Aumento al salario mínimo, propuesta viable para disminuir la pobreza

Aumento al salario mínimo, propuesta viable para disminuir la pobreza

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Imagen tomada de este sitio.
Prensa Ibero

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Contar con un empleo no es una garantía para salir de la pobreza, al menos en México, advirtió Hugo Beteta, director subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), ante representantes de universidades jesuitas de América Latina en la Universidad Iberoamericana.

Por otro lado, el doctor Miguel Reyes, coordinador de la Red de Homólogos sobre Desigualdad y Pobreza de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL), aseguró que el aumento salarial no tiene por qué generar aumento de la inflación, de los precios y del desempleo, contrario a lo que temen analistas.

El doctor Reyes alertó que la política mexicana en materia salarial se ha mantenido inmóvil desde la década de los años 70, pese al aumento en productividad, y agregó que por cada aumento de uno por ciento, “hay una caída de 20 puntos porcentuales en los salarios”.

Las presentaciones de Beteta y Reyes formaron parte del Panel Magistral “El papel de la política social y salarial en el combate a la pobreza y la redistribución del empleo”, del Seminario Itinerante “Cátedra Xavier Gorostiaga sobre desigualdad y pobreza en América Latina”, convocado por el Instituto de Investigaciones sobre Desarrollo Sustentable y Equidad Social (IIDSES) de la Ibero.

Dicho seminario tuvo como objetivo discutir propuestas realistas de soluciones a la pobreza, y sus conclusiones finales se presentarán, a manera de informe, ante el Rector de la Ibero, David Fernández Dávalos.

En dicho panel también participó Enrique Provencio, presidente del Consejo Económico y Social del Gobierno del Distrito Federal.

Los ponentes centraron sus argumentos en la propuesta de aumento al salario mínimo, y cómo repercutiría en una posible disminución del número de personas en situación de pobreza.

Beteta recordó que, en la mayoría de los países latinoamericanos, la mayoría del producto interno bruto (PIB) se destina a las inversiones, y no a los salarios, lo cual resulta un determinante para crecientes niveles de desigualdad y pobreza.

Destacó que, en el caso de México, la porción del PIB referente a los salarios había disminuido de 43 por ciento en 1976 hasta 27 por ciento en 2013.

Por su parte, el doctor Reyes enumeró algunos casos en los que el aumento salarial no derivó en una crisis inflacionaria ni en mayores índices de desempleo: señaló que un caso ejemplar es el de Brasil, país que vinculó los aumentos en salario mínimo a los aumentos en las transferencias condicionales.

“México no solamente tiene una persistencia a la desigualdad, sino también a la pobreza: de 25  años para acá, entre 53 por ciento y 64 por ciento de las personas permanecen en pobreza”

Esto resultó en una disminución de la pobreza en el país sudamericano de 40 a 29 por ciento en un periodo de 10 años, así como una menor vulnerabilidad ante las crisis, aclaró.

“México no solamente tiene una persistencia a la desigualdad, sino también a la pobreza: de 25  años para acá, entre 53 por ciento y 64 por ciento de las personas permanecen en pobreza”, lamentó, y agregó que el país tiene uno de los menores niveles de salario mínimo de América Latina, lo que causa la proliferación de trabajos informales y trabajo infantil.

Concluyeron con la propuesta de, además de estructurar políticas para un aumento al salario, encontrar alternativas para promover el seguro contra el desempleo, las pensiones y la regulación laboral.

Recomendaron a los investigadores de la Red de Homólogos sobre Desigualdad y Pobreza de la AUSJAL buscar propuestas de política social “vinculada al salario y alejada del instrumentalismo convencional”.

“La política social por sí sola no puede revertir esa cuestión estructural de la distribución primaria del ingreso, pero puede ser un estabilizador automático del ciclo económico, y de la gestión de las crisis”, explicó.

El seminario forma parte de las actividades incluidas en la «Cátedra Xavier Gorostiaga sobre desigualdad y pobreza en América Latina», un proyecto impulsado por la Red de Homólogos sobre Desigualdad y Pobreza de la Asociación de la AUSJAL, a la cual pertenecen académicos de la Universidad Iberoamericana provenientes de los diferentes campus en México.

Esta red está conformada por investigadores y académicos de universidades jesuitas en diversos países de América Latina, y ha desarrollado en los últimos años diversos proyectos para conocer con profundidad el fenómeno de la pobreza y desigualdad en la región latinoamericana.

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