de programas y convocatorias de trabajo que permitieran alcanzar las metas de dicho plan,  con una reflexión en torno a las contradicciones y obstáculos que esos programas y convocatorias  suponían, oponiéndose a los principios declarados para el desarrollo, la igualdad y la justicia.

Alrededor de 140 organizaciones y personas firmaron el comunicado apoyando los planteamientos que se hacían en la “Alerta Federal”.

Las Instituciones a las que nos dirigimos  se excusaron culpando a otras Instituciones, mirando para otro lado y planteando que no tenían la mínima posibilidad  de hacer un planteamiento de fondo que apuntaran a una relación equilibrada, respetuosa y de auténtica corresponsabilidad entre  gobierno y  organizaciones de la sociedad civil sobre una noción de desarrollo basada en la justicia, la democracia y la equidad.   Para nosotras, como organizaciones sociales, “de coherencia y racionalidad”

Negaron  su participación en la definición de aspectos centrales de los programas y convocatorias a los que nos referimos claramente (Coinversión y Proequidad) o ignorando tajantemente incluso la posibilidad de diálogo, (la  Secretaría de Hacienda ni siquiera nos recibió).

Pretendíamos, en aquel momento, establecer corresponsablemente métodos de trabajo y prioridades que realmente impactaran en la construcción de una sociedad más justa, más garante de los derechos humanos y con más equidad. Única forma, a nuestro entender,  de impulsar el desarrollo sostenible.

Hoy,  no vamos  a repetirle a  las Instituciones gubernamentales,  argumentos de participación legítimos y necesarios ni vamos a  explicarles otra vez por qué el papel de la sociedad civil es fundamental para el sostenimiento de un estado democrático.

No lo haremos porque es obvio que no hay un Estado con el que se pueda dialogar sobre las problemáticas que afectan al conjunto de la ciudadanía.  No hay Estado.

Un Estado se reconoce cuando existe un gobierno que realiza trabajos desde y para la población.   Cuando la ciudadanía o la población no cuentan a la hora de gobernar, no existe Estado. A eso nos referimos cuando hablamos de Estado Inexistente.

Es obvio quiénes son los que  están realizando actos de corrupción.   Es evidente lo que está pasando en nuestra sociedad mexicana. Sobre todo con la ciudadanía organizada, la que defiende los derechos humanos y los derechos de las mujeres, la que exige que el presidente actúe, se responsabilice y pida perdón por los desaparecidos de Guerrero, de todo el  país y se pronuncie en contra de los feminicidios.

Está en la prensa nacional e internacional la situación de violencia, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias yprotección de delincuentes.

Por eso creemos que no es necesario ni serviría de mucho  volver a dirigirnos a las Instituciones.

Creemos que no tiene sentido hablarle a las sillas, a las paredes que parece ser, son las únicas cosas que realmente podemos identificar como parte de las estructuras que componen las Instancias  de gobierno.

Hoy nos dirigimos a la ciudadanía y a la sociedad civil  para compartir la idea de que, cuando nadie se hace responsable de lo que acontece en un país a la vez que aparecen fosas llenas de cuerpos mutilados y desparecen personas,  con lo único que contamos es con la voz y el actuar convertido en fuerza ciudadana para superar el abatimiento que genera saber que tenemos un territorio por el que caminan pies descalzos, madres desesperadas, ladrones que ya ni siquiera se ponen “guantes blancos”, asesinos que no se sabe dónde están, y burócratas que se descarnan entre ellos para seguir en la poltrona o comodidad que les puede facilitar el capo de turno para el siguiente año.

Tenemos un territorio comprado o vendido al mejor postor, sin importar a costa de cuántos mueran o qué derechos se nieguen o ignoren.   Tenemos un territorio donde decenas de millones de personas no entienden que es eso del Plan Nacional de Desarrollo ni que son los derechos humanos, los derechos de las mujeres, o de las niñas, niños, adolescentes o personas adultas mayores.  Ni hablar del acceso a la justicia, la equidad o la democracia.

