A las autoridades no les interesa que estén asesinando mujeres: Padgett
La impunidad garantiza más impunidad, pues si se toma en cuenta que sólo uno de cada diez feminicidas está en la cárcel, eso hace que quienes las maten tengan la “tranquilidad” de que muy probablemente no serán juzgados
Por Aranzazú Ayala Martínez @aranhera
08 de septiembre, 2014
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Foto: Marlene Martínez

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Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

La primera esposa de Enrique Peña Nieto, Mónica Pretellini, pasó de ser la primera dama mexiquense a presidenta del club de fans del entonces candidato presidencial del PRI y ahora presidente. Un hombre cuya imagen pública se construyó en gran parte de la aprobación femenina, gobernó el Estado de México, lugar donde inexplicablemente hay una altísima tasa de asesinatos de mujeres. El periodista Humberto Padgett investigó junto con Eduardo Loza los feminicidios en la entidad más poblada del país, dando como resultado el libro “Las muertas del Estado: feminicidios durante la administración mexiquense de Enrique Peña Nieto”, que presentó este lunes en el Tecnológico de Monterrey Campus Puebla en un evento organizado por la carrera de Derecho.

Durante el sexenio de Peña Nieto como gobernador hubo 1997 mujeres asesinadas. Y aunque la idea inicial no era hacer un libro acerca de la corrupción, los periodistas se encontraron con que en todos los casos que investigaron y documentaron había corrupción por parte de las autoridades ministeriales. Que si querían que se investigara necesitaban 2 mil pesos diarios, que el policía estaba crudo, que los refrigeradores de la morgue no servían y que para que la familia recibiera el cuerpo necesitaban dar más dinero. 

[quote_box_right]La impunidad, dijo Padgett, garantiza más impunidad, pues si se toma en cuenta que sólo uno de cada diez feminicidas está en la cárcel, eso hace que quienes cometan crímenes contra mujeres tengan la “tranquilidad” de que muy probablemente no serán juzgados.[/quote_box_right]

Para el libro, Padgett y Loza primero vieron las estadísticas, ayudados por especialistas en demografía, no comparando números de casos sino tasas: “¿Cuántos asesinatos de mujeres habían ocurrido en el mismo periodo por cien mil mujeres habitantes en el lugar? Y lo que nos encontramos es que el Estado de México tenía municipios que aún si los comparábamos con los peores momentos de Ciudad Juárez, eran peores lugares para ser mujer”.

Después, los periodistas buscaron que les contaran qué era lo que estaba pasando en el Estado de México. Ahí, las mujeres no son asesinadas a balazos, sino degolladas, estranguladas, ahorcadas. Los últimos momentos de su vida estuvieron cerca de sus agresores, sus muertes no fueron lejanas e instantáneas, fueron lentas, dolorosas. ¿Por qué estaban matando a las mujeres? 

En muchos de los casos el agresor fue la misma pareja, incluso dentro del propio matrimonio. 

La ausencia del Estado

El libro se titula así, explicó Padgett, porque se refiere tanto al Estado de México como al Estado, el conjunto de instituciones que no están haciendo nada para que se dejen de asesinar mujeres. La impunidad, dijo Padgett, garantiza más impunidad, pues si se toma en cuenta que sólo uno de cada diez feminicidas está en la cárcel, eso hace que quienes cometan crímenes contra mujeres tengan la “tranquilidad” de que muy probablemente no serán juzgados. 

La agencia de noticias CIMAC, especializada en temas de género, denunció hace apenas unos días cómo Peña Nieto en su segundo informe como presidente de la República, minimizó los feminicidios. Aún cuando el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) dijo que cada día siete mujeres mexicanas mueren a causa de la violencia de género, el mandatario sólo mencionó la atención a las mujeres maltratadas en redes de refugios y la capacitación a funcionarios.

Foto: Marlene Martínez

Foto: Marlene Martínez

Pero esa supuesta capacitación para sensibilizar está ausente, tomando en cuenta la investigación profunda de Padgett. La falta total de sensibilidad de las autoridades al pedirle 2 mil pesos diarios a una persona que no los tiene, sólo para investigar, cuando supuestamente esa es su función. 

El galardonado periodista mencionó el caso del feminicida mexiquense, César Armando Librado apodado “el coqueto” –que es el único caso donde se comprobó que se trataba de un asesino serial con patrones específicos–. La primera víctima del asesino sobrevivió, y dio las características físicas y descripción del microbús que manejaba Librado, pero las autoridades no dieron con él hasta después de que mató y abusó sexualmente a otras siete mujeres. Padgett dijo que “el coqueto” no era Hannibal Lecter, no era la lucha del aparato de justicia contra un psicópata con un elevadísimo coeficiente intelectual. No. El microbús del asesino pasaba, diario, a unas cuadras de la agencia del ministerio público encargada de la investigación. ¿Por qué? “A ellos no les importan”, dijo el periodista. A las autoridades no les interesa que estén asesinando mujeres, y el tema de género no ha sido realmente atendido.

Durante lo que va del gobierno federal de Peña Nieto, se ha pedido cinco veces que se active la Alerta de Violencia de Género (AVG) en Chiapas, Hidalgo, Morelos y dos veces en Guanajuato, sin resultados. El único caso de feminicidios en México que ha sido reconocido a nivel internacional es el de Campo Algodonero, de Ciudad Juárez, pero nada se ha hablado de las miles de mujeres que son asesinadas diario en el estado que gobernó el actual presidente de México. También es difícil saber el número real de feminicidios, porque las estadísticas oficiales no toman en cuenta la cifra negra. 

En el caso de Puebla, si bien no hay una cifra alarmante de feminicidios, el principal problema de violencia de género es, de acuerdo al periodista, la trata de personas y la explotación sexual, que ha sido permitida y tolerada por los gobiernos estatales y la cúpula del poder político poblano desde hace décadas.

Mientras en una pantalla blanca pasaban las fotografías del libro de Padgett –familias, mascotas, aretes, zapatos, momentos cotidianos que revelan las ausencias de las mujeres que mueren a causa de una violencia directa, una violencia de género que se desborda y no se combate por el Estado–, el periodista dijo que ellas, las muertas, “son las personas que conocemos”. Todas las imágenes representan “la vida de una persona importante, para su familia y comunidad”. Una persona que ya no está. 

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Aranzazú Ayala Martínez
Periodista en constante formación. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014. Segundo lugar Premio Rostros de la Discriminación categoría multimedia 2017. Premio Gabo 2019 por “México, el país de las 2 mil fosas”, con Quinto Elemento Lab. Becaria ICFJ programa de entrenamiento digital 2019. Colaboradora de “A dónde van los desaparecidos”