«La radio universitaria debe dialogar con sus estudiantes»

«La radio universitaria debe dialogar con sus estudiantes»

Foto: Mayra Guarneros
Foto: Mayra Guarneros
Josué Cantorán Viramontes

@josuedcv

Quien suela sintonizar la radio de frecuencia modulada en la ciudad lo habrá notado: hace unos meses, en noviembre de 2013 específicamente, la estación que ocupa la frecuencia del 96.9, la llamada Radio BUAP, la que tiene sus instalaciones en el mismísimo edificio Carolino y es administrada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la universidad pública de la entidad, tomó un cambio radical en su programación.

Durante toda la mañana se pueden escuchar ahora programas nuevos que dan espacio tanto a ritmos musicales más alternativos como a programaciones de ciencia, tecnología, arte y cultura con un toque novedoso y hasta juvenil que ha redefinido ese carácter solemne que caracteriza a los proyectos culturales de los espacios radiofónicos.

–La radio universitaria sí tiene que estar en constante diálogo con sus estudiantes, y digamos que ése es el objetivo, que la conozcan, que participen –explica al respecto el escritor Ricardo Cartas, director de Radio BUAP desde hace 11 meses, en entrevista con Lado B.

Al iniciar su dirección, en octubre de 2013, Cartas y su equipo hicieron un análisis de la barra programática con la que contaba la estación en ese momento y también realizaron encuestas en la diferentes unidades académicas de la universidad, para darse cuenta de que los estudiantes, a quienes en teoría debían ir dirigidos los contenidos de la estación, en realidad no los escuchaban, no les interesaban.

De modo que tras una serie de propuestas, en la que llamaron a otros periodistas o especialistas en diferentes temas para que ocuparan los espacios de la radio, sin tocar los programas consolidados ya existentes, se llegó a una nueva propuesta radiofónica.

–Así conformamos una barra extra de 30 programas en ese momento –narra Ricardo Cartas–, que incluyó programas para niños, de ciencia, de tecnología, de metal, de ritmos afrocaribeños. Había una serie de formatos en Radio BUAP que estaban bien, como el blues, el jazz, la música académica, pero nosotros necesitábamos equilibrarla con otros ritmos y con otros contenidos que no tenía, con el objetivo de dirigirla hacia los estudiantes, hacia la comunidad universitaria. Ése fue el aporte de esta primera etapa.

Ahora, de lunes a viernes se pueden escuchar programas como Arriba chamaco, dedicado al público infantil, o The wild brunch, un espacio donde se transmiten distintos géneros de música de cualquier época, desde el krautrock hasta el dub o el rock indie, que tienen poca difusión tanto en las radios comerciales como en las culturales.

–Yo creo que eso ayuda mucho para democratizar la estación poco a poco –dice el director en su oficina, frente a un cartel enmarcado del cantautor Carlos Arellano–. A lo mejor los colaboradores y la gente de Radio BUAP opinan ciertas cosas pero ahora también va a estar expuesto a las opiniones de los radioescuchas, si les gusta, no les gusta, checar los argumentos, y vamos a atender todos esos llamados.

Otra de las estrategias de las que ha echado mano Radio BUAP para hacer que los estudiantes giren sus oídos a su nueva programación es acudir una semana completa a las escuelas y facultades de la universidad y transmitir en vivo desde ahí.

Y también se ofrece un espacio los lunes y miércoles de 9 a 9:30 de la mañana para que cualquier persona, estudiante de la BUAP o no, acuda a programar su música favorita y hable de los temas que quiera.

Aunque por pena o pánico escénicos muchos no se animen a conducir el programa #SinNombre, como le llaman a dicho espacio de media hora, sí ha dado resultados interesantes, como cuando un grupo de estudiantes de intercambio, de latitudes tan distintas como China o Venezuela, tomaron la cabina y transmitieron sus canciones favoritas de sus países de origen.

Con esta nueva etapa, en la que se incluyen también los programas más clásicos de la estación, como Movimiento perpetuo, la revista cultural conducida por el periodista Óscar López, o Sólo jazz, uno de los dos programas que han sobrevivido a los recién cumplidos 17 años de la estación, suma una oferta de 70 programas.

Con eso, desde luego, también han surgido nuevos e importantes retos.

–Lo más importante ahorita es cómo vamos a enfrentar la nueva Ley de Telecomunicaciones –dice Ricardo Cartas–. Fíjate que ése es un tema bien interesante porque nosotros obviamente somos una radio permisionada, somos una radio pública, pero la ley nos va a permitir recibir patrocinios, no comercializar, que ése es un tema completamente distinto, sino abrir la posibilidad de generar recursos y recibir donaciones.

Y otro de los retos es incluir una defensoría del radioescucha, una figura hasta ahora poco conocida en México que consiste en que una persona ajena a la estación, a quien no se le pagará, estará en contacto con los radioescuchas para conocer sus quejas o desacuerdos, y ofrecer, en su caso, las recomendaciones correspondientes.

–Yo creo que eso ayuda mucho para democratizar la estación poco a poco –dice el director en su oficina, frente a un cartel enmarcado del cantautor Carlos Arellano–. A lo mejor los colaboradores y la gente de Radio BUAP opinan ciertas cosas pero ahora también va a estar expuesto a las opiniones de los radioescuchas, si les gusta, no les gusta, checar los argumentos, y vamos a atender todos esos llamados.

Otro proyecto importante de Radio BUAP es Lobo Radio, una estación de radio por internet coordinada por Luis Diego Peralta que funciona paralelamente como un laboratorio radial. Ahí llegan a participar estudiantes de la BUAP, no sólo de las licenciaturas afines sino incluso de las preparatorias, que quieran aprender a hacer radio.

–Aquí es meterse de lleno, y echando a perder se aprende, ése es el objetivo (…) Tenemos programas de chicos de prepa, también chicos de prepa operando, porque les gusta hacerlo, vienen doctores, de todo, hay programas de metal, de techno, de todos los géneros habidos y por haber, y eso es lo que armamos.

Hasta la fecha, y ante la calidad de los proyectos, dos programas de Lobo Radio dedicados a los temas científicos han dado un salto a la frecuencia de FM y se han integrado a los contenidos de la estación.

Finalmente, el mayor reto de Radio BUAP por el momento es la apertura de dos nuevas estaciones que transmitirán desde las ciudades de Tehuacán y Chignahuapan. Esta última será, según Ricardo Cartas, «una revista agroforestal con turismo alternativo» que incluirá las voces de los pobladores de esa pequeña ciudad ubicada en la Sierra Norte del estado.

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