Un Estado donde quien tiene la responsabilidad de gobernar no  trabaja por las personas que lo sostienen es un Estado, cuando menos,  omiso con su población.   Y cuando la población es ignorada y sus  derechos pisoteados impunemente,  no podemos hablar de Estado. A eso nos referimos cuando hablamos de Estado Inexistente.

ÁGORA FEMINISTA es una coordinación de organizaciones sociales y personas que trabajan desde hace años por la construcción de un estado democrático donde la prioridad sea la garantía de los derechos humanos y aunque en general, pocas personas (proporcionalmente hablando) defienden los planteamientos del feminismo y de las feministas, nosotras como feministas si defendemos los derechos de todas las personas.  Y aunque haya sido minoritaria la participación ciudadana a la hora de exigir el esclarecimiento de los casos de feminicidio, de trata y abuso infantil, de hostigamiento y acoso, de violencia  y discriminación contra las mujeres,  hoy queremos enfatizar que, cuando lanzamos la “Alerta Federal” lo que hacíamos, como lo que hacemos en esta ocasión, es defender los derechos fundamentales que caracterizan a un país y a un Estado democrático.

Lo que pretendíamos y pretendemos es defender la libertad de cada persona que solo se consigue si defendemos siempre todos los derechos, propios y  ajenos.

Lo que intentamos es construir de forma corresponsable con toda la ciudadanía (y en aquel momento también con las Instituciones de gobierno) formas respetuosas de trabajo, acuerdos de colaboración basados de los Derechos de toda la población y lo hicimos defendiendo de forma especial el papel de las organizaciones y por su trascendencia, de las organizaciones feministas y de mujeres,  promotoras siempre del cuidado de otras personas, promotoras siempre de acciones de paz, nunca de violencia ni acciones impositivas, promotoras de derechos humanos, del dialogo y la comunicación, de la equidad como justicia.

Hoy, frente a lo evidente, frente a la desolación, a la represión, al enriquecimiento ilícito de algunos altos cargos y no tan altos, frente a la falta de justicia y a la violación de los derechos más fundamentales como es el trabajo, la movilidad y la libertad de expresión, reiteramos el mismo planteamiento con la esperanza de que sea la dura y cruda realidad, no una mayor desgracia,  la que nos haga unir fuerzas para restablecer una convivencia armónica basada en el desarrollo, crecimiento y respeto de todas las persona, sus deseos y aspiraciones, de su trabajo, y de realidad de sus derechos humanos.

Eso, pensamos que solo se puede hacer cuando se recupera y ejerce plenamente el papel y el poder de la sociedad civil para decidir sobre el futuro de la ciudad, de la comunidad, del país en el que  vivimos.

Por eso, desde AGORA FEMINISTA planteamos a toda la ciudadanía:

  • Que se reconozca y se defienda como prioritario  por todas y todos, la representación y el trabajo de las organizaciones sociales.
  • Que se cumpla el derecho constitucional a la  remuneración del trabajo sin excluir el realizado por quienes lo desarrollan  en Organizaciones Sociales.
  • Que se priorice su participación en la definición de objetivos sociales, económicos, políticos, culturales, desde los tres ámbitos de poder: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
  • Que se priorice la escucha para establecer programas sociales, de coinversión, de desarrollo en todos los ámbitos: rurales, de salud, de educación, medioambientales, de atención a la violencia, de cuidado de la infancia y de las personas adultas mayores, de defensa de los espacios  urbanos, de migración, de transporte, de atención a grupos específicos, …
  • Que se escuchen las diferentes expresiones de la gente!!!

¡QUE SE NOS ESCUCHE!

¡PORQUE ASÍ NO QUEREMOS

NI PODEMOS VIVIR,

PORQUE NO VAMOS A CALLAR, PORQUE NO DEBEMOS SEGUIR AGUANTANDO MÁS IMPUNIDAD,

PORQUE NO QUEREMOS SEGUIR PAGANDO SALARIOS MILLONARIOS A INEPTOS, IGNORANTES, IRRESPONSALES, ENCUBRIDORES NI ASESINOS….QUE NO!

Atentamente:

Las mujeres en ejercicio ciudadano desde Ágora Feminista.

Mérida, Yucatán. Diciembre,  2014.

 

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