Josué Cantorán

@josuedcv

Debido a que las personas bisexuales continúan afrontando una gran cantidad de prejuicios y estigmas sobre su orientación sexual y su modo de vida, aun dentro de las población lésbicas y gays, se hace necesario que exista activismo que atienda específicamente sus necesidades, consideró Myriam Brito Domínguez.

La activista de la organización Opción Bi y académica del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM destacó, durante su participación en el Foro “Bisexualidad-es” que es imperativo continuar realizando acciones de visibilización que permitan a la comunidad bisexualidad eliminar toda la serie de clichés que circulan alrededor de dicha orientación sexual.

–Realmente por el estigma que hay sobre la bisexualidad –dijo, en las instalaciones de la Comisión de Derechos Humanos del estado de Puebla–, por el rechazo que hay desde los grupos gays y lésbicos, nos hemos visto en la necesidad de decir “aquí estamos, es otra posibilidad de vivir la orientación de nuestro deseo erótico y nadie tiene derecho a decirnos que no somos algo que sí sentimos”.

Esto, debido a que en la comunidad LGBT se sigue considerando que las personas bisexuales son personas homosexuales que no ha logrado salir del clóset, personas heterosexuales confundidas acerca de su identidad, entre otros prejuicios.

Sin embargo, la académica aceptó que, en términos de activismo, la comunidad bisexual comparte casi las mismas demandas que el resto de las letras del abecedario LGBTIQ.

–En términos de la lucha de derechos y de la militancia compartimos muchísimas cosas, los mismos reclamos: no a la discriminación, no a la violencia, no a los crimines de odio.

La activista enfatizó durante su ponencia “Bisexualidades y libertades” que la información sobre las disidencias sexuales ha ido en aumento desde la aparición de internet, lo que ha permitido mayor apertura ante estos temas de las generaciones más jóvenes, pero que aún hace falta trabajar para visibilizar algunas identidades que permanecen en la oscuridad.

Indicó que las comunidades lésbico y gay han construido socialmente “mandatos” sobre cómo deben ser, actuar, sentir y hasta vestir sus miembros, casi en el mismo tenor que las reglas heteronormativas, por lo que todo lo que escape de esos límites, como las personas bisexuales, sufrirán algún tipo de rechazo al interior de esas poblaciones también discriminadas.

Sin embargo, dijo, “nadie tiene derecho a juzgar tu deseo”, pues decir a alguien que no puede o debe ser lo que dice ser, es un ejercicio de extrema violencia y de poder.

Al respecto de la discusión al respecto de si las personas LGBT “nacen o se hacen”, Brito Domínguez aseveró que “es una discusión ideológica”, pues no existe ninguna motivación realmente científica para determinar dicha cuestión, sino solamente la de justificar con términos cientificistas los prejuicios sociales al respecto.