El Mórbido Film Fest en tres actos

El Mórbido Film Fest en tres actos

Foto: Mayra Guarneros
Parte de la serie Offline, expuesta en el Museo Taller Erasto Cortés. Foto: Mayra Guarneros
Josué Cantorán

@josuedcv

1. En Puebla, Takashi Muramaki ingresa al mundo del cine

Takashi Murakami (Tokio, 1962) es considerado uno de los artistas más importantes en el circuito del arte contemporáneo mundial. Su estilo colorido, sus flores sonrientes y animalitos de caricatura le dieron fama mundial en los 90 pero también le trajeron los cuestionamientos de un buen sector del mundo del arte de que su obra partía de un estilo de felicidad acrítica. Su fama creció aún más, pero también su larga fila de detractores, cuando en 2002 se alió con firmas de moda y sus diseños quedaron impresos en los famosos bolsos de Louis Vuitton, dejándole grandes dividendos.

Fukushima fue el momento que volvió a definir el rumbo de su obra. La emergencia ocurrida en marzo de 2011, luego de que un terremoto y tsunami provocaran una alerta nuclear en la planta de Fukushima I, dio nueva inspiración al artista.

Una exposición que se inauguró apenas hace una semana en Nueva York da cuenta de ese proceso, una exposición que, de acuerdo con el crítico de arte Jason Farago, de The Guardian, podría convencer a los escépticos de que “el aparentemente bobo Murakami es en realidad un artista serio”.

Y lo otro fue una película, Jellyfish eyes, una película dirigida al público infantil que tuvo su estreno latinoamericano este viernes 14 de noviembre en Puebla, en el marco del Mórbido Film Festival, dedicado al cine de terror y fantasía.

–En Japón aún tenemos un gran problema de contaminación y radiación –dice el artista tras la proyección de su ópera prima en Puebla, portando en la cabeza un sombrero con la forma de uno de los personajes–. Por mucho tiempo estuve buscando una historia, después de Fukushima la encontré. Por eso hice la película hasta ahora.

El filme, que ha circulado más en los circuitos del arte contemporáneo que del cine, por la evidente trayectoria de Murakami, cuenta la historia de una compañía maligna ubicada en una pequeña población nipona que busca el resurgimiento de la isla a través de su destrucción total.

Escrita y dirigida por el propio Murakami, la película no oculta sus influencias de la cultura pop japonesa, donde pequeños animales fantásticos ayudan a niños a impedir los macabros designios de una corporación secreta, mismos que pasan desapercibidos para los adultos.

La película, divertida y de potencial comercial aunque también bastante infantil, fue una de las piezas centrales del festival, que por primera vez se llevó a cabo en Puebla.

Foto: Mayra Guarneros
Parte de la serie Offline, expuesta en el Museo Erasto Cortés. Foto: Mayra Guarneros

2. Anuncian colección para revalorar el cine de arte hecho en México

Con el objetivo de dar más espacio al cine de arte producido en nuestro país después de sus estrenos en salas, la productora PIANO lanzará una colección de DVDs y blurays de películas mexicanas que iniciará con Halley de Sebastián Hoffman.

La intención, según indicó Andrea Castex en una conferencia de prensa en el marco del Mórbido Film Fest, es valorar lo mejor de la creación cinematográfica nacional.

Por ello la colección no sólo presentará un disco con la película, sino que será una edición cuidadosa, de lujo, en la que se podrá ver material extra, entrevistas con los involucrados en la producción del filme, pequeños libros con ensayos sobre lo que cada título ha significado en la historia del cine nacional, así como un diseño de portada y de interiores realizado por algún artista visual expresamente para la colección.

El primer volumen, por ejemplo, incluirá el cortometraje Jaime Tapones, considerado una “precuela espiritual” al filme que Sebastián Hoffman realizó posteriormente.

El segundo volumen estará dedicado a las películas Alamar e Inori, de Pedro González-Rubio, mientras que el tercero será un homenaje a Temporada de patos, de Fernando Eimbcke, en su décimo aniversario. Estas tres primeras ediciones podrán encontrarse desde diciembre en librerías como Gandhi, El Péndulo y Educal.

En ese sentido, Pablo Guisa, director del Mórbido Film Fest, lamentó que el cine mexicano no sea valorado por los propios nacionales, cosa que sí ocurre en otras latitudes, pues “si no tratamos a nuestro cine como otros países tratan a sus cinematografías, va a ser muy difícil que avancemos”.

Guisa Koetsinger también adelantó que Mórbido ya ha iniciado con la iniciativa de lanzar su propia colección de películas mexicanas de terror, iniciando con la tetralogía de Carlos Enrique Taboada (1929-1997), considerado el director mexicano más importante de este género en México, pues lamentó que la película El libro de piedra, considerada un clásico, nunca haya sido editada en DVD.

Foto: Mayra Guarneros
Colectivo de escultores Asimov Props, autores de Offline. Foto: Mayra Guarneros

3. Escultura de ciencia-ficción, cyborgs y criaturas futuristas

Además de cine, el Mórbido Film Fest contó con una exposición de arte en las galerías del Museo Taller Erasto Cortés, donde destacó el trabajo del colectivo de escultores Asimov Props, que presentó su serie Offline.

Alberto Isaac González, Héctor Patiño e Iván Montes de Oca, artistas originarios del Distrito Federal, mostraron más de una decena de esculturas de tipo figurativo, donde se ve de manera clara la influencia del cine de ciencia ficción, el cyberpunk, el ánime, los videojuegos y las narrativas donde los seres humanos intervienen sus propios cuerpos con piezas tecnológicas.

–Es un poco sobre cómo la tecnología nos ha ido comiendo –dice Alberto Isaac en entrevista con Lado B, al respecto de la exposición–. Un claro ejemplo es que hoy todo mundo trae su celular a la mano, lo está checando a cada ratito. Entonces, lo que quisimos fue mostrar eso.

Los artistas visuales, que trabajaron tanto en piezas individuales como en otras en colectivo para finalizar la muestra, se inspiraron en imágenes de películas como El hombre bicentenario, Terminator, Inteligencia artificial y Astroboy, donde se muestran modificaciones del cuerpo hasta convertir éste en un arma.

–Las piezas presentan eso –explica de nuevo el artista–, donde los seres humanos se intervienen ya no quirúrgicamente con un cirujano sino con un técnico robótico que te modifica, te está armando, verlo de una manera muy de ciencia ficción, desde un punto de vista en que nosotros ya estamos adaptándonos a la tecnología, no estamos evolucionando a nuestro paso.

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