Estrenos que nunca fueron y registros que sí

Estrenos que nunca fueron y registros que sí

Alonso Pérez Fragua

@fraguando | #LaEternaIncomprendida

Nota: Como las series gringas (porque esas también son cultura), esta columna termina su verano de descanso y entra a su segunda temporada, recargada, más caústica y provocadora que su exitosa temporada de estreno.

 

La noche del miércoles 2 de julio pasado, dentro del programa semana Miércoles Musicales de Capilla del Arte UDLAP, el pianista Abraham Morales interpretó la obra de 1952 titulada 4’33’’ (cuatro treinta y tres) del estadounidense John Cage (1912-1992). El evento fue anunciado como “el estreno en Puebla” ya que, luego de investigar entre amigos músicos y en la red, no encontramos referencia alguna a que esta obra se hubiera presentado previamente en la capital poblana desde su estreno mundial en EUA.

Pieza considerada un parteaguas en la música de vanguardia, la partitura de 4’33’’ le indica al intérprete que la pieza que va ejecutar se compone exclusivamente de silencio… De esta forma, la obra de Cage se convierte en una especie de performance donde los tres movimientos que la componen son marcados, tradicionalmente en el caso del piano, por la acción del músico de cerrar la tapa del teclado, indicándonos que a continuación el instrumento permanecerá callado; al final de cada movimiento, la tapa se abre por unos segundos y se vuelve a cerrar.

Aunque se asume que el silencio se prolongará por 4 minutos 33 segundos, el nombre le viene de la duración que su primer intérprete, David Tudor, consideró apropiada para el estreno mundial el 29 de agosto de 1952 en Woodstock, Nueva York.

Como lo explicó Abraham al final del recital Vivo piano: más allá del sonido y el silencio, Cage nunca fue claro sobre el significado real de esta pieza, aunque la versión más aceptada es que la música la hacen los sonidos del ambiente, las toses, los pasos; el movimiento de la gente que, sabedora o no de qué sucede, estira su cuerpo para observar mejor al músico, estático frente a su instrumento, leyendo una partitura que no tiene nada y concentrado en la atmósfera que lo rodea y que lo une con el público en ese momento único.

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Abraham Morales. Foto tomada del blog de la UDLAP.

En el caso del recital que nos ocupa, la expectación reinó durante los casi seis minutos que Abraham permaneció, tranquilo y atento –pero de forma discreta- a la reacción del público: caras de sorpresa y –también de fastidio, hay que aceptarlo-, un par de cuchicheos, celulares que grabaron y que mandaron mensajes pero ante todo, creo, la sensación de que “eso” era distinto de una u otra forma.

Al silencio/sonido de Cage siguió el estruendo de la Sonata 1976 del mexicano Federico Ibarra (n. 1943) que con su introducción llena de fuerza y su sonoridad poco acostumbrada, provocó un salto en el público, el cual continuó pendiente de las acciones del pianista que en un momento utilizó técnicas extendidas al tocar con unas baquetas directamente en las cuerdas del piano.

La genialidad del programa armado por el egresado de Música de la UDLAP y de la maestría del College Conservatory of Music de la Universidad de Cincinnati, fue colocar el poder de Ibarra luego de Cage y, previamente, regalarnos la obra Sechs klavierstücke op. 19 (Seis fragmentos de piano) del compositor Arnold Schönberg (1874-1951), maestro del propio Cage y quien ya anunciaban una segunda parte diferente, poco común, con seis piezas brevísimas y de sonoridad compleja pero aún reconocible.

Para terminar, Abraham ejecutó con maestría Impromptu D 935 en La bemol mayor de Schubert (1797-1828), pieza bien establecida en el repertorio pianístico, para cerrar con Beethoven y su Sonata op. 111 en Do menor, trabajo complejo que invita, luego de escucharla con la pasión que fue ejecutada, a permanecer en silencio, reflexivo.

Registro completo de 4’33’’ y Sonata 1976 de Ibarra en Capilla del Arte UDLAP

El no-estreno

Con ciertas variaciones, las líneas anteriores fueron parte de una reseña que se publicó el 3 de julio en el blog de la UDLAP bajo el título “Se estrena en Puebla con éxito 4’33’’ de Cage en Capilla del Arte UDLAP”. Ese mismo texto fue enviado a la lista de casi 3 mil contactos con que contamos en Capilla del Arte, en donde tenemos direcciones electrónicas del público en general, pero también de artistas de distintas disciplinas.

Un día después, llegó un correo de Rosa Borrás. En él, la artista plástica que reside en Puebla desde hace casi una década, lamentaba no haber estado en el recital pero hacía una aclaración importante.

