AJ Jacobs, el conejillo de indias extremista
"Presidente y único miembro del club de fans del autor estadounidense A.J. Jacobs en Puebla", reza el final de la ficha biográfica de quien esto escribe aquí en Lado B. Ya sea que antes se haya percatado de este detalle o no, la verdad es lo mismo: A.J. Jacobs permanece un desconocido del público mexicano.
Por Alonso Pérez Fragua @fraguando
13 de octubre, 2014
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Alonso Pérez Fragua

@fraguando | #LaEternaIncomprendida

[dropcap]“P[/dropcap]residente y único miembro del club de fans del autor estadounidense A.J. Jacobs en Puebla”, reza el final de la ficha biográfica de quien esto escribe aquí en Lado B. Ya sea que antes se haya percatado de este detalle o no, la verdad es lo mismo: A.J. Jacobs permanece un desconocido del público mexicano. La razón es simple: las versiones en español de sus textos son escasas.

Al compartirles las andanzas de este peculiar periodista de Nueva York, mi intención no es que un alto ejecutivo de la industria editorial en nuestro idioma ponga el ojo sobre él –aunque sería muy bueno. Más bien, me parece valioso hablar de las formas que tiene de abordar sus temas y las reflexiones que consigue, las cuales nos dan una visión diferente de la cultura occidental actual.

Su característica principal es el estilo de investigación que emplea, basado en la inmersión total en sus temas, los cuales a su vez dan cuenta del entorno en el que se desenvuelve. Digamos, por ejemplo, que quiere descubrir por qué las empresas indias de subcontratación (outsourcing) son tan famosas. Cualquier reportero haría entrevistas a empleados y ejecutivos de este tipo de organizaciones, conocería la opinión de sus clientes, hablaría con algunos economistas, administradores y quizá un par de sociólogos y filósofos si se interesara por el aspecto ético de este modelo de negocios. A.J. no.

Como un verdadero “conejillo de indias” humano, como él mismo se define, su enfoque cuando se topó con el outsourcing fue distinto: subcontrató su vida por un mes y vivió la experiencia de que un equipo de chicas de la India hicieran la investigación para sus textos de la revista Esquire, donde es editor; le leyeran cuentos vía telefónica a su hijo antes de dormir; se disculparan por él con su esposa vía correo electrónico de sus descuidos familiares –y le mandaran flores- y, en general, lo liberaran de las tareas suficientes que le permitieran leer y ver películas. El resultado fue el artículo My outsourced life o Mi vida subcontratada en el cual da cuenta de la eficiencia de la fuerza de trabajo india, la ética laboral en este país y el comparativo con las prácticas e idiosincrasia estadounidenses.

Con ese mismo enfoque y mucho humor, Jacobs ha escrito tres libros que forman una reflexión sobre tres elementos fundamentales en los que podemos dividir al ser humano: la mente, el alma y el cuerpo.

Para abordar la mente, durante un año leyó de la A la Z los 32 tomos de la Enciclopedia Británica y escribió The Know-It-All: One Man’s Humble Quest to Become the Smartest Person in the World (2005)o algo así como El Sabelotodo: La humilde búsqueda de un hombre por convertirse en la persona más inteligente del mundo. Ya antes su padre (y muchos más) lo habían intentado y fallado. Su objetivo, además de conseguir un contrato editorial, era saber si tanto conocimiento era útil; si el discurso de hoy sobre “la información es poder” era aplicable en la realidad.

Jacobs_AJA lo largo de esos 12 meses en que, como en todas sus aventuras, su esposa dio muestras de una paciencia de santa, este hombre buscó diversas formas de poner a prueba lo que iba aprendiendo: participó en el programa de concursos Jeopardy; mandó su solicitud de entrada a Mensa, la asociación de gente con alto coeficiente intelectual; y compartió la información adquirida con un amigo soltero para probar si la palabra Zywiec, nombre de un pueblo de la región sur-centro de Polonia -y la última de las 44 millones que leyó- era útil para conquistar chicas en un bar.

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Al final de su experimento, A.J. presumía su ortodoxa barba así. Foto extraía de la página del autor

Años después, tocó el turno al alma. En mi opinión su mejor libro de esta serie llevó por título The Year of Living Biblically: One Man’s Humble Quest to Follow the Bible as Literally as Possible (2008) o lo que es lo mismo El año viviendo bíblicamente: la humilde búsqueda de un hombre por seguir la Biblia lo más literal posible.[1] Agnóstico confeso y descendiente de familia judía, el autor se preguntó cuál sería el camino espiritual que le mostraría a su hijo, en ese momento un pequeño de menos de 2 años. Para poner a prueba su alma, durante un año buscó aplicar todas las normas contenidas en la Biblia y la Torá –no solo los sencillos 10 mandamientos-, además de acercarse a líderes religiosos de distintas denominaciones. El final no se los arruino pero un par de anécdotas e imágenes les darán idea del compromiso que imprimió a éste y el resto de sus experimentos.

