“Defender la información es defender la vida”: Marcela Turati

“Defender la información es defender la vida”: Marcela Turati

Tomada de twitter.com/IMDHyD
Tomada de twitter.com/IMDHyD
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

“Al leer las notas la gente tenía que decir, ¿a mí qué? Los medios tenían que transmitir algo. Los periodistas tenían que salir a la calle, estar con las personas”, dijo Marcela Turati, remontándose a los orígenes de las inquietudes periodísticas que con el tiempo se convirtieron en la Red de Periodistas de a Pie, organización que ha reunido a cientos de periodistas en la búsqueda por hacer un periodismo social más humano, más cercano a la gente, que tradujera el horror y lograra cubrir el dolor que se vive en el país.

Y durante los últimos años a los periodistas en México “nos cambió la realidad”, dijo la premiada reportera en el conversatorio “Periodismo, derechos humanos y buenas prácticas” el martes 9 de diciembre en la Universidad Iberoamericana Campus Puebla, en el marco del cierre del Diplomado en Derechos Humanos y Buenas Prácticas para Periodistas, organizado en conjunto entre la institución educativa, Periodistas de a Pie y el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia. 

Otra de las preguntas que inquietaba a Marcela es el cómo el periodista camina al lado de las víctimas, cómo cubrir el dolor. La situación actual ha obligado al gremio periodístico a cambiar, a dejar los egos y a trabajar en equipo; “hay que buscar al otro que es como yo. Los tiempos no están para trabajar solitos.”

Pese al panorama que se vive a nivel nacional, los periodistas no deben olvidar su papel, el sentido de su misión y la conciencia. Aunque quizá a la mayoría no les toque ver si va a generar un cambio su trabajo, lo que hacen día a día, en un futuro “ese pedacito de verdad que me toca publicar todos los días” puede servir a alguien para buscar claves del pasado, para una comisión de la verdad, para hacer justicia, y para ello también es necesario buscar las estrategias para mantener viva la indignación.

Cuando la violencia se desató con más fuerza en México, además de tener que capacitarse y cambiar las prácticas para salvar la vida y acceder a la información, los comunicadores tuvieron que enfrentarse a los medios que se deben a los poderosos. Ante los mecanismos de censura y las tendencias de muchos medios, Turati recalcó la importancia de la labor periodística y de la búsqueda de la verdad, de la necesidad de no rendirse, incluso si el medio decide no publicar una nota hay que buscar quién puede publicarla, ver de qué manera se puede dar a conocer. “La información es un bien público y nos toca (a los periodistas) ver cómo lo defendemos y cómo nos cuidamos”.

Al hablar de la situación en estados como Tamaulipas donde ya silenciaron al gremio, Turati dijo que a los periodistas les toca no dejar que se pierdan más espacios. Acciones pequeñas como las movilizaciones cuando desapareció y después fue encontrado asesinado el comunicador veracruzano Gregorio Jiménez de la Cruz, la subasta que hicieron varios fotorreporteros y el informe que se hizo sobre la vida y el trabajo de Goyo son “pequeños actos de resistencia para defender el periodismo”. Defender la información, dijo una de las fundadoras de Periodistas de a Pie, es defender la vida. “Porque en los lugares donde no hay información va ganando la muerte”.

En el conversatorio también participó Édgar Cortez, del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHyD), quien también forma parte del Mecanismo de Protección para personas defensoras de Derechos Humanos y periodistas. El especialista habló de los problemas a los que se enfrentan los reporteros al buscar información dentro del sistema de justicia, poniendo como ejemplo el nulo acceso público a las Averiguaciones Previas. Entonces, los comunicadores se ven orillados a hacerse de amigos en las Procuradurías de Justicia para saber qué dicen los documentos,  y terminan transmitiendo y repitiendo la versión oficial.

A veces, la “lógica esquizofrénica” de mandar cinco notas diarias, “haya nota o no”, ironizó, lleva a los periodistas a caer en prácticas que violan los derechos humanos de sus fuentes. 

“La práctica debería ser diferente”, dijo, y se preguntó cómo se puede construir un lenguaje común entre defensores y periodistas, respuesta que se intentó responder durante los casi cuatro meses del diplomado. También mencionó que es necesario conocer las leyes, las reformas, y entender que las leyes no cambian la realidad pero que sí son herramientas. Retomó la idea del sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría, –de quien tomó el nombre el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE) de la Ibero Puebla, una de las entidades convocantes del diplomado–, de que los Derechos Humanos no son una abstracción sino un concepto social que hay que historizar y poner en el contexto en que se vive.

La crisis de la enseñanza del periodismo

Al tomar la palabra, Lilia Vélez Iglesias, coordinadora de la licenciatura en Comunicación de la Ibero Puebla y del portal de transparencia “Con los Ojos Abiertos”, y representante de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), habló desde la academia, analizando la crisis que viven las carreras de comunicación y periodismo en México y la carencia en la formación de los reporteros en temas de ética periodista y de derecho.

Actualmente se han eliminado las materias vinculadas con los Derechos Humanos, eliminando paulatinamente la formación en esta área, lo que ha provocado que los periodistas en activo no tengan claro cuándo existen violaciones a sus garantías individuales, ni cuándo ellos mismos caen en estas prácticas. A veces, la “lógica esquizofrénica” de mandar cinco notas diarias, “haya nota o no”, ironizó, lleva a los periodistas a caer en prácticas que violan los derechos humanos de sus fuentes. Este déficit y esta ausencia no ha sido suplida por las universidades, sino por organizaciones de la sociedad civil y organizaciones gremiales, como la de Periodistas de a Pie. 

La especialista mencionó varios problemas del periodismo en México, empezando por la dependencia de la publicidad oficial, caso particularmente alarmante en Puebla, pues se ejerce una censura indirecta y un control de los contenidos y la línea editorial por parte de las autoridades que dan recursos a los medios. Otro de los frentes desde donde se puede luchar es a nivel personal y de gremio, capacitándose e informándose para hacer un mejor periodismo, incluso si se trabaja en un medio oficialista. Hay una diferencia, dijo, cuando hay un periodista bien formado, cuando hay una nota bien hecha y con información correcta y bien documentada.

Vélez habló también de las audiencias, de cómo muchas veces los contenidos son malos porque los usuarios no están acostumbrados a exigir, a interactuar con los medios. “Somos poco conocedores de nuestros derechos como público y como audiencia”.

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  1. […] ladobe.com.mx “Al leer las notas la gente tenía que decir, ¿a mí qué? Los medios tenían que transmitir algo. Los periodistas tenían que salir a la calle, estar con las personas”, dijo Marcela Turati, remontándose a los orígenes de las inquietudes periodísticas que con el tiempo se convirtieron en la Red de Periodistas de a Pie, organización que ha reunido a cientos de periodistas en la búsqueda por hacer un periodismo social más humano, más cercano a la gente, que tradujera el horror y lograra cubrir el dolor que se vive en el país. Y durante los últimos años a los periodistas en México “nos cambió la realidad”, dijo la premiada reportera en el conversatorio “Periodismo, derechos humanos y buenas prácticas” el martes 9 de diciembre en la Universidad Iberoamericana Campus Puebla, en el marco del cierre del Diplomado en Derechos Humanos y Buenas Prácticas para Periodistas, organizado en conjunto entre la institución educativa, Periodistas de a Pie y el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia. […]

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