[…] Te escribo para comentarte que en 2007, el Ensamble Improvicio, del cual yo formaba parte, presentó la pieza 4’33’’ como parte de un concierto que dimos dentro del séptimo aniversario luctuoso de Willy Cabello […]. No tenemos video de esa pieza, pero puedo decirte que me impresionó sobre manera la reacción de los asistentes y el ambiente que se generó. La sala, que era pequeña, a media luz, de pronto cobró una dimensión muy rara y la noción del tiempo se perdió. No avisamos que se trataba de esa pieza, solo la anunciamos en el programa y no explicamos de qué iba. La gente empezó a incomodarse y me atrevo a decir que incluso se podía sentir una tensión que incrementaba, hasta que de pronto Federico González empezó a tocar en el piano una improvisación -indicando con ello que Cage había terminado- y todos nos fuimos incorporando a esa nueva pieza.

La segunda vez que la “escuché” me parece que fue en uno de los festivales de Discantus, en el Teatro Principal.

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Logo tomado del Myspace de Improvicio. (Sí, myspace aparentemente existe aún…)

Como escribí al principio, previo al concierto se investigó en la red y con algunos músicos locales para conocer si 4’33’’ se había presentado antes en la ciudad. Sabíamos, sin embargo, que la falta de información no significaba que nuestro estreno fuera el “verdadero”[1]. Si bien podríamos haber lanzado la pregunta de manera más pública, a través de nuestra página de FB, Twitter o por la misma lista de correo, la intención era mantener el título de Cage como una sorpresa.

Estimada Rosa,

Muchas gracias por la información. La verdad es bueno saber que el nuestro no fue el estreno y que no tuvieron que pasar más de 60 años para que alguien interpretara la pieza en Puebla. En la investigación que hicimos no encontramos datos de alguna ocasión previa pero la verdad la idea era un poco generar ruido y que saliera alguien como tú a decir: “ya se hizo”.

Hola Alonso,  

Sabes, lo que pasa es que los artistas somos muy desordenados y muchas veces no hacemos los registros adecuados, sobre todo cuando se trata de performance o conciertos. Mis amigos de Improvicio, sobre todo Antonio Cedeño, junto con Gabriel Luna y otros músicos/artistas, hicieron muchas cosas en los 90’s y antes, acá en Puebla, pero que yo sepa no hay registros excepto por algunas fotos.

Cuando Improvicio obtuvo la beca del FOESCAP, tratamos de ordenarnos y grabar nuestras improvisaciones pero lo hicimos pocas veces.

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Improvisación plástica de Rosa Borrás durante una sesión del ensamble. Foto tomada del myspace de Improvicio.

Finalmente, lo aprendido con esta experiencia es que sí hay artistas en Puebla interesados en arriesgarse y armar repertorios que salgan de lo habitual, y eso desde hace varias décadas. El público, lo vimos, también existe y aunque muchos se hayan quedado por compromiso, poco a poco ese gusto por cosas distintas irá creciendo en ellos. Y esa es precisamente la labor del gestor ante un entorno poco acostumbrado a lo diferente: buscar experiencias que confronten a la gente pero sabiéndolas presentar a través del diálogo previo o posterior.

Y otra tarea igual de importante a nivel de gestión: guardar registro de estos acontecimientos para poder cacarear el huevo.

[1]Posteriormente por FB, Rosa me aclaró que con su correo tampoco aseguraba que la interpretación del Ensamble Improvicio fuera el estreno en Puebla. Para descubrir cuándo sucedió esto, habría que lanzarse un clavado a la hemeroteca del estado y ver si los cronistas culturales de entre la década de 1950 y el final del siglo pasado registraron tal acontecimiento en papel pues en formato digital parece no haber registro. Tarea titánica, sin duda.

Alonso Pérez Fragua, gestor y periodista cultural poblano. Melómano y cinéfilo desde que tiene memoria; aprendiz de asuntos del arte desde los albores del siglo XXI. Desde enero de 2018 radica en Casablanca, Marruecos, donde vive su primer acercamiento a asuntos islámicos. Como gestor cultural ha trabajado en la Dirección de Espacios Culturales y Patrimonio Artístico de la UDLAP y como responsable de Exposiciones del IMACP, además de dirigir y fundar el despacho virtual Karakol Asesoría y Gestión Cultural. En medios ha colaborado con Lado B, La Jornada, Los Subterráneos, Radio BUAP, Puebla FM, Ibero 909 y Axocotzin Radio, entre otros. Autor del libro Melomanía (y otras rarezas): crónicas culturales del poblanishment (Fomento Editorial BUAP, 2017). Comunicólogo de formación, curioso de todo por vocación. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y maestrante en Comunicación y Medios Digitales, ambas por la UDLAP, posee un posgrado en Ciencias Antropológicas con área de concentración en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Presidente y único miembro del club de fans del autor estadounidense A.J. Jacobs.

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