Video promocional del libro. Ojo al minuto 1:03 y el banquito: explicación en el siguiente párrafo…

Las anécdotas: De acuerdo a los textos sagrados que A.J. siguió al pie de la letra, el hombre tiene prohibido estar en contacto con la mujer durante su periodo de menstruación, lo cual no solo habla de la falta de relación sexual sino también de la indicación de evitar a toda costa el contacto con las superficies donde ésta se haya sentado e “impregnado” su “sangre impura”[2]. El evitar a su esposa era cosa fácil pero, ¿cómo asegurarse que en el metro o Central Park no se sentaría en una superficie usada antes por una mujer “impura”? Ah, pues muy sencillo: cargando a todos lados un banquito solo para él, como el que se ve en el video de arriba. El aplicar esta regla sagrada provocó peleas con su esposa que lo tildó de extremista y, cuando se enojaba con su inmaculado marido durante esos días, se sentaba en todos los sillones y sillas de su departamento para darle una lección. Otro momento hilarante es cuando aplica aquella conocida regla que todos nosotros hemos deseado invocar en algún momento de nuestras vidas: apedrearás a los adúlteros.

[quote_right]Con ese mismo enfoque y mucho humor, Jacobs ha escrito tres libros que forman una reflexión sobre tres elementos fundamentales en los que podemos dividir al ser humano: la mente, el alma y el cuerpo.[/quote_right]

Para no llenar este texto de spoilers y alterar su experiencia lectora, lo dejo nomás aquí, pero en lo que quiero hacer énfasis es que, a pesar de lo ridículo que suenen todos estos pasajes, todos ellos tienen una reflexión detrás que el autor nos comparte, haciéndonos entender mejor y de una forma real y contemporánea el sentido de las prácticas espirituales marcadas por el modelo judeocristiano. No busca convencernos de creer o no, sino acercarnos al tema y permitirnos sacar nuestras propias conclusiones.

Lo mismo pasa con su tercer título Drop Dead Healthy: One Man’s Humble Quest for Bodily Perfection (2012) que traducido sería cercano a Muérete de salud: la humilde búsqueda de un hombre por la perfección corporal. A diferencia de los otros dos experimentos, lo que debía durar un año se extendió por poco más de dos, durante los cuales probó distintas dietas, desde la que rebosaba de café, vino y chocolate (perfectos antioxidantes), hasta la del hombre primitivo que considera todo alimento crudo; diversos métodos de ejercicio y las formas más apropiadas de mantener todos sus órganos y sentidos sanos. De nuevo, muchos de sus experiencias dentro de este gran experimento son llevados al límite del ridículo, como el momento en que prueba caminar de la forma más segura posible, utilizando un casco para peatón…

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Imagen tomada del sitio del autor

Más allá de padecer un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) el cual sale a relucir en sus diversos textos, el tocar los extremos de manera frecuente permite al lector verse en ese espejo y darse cuenta, por ejemplo, que así como el mentir en todo momento es moralmente reprobable, el expresar siempre nuestros verdaderos pensamientos sin pasarlos por un filtro mental puede ser poco funcional, como lo comprobó en uno de sus experimentos compilados en el libro The Guinea Pig Diaries: My Life as an Experiment (Los diarios del conejillo de indias: mi vida como un experimento, 2009).

Con o sin extremos, el Método Jacobs me parece una interesante forma de acercarse a cualquier fenómeno o tema, permitiendo ser empático con el otro, meterse en su piel o ponerse en sus zapatos, lo cual hacemos cada vez menos en estos días.

Y sigue la empatía: ¿qué pasaría si nos diéramos cuenta de que tooodos somos familia? (Video con opción de subtítulos en español).

Epílogo (semi)inconexo

Del 15 de noviembre al 13 de diciembre de 2014, todos los sábados de 10 a 13 horas impartiré el taller Periodismo cultural en Profética Casa de la Lectura (3 Sur 701, Centro de Puebla, Puebla). Está dirigido a amantes del periodismo y los medios, así como a artistas y gestores culturales interesados en conocer los entretelones de la labor periodística para mejor su relación con sus interlocutores e, idealmente, con su público. Durante el curso se verá cuál es la materia prima del periodista cultural, se conocerán los géneros periodísticos y las dinámicas que rigen la relación entre las fuentes, el reportero y el medio.

La búsqueda de nuevas formas de acercar al público a nuestros textos (y actividades culturales) será parte importante del taller y entre estas estrategias se abordará el Método Jacobs (por ello el “semi” del título de este apartado)

Informes e inscripciones al correo proyectosespeciales@profetica.com.mx

Cartel Taller Periodismo Cultural

[1] En Amazon y otros sitios de compra en línea es posible hallar la versión traducida que titularon La Biblia al pie de la letra.

[2] Se le hace notar al querido lector (sobre todo a la querida lectora) que esto es una paráfrasis de los términos usados en textos religiosos y no mi misógina opinión.

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Alonso Pérez Fragua
Alonso Pérez Fragua es periodista, gestor cultural y eterno aprendiz de las cosas del arte y del mundo. Actualmente realiza estudios de maestría en Estudios Culturales por la Universidad Paul Valéry, de Montpellier; su tesis tiene a Netflix y a las tecnologías digitales como objetos de estudio. En México cursó una maestría en Comunicación y Medios Digitales, y una especialidad en Políticas Públicas y Gestión Cultural. Melómano, bibliógafo, cinéfilo, maratonista de series, wikipedista y un poco neurótico. Lo encuentras en Twitter e Instagram como @fraguando.