Cholultecas le piden un milagro a la Virgen: que salve su territorio

Cholultecas le piden un milagro a la Virgen: que salve su territorio

Unos 800 habitantes de los barrios de San Andrés y San Pedro realizan inédita procesión y se encomiendan a la patrona del Santuario de los Remedios

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Son las cuatro de la tarde y la entrada al cerrito, el falso montículo que cubre la Pirámide de Cholula y en cuya cima está la icónica iglesia amarilla del Santuario de la Virgen de los Remedios, está llena. Hoy, viernes 3 de octubre, se llevará a cabo la Gran Procesión de Concordia y Hermandad de San Pedro y San Andrés Cholula para pedirle a la Virgen, Patrona de las Cholulas, que haga el milagro de salvar a los campos que rodean los templos, pues están en peligro de ser expropiados por los gobiernos municipales y estatal que planean hacer el proyecto del parque o plaza de las 7 culturas.

La lucha por los campos empezó desde agosto, con el círculo de defensa, donde cientos de cholultecas originarios y avecindados rodearon el Tlachihualtépetl (que en náhuatl significa “cerro hecho a mano”).

“La otra Roma”, la denominó Fray Toribio de Benavente, Motolinía; “con más torres que Valladolid”, la describió Hernán Cortés en sus “Cartas de Relación”, y una ciudad con tantos templos como días del año, según las leyendas y las creencias populares: así, Cholula ha sido un referente de espiritualidad desde antes de la conquista. Para 1613 ya se había construido el templo y la representación de la Virgen ya estaba en la cima del cerro, vigilando y cuidando todos los barrios de Cholula.

El 3 de octubre no es el día de la Virgen ni alguna otra festividad, pero este viernes se dio un hecho único, algo que según dicen los vecinos fue difícil, pues implicó que los mayordomos y autoridades religiosas de los barrios de San Pedro y San Andrés se pusieran de acuerdo y accedieran. Desde hace una semana se anunció a los medios la Gran Procesión que, además de hermanar ambos municipios, fue una muestra de fuerza y unidad, una apropiación más del espacio físico y simbólico de la Pirámide y el Santuario de los Remedios.

Es difícil saber cuántas personas están ya reunidas, con flores blancas y amarillas y banderas de papel china, blancas o blancas con azul, esperando a que llegue la Virgen y suba la empinada cuesta del cerrito. El sol es fuerte y el único sonido que sobresale es el de un tambor prehispánico de un grupo de danzantes, cuatro hombres y una mujer, que golpean de vez en cuando el instrumento con sonidos tribales. Uno de ellos suena a veces un caracol que acompaña a la profunda voz del tambor y los murmullos de los más de 300 cholultecas que esperan pacientes entre las calles y los puestos de artesanías. 20 minutos después de las cuatro de la tarde suben los mayordomos con la Virgen, la entrada es restringida y los demás esperan abajo. Menos de media hora después la Patrona de las Cholulas regresa y está lista para recorrer los zócalos de ambos municipios. Un grupo de uno de los barrios grita una porra a María, pero los mayordomos piden silencio. No porras, sólo aplausos. La procesión no es festiva, es de súplica, es para pedirle que cuide la cultura y las tradiciones, que proteja al centro espiritual de Mesoamérica. Apenas luego de haber avanzado unas cuadras, comienza la lluvia. Es suave pero consistente, no espanta a los caminantes. Al contrario, parece que los acompaña en su lucha paciente y pacífica para rescatar el corazón de la ciudad milenaria.

Conforme avanzan hacia el convento de San Gabriel, a un costado de la plancha del zócalo de San Pedro, que tiene también el portal más largo del país, justo donde María Félix y Pedro Armendáriz filmaron con Emilio “el Indio” Fernández la película clásica de “Enamorada”, va llegando más gente. Son filas que ocupan toda la calle, entre los automóviles, casi escurriéndose por las puertas abiertas de las casas, tres o más cuadras de personas que van rezando.

Hasta adelante va el grupo de danzantes con música prehispánica y haciendo sonar los cascabeles que tienen en los tobillos. Después vienen los que cargan los faroles de plata, que brillan con el reflejo del sol que se va desvaneciendo entre las nubes de lluvia, y en seguida hay un señor mayor, de bigote y cabello blanco, que lleva una cartulina. El mensaje representa las exigencias de todo Cholula desde que se vieron sorprendidos con que los campos de la Pirámide habían sido expropiados: “Madre de Bondad, protégenos del gobierno que quiere quitarnos nuestras tierras, costumbres y tradiciones”.

La procesión pasa otra vez por la entrada del Tlachihualtépetl y sigue por la calle empedrada rumbo al zócalo de San Andrés. Para ese momento ya hay más de 800 personas y la lluvia se detiene.

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Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

La camioneta que está al final de la procesión anuncia que a las 7 de la noche se hará una misa en los campos que están en peligro de ser expropiados, con la Virgen y las imágenes presentes, junto con los estandartes de los distintos barrios y los faroles.

La procesión llega un poco tarde, unos quince minutos después de lo acordado, por el paso lento de los cientos de cholultecas que llevan ya más de tres horas caminando y rezando. De último momento, los dos sacerdotes que habían acordado oficiar la misa no pudieron llegar, por lo que en el improvisado altar se subieron alrededor de 20 personas para rezar un rosario. La oración fue bajo las lonas del predio justo detrás de la Pirámide, donde se han llevado a cabo ya varias reuniones y encuentros en defensa del patrimonio cholulteca. Aunque ya es de noche y muchos están cansados, sentados en el pasto o comiendo esquites y elotes, aún quedan más de 350 personas, antes de que empiece la lluvia nocturna.

Al final la Virgen subió otra vez al cerrito, y ahora a quienes habitan Cholula no les queda más que esperar, con calma pero con lucha, a ver si se cumple el milagro de salvar su territorio.

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