La raíz del mal retoza horonda en el legislativo

La raíz del mal retoza horonda en el legislativo

Ociel Mora

@ocelmora

Vienen elecciones para renovar la cámara baja del gran Congreso de la Unión. Se trata de elegir 500 representantes populares llamados diputados. Los que integrarán la gran asamblea. En ella se delibera sobre los grandes temas nacionales y se toman las mejores decisiones para sacar a México del pozo del rezago. Rezago social y político. Uno y otro van de la mano. La asamblea esta organizada por bancadas de partido. Ya se sabe que los partidos son las partes del México diverso y contradictorio, y por lo tanto sus diputados ofrecen distintos puntos de vista y solución sobre los grandes problemas nacionales. El consenso es la base del trabajo legislativo y triunfan las mejores soluciones. A eso se le llama democracia representativa. Pero todo eso es en los papeles, en el discurso, en la propaganda. Es la máscara del poder, habría dicho Octavio Paz. En los hechos, diputados y senadores en efecto toman sus decisiones por consenso. Y también hacen el papel de contrapeso. Con la pequeña salvedad que en general las decisiones del legislativo tiene la finalidad de mantener el estado de cosas inmutable, a la antigüita, que nada cambie, y de esa manera garantizan la sobrevivencia de privilegios del sistema político y de su casta gobernante.

En general las decisiones del legislativo tiene la finalidad de mantener el estado de cosas inmutable, a la antigüita, que nada cambie, y de esa manera garantizan la sobrevivencia de privilegios del sistema político y de su casta gobernante. 

Porque es una casta (no es casualidad que el PVEM busque candidatos bonitos y ricos, y por eso su éxito). Las cámaras sirven de contrapeso ciertamente. Pero no de los abusos de los otros poderes, sino de los anhelos más sentidos de la población. Allí esta como prueba fehaciente la llamada Telebancada. ¿A quiénes defiende los diputado del mal llamado Partido Verde? Pues a las oligarquías económicas. El mundo patas arriba: el Legislativo furibundo representa al Ejecutivo complaciente. ¿O alguien (y sólo por citar un ejemplo al azar) tiene una explicación mejor para aclarar por qué de manera reiterada ambas cámaras se han negado una y otra vez  legislar sobre corrupción, cuando es reconocido por todos que es el tema principal para recuperar la confianza en el Estado mexicano? Nadie lo dice pero dejan entrever que la base de nuestra organización política no descansa en los procedimientos institucionales que nos hemos dado, sino en una red de complicidades cuidadosamente tejida entre el poder político y económico. Esto último –debo confesarlo– ni siquiera lo digo yo. Lo dijo de manera muy elegante el poeta mexicano y premio Nobel, y que ahora es festejado con una gran exposición cuyo nombre no se acaba de entender. Lo dijo en muchos de sus artículos, y que ahora aparecen en el tomo 8 de sus obras completas. Un dato en el que nadie ha reparado es que prácticamente los partidos se arrogan la mitad (40%) de las diputaciones para “elegir” de manera directa a sus incondicionales (diputados por la vía plurinominal) que llegan  a defender intereses de grupos y personas. Muchas veces incluso se trata de la novia de connotados dirigentes. Es como tienes de diputadas (y diputados) y senadoras (y senadores) personas que no lucen por la destreza de la palabra, sino la falda rabona y los pantalones ajustados.

ocielmora@gmail.com

 

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