La delgada línea rosa

La delgada línea rosa

Josué Cantorán

@josuedcv

La delgada línea roja es una de las películas de una de las mentes más geniales en la historia del cine, una joya visual que se empeña en mostrar de manera tan realista la guerra de Vietnam, con jóvenes llevados al campo de batalla casi con base en engaños y con poca idea de lo que hacen ahí, que se ha convertido en uno de los documentos antibélicos en el séptimo arte más importantes.

Nada tiene que ver con esa película la obra teatral que, creemos, hace referencia a su nombre, La delgada línea rosa, pues ni en su temática ni en su estructura se le asemeja ni le rinde homenaje o le hace algún tipo de parodia.

Y tampoco en su calidad se parecen, pues mientras Terrence Malick dedicó nueve años de su vida a esa película, desde la escritura de las primeras versiones del guión hasta su estreno, y filmó tanto material que después dejó fuera incluso escenas en las que aparecían grandes nombres de Hollywood pero que no terminaban de aportar gran cosa a la película, La delgada línea rosa es una de esas obras que se muestran al público con muy poco trabajo de autocrítica, que parten de un texto que parece que se revisó poco o nada, y que finalmente dan la impresión de que se hicieron en una semana como para cumplir con un compromiso.

La delgada línea rosa cuenta la historia de dos vampiros homosexuales que cada tantos años salen a las calles a buscar sangre y ligue. La obra inicia cuando están arreglándose para salir de antro en su departamento del panteón francés, pasa por los momentos en que están emborrachándose y culmina justo cuando dan por terminada su noche de fiesta que no salió del todo bien.

La delgada línea rosa es una de esas obras que se muestran al público con muy poco trabajo de autocrítica, que parten de un texto que parece que se revisó poco o nada

Más que personajes, Eloy y Antoine, los protagonistas, son dos arquetipos superficiales del homosexual mexicano clasemediero, ignorante, escandaloso, interesado por banalidades, muy parecido a la imagen que se proyecta de los hombres gays desde otros espacios simbólicos poco favorecedores, como las telenovelas. Y más que contar una historia, el texto de La delgada línea rosa muestra una secuencia de chistes fáciles que hacen referencia a diferentes situaciones de la cultura pop, de la cultura gay, pero que sobre todo explotan el estereotipo exagerado del homosexual afeminado para aprovechar la risa fácil del espectador. Es decir, y estoy seguro que sin pretenderlo, perpetúan esa tradición de mostrar al homosexual como alguien que sólo puede ser objeto de burla.

La delgada linea rosa es la prueba de que dos actores con simpatía natural no pueden, por más que intenten, levantar una obra que se basa en un texto tan pobre que, lejos de significarles un reto actoral, reduce su trabajo a obtener la risa fácil de los espectadores poniéndolos a cantar canciones malas de los 80 y a decir mostrarse en atuendos que parodian a cierto tipo de hombre gay.

Desde Aristófanes había quedado claro –o eso queríamos creer– que la comedia no es sólo una secuencia de chistes, que la comedia bien lograda hace reír pero también desestabiliza los códigos morales del espectador, lo hace sentir aunque sea un poquito incómodo y le propone que lo que concibe como normal es en el fondo un mal chiste del sistema. Las comedias más significativas de la historia de la literatura, como La asamblea de las mujeres o El burgués gentilhombre, funcionan todavía hoy justamente por eso.

No es el caso, ni cerca está de serlo, el de La delgada línea rosa.

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La delgada línea rosa

De Joshua Sánchez y Memo Linares.

Reparto: Joshua Sánchez y Memo Linares.

Se presenta todos los jueves a las 20:30 en Fuentes Galería Café (2 Sur 3927 B-1 Col. Huexotitla)

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