¡Nada es aislado, todo se relaciona con todo!

¡Nada es aislado, todo se relaciona con todo!

* Dr. José Guadalupe Sánchez Aviña

Duele, duele pensar en personas de carne y hueso que viven la desgraciada situación de perder familiares o amigos o conocidos… dolor que impulsa hacia la solidaridad, adelante, hay que manifestarse pues mientras exista un dejo de dignidad en nosotros, tendremos la capacidad de indignarnos; sin embargo, la solución posible, no necesariamente es la solución necesaria, no basta con que se arreste a quienes cumplen esa encomienda y que pronto saldrán libres, ni tampoco que un gobernador pida licencia, ni siquiera que un presidente dimita, lo que hace falta es enfrentar esta situación en la que se encuentra México, en su dimensión compleja y profunda.

Parcializar la totalidad del escenario, focalizando o tomando partido sin razón, limita las posibilidades de promoción del cambio necesario de este País; los muertos glorificados no son la respuesta. El caso de los normalistas de Ayotzinapa, es solo un episodio de una novela de terror en la que nos sumimos como sociedad; la historia reciente nos ofrece una larga lista de casos conocidos, pero deja de lado otros tantos que son más regionales o personales y que no son difundidos.

El problema no está en simpatizar y solidarizarnos con unos u otros… el problema está en:

Los seis muertos y 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero, en 2014, a manos de la policía estatal en coordinación con la delincuencia organizada. Los 22 “delincuentes” muertos en Tlatlaya, Estado de México, en 2014, a manos de militares. El adolecente muerto y el ciudadano que perdió un ojo en Chalchihuapan, Puebla, en 2014, a manos de la policía estatal. Los ciudadanos detenidos en Cholula, Puebla, por oponerse a expropiación de sus tierras, en 2014, a manos de la policía estatal. Los 45 indígenas Tzotziles muertos en Acteal, Chenalhó, Chiapas, en 1997, a manos de la fuerza pública. Los 17 campesinos muertos y 21 heridos en Aguas Blancas, Coyuca de Benítez, Guerrero, en 1995, a manos de la policía estatal…

Esta lista da cuenta tan solo de unas cuantas de las muchas acciones que descubren a una élite gobernante, que instaladas en la impunidad y el desprecio por los demás, acuden a los medios que sean necesarios para el logro de sus finalidades. Administradores cuya procedencia partidista hoy no significa nada pues los partidos políticos hace mucho dejaron de representar a la población que los mantiene.

El problema no está en ser joven, o ser estudiante, o ser campesino, o ser indígena, o ser ciudadano, ni siquiera en ser “delincuente”, está en quienes integran los gobiernos y anteponen sus intereses personales y de grupo a los de la ciudadanía. Sin embargo, aun cuando esto pudiera ser cierto, no son los únicos culpables, otra parte, no menos importante, está en aquellos quienes renuncian a la posibilidad de ciudadanía y se convierten, por acción o por omisión, en cómplices de lo que nos afecta a todos.

El problema está en aquel iluso que cree que lo que sucede en el país no les afecta; en la ilusa señora que declara que no le importa el alza de la gasolina pues no tiene coche; la persona ilusa que sale a la calle y tira la basura que en su casa evita que exista; en aquel iluso que voltea el rostro y se cubre las narices pretendiendo no oler la descomposición en la que se encuentra, preocupado siempre de no contaminarse; en el iluso que no concibe que puede ser el próximo.

Que la ira y la desesperación que nos atrapa y corroe, no impidan ver razonablemente las realidades que señalan un mundo complejo que exige acciones que estén a la altura de las circunstancias. No podemos sentir alivio por saber que los cuerpos encontrados en alguna de las múltiples fosas clandestinas no sea de los normalistas, pues de alguien más son ¿de quiénes? No podemos reducir nuestro análisis a los tan mentados “casos aislados” ¡En esta trama, nada es aislado, todo se relaciona con todo! Permanezcamos atentos e informados, seamos ciudadanos, tengamos esperanza pero en movimiento.

* El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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