Los fantasmas del Facebook

Los fantasmas del Facebook

Foto: Enrique García Medina. Tomada de: revistaanfibia.com
Foto: Enrique García Medina. Tomada de: revistaanfibia.com
Marian Moya y Victoria Ennis | Revista Anfibia 

Para internet, morir no es un problema. Las cuentas no se cierran por inactividad como los mails: los perfiles permanecen. En millones de muros los cumpleaños de los fallecidos se siguen anunciando. Las prácticas funerarias también se modifican: no se “suelta” al difunto sino que, a través de sus fotos y comentarios, se transita la ilusión de su permanencia. Los dolientes reciben apoyo y contención sin lidiar con la relación cara a cara y el duelo se experimenta y se procesa en la red. Para Anfibia, la antropóloga y doctora en sociología Marian Moya y la cronista Victoria Ennis reportearon, discutieron y pensaron los problemas y los beneficios de la eternidad virtual. El fotógrafo Enrique Medina acompañó a su esposa en el recorrido de su cáncer y fue publicando las imágenes en su perfil de la red.

Jesica Migliavacca va con una amiga en el auto de su amigo Oscar Avendaño. Son casi la seis de la mañana cuando llegan a la esquina de Belgrano y Lamadrid, en Olavarría, y por la ventana ven a un tipo con un BMW blanco hablando con el de un furgón de reparto de una panadería. Parecen intercambiar documentación después de haber chocado. El que maneja el BMW le dice algo a una de las chicas, quizás a Jesica, o tal vez a la amiga, no queda claro. Lo que se sabe es que Avendaño, probablemente molesto por el comentario, baja del auto, saca del baúl una escopeta 12.70 y forcejea con el conductor del BMW. Jesica espera en el auto. De la 12.70 sale un tiro. La bala entra en el ojo derecho de Jesica.

Ese día los medios ilustraron la información con una foto de ella, tomada de su Facebook. En la imagen se la ve en una situación similar a la del momento de su muerte: Por la noche, dentro de un auto y con amigos.

En su último cumpleaños, de sus 333 amigos en la red social, sólo once le desearon feliz cumpleaños.

No sé si hago bien en escribirte por acá, porque soy de los que habla solo o con ángeles. Uno sos vos. Quiero decirte que es muy fuerte ver tus fotos. No puedo imaginarme que sos vos. Y también es muy fuerte sentir que estás ahí mirando y riéndote de todo. Te quiero mucho.


El internauta parece incómodo. Como si el dolor y la tristeza no encajaran en este espacio que todo el tiempo propone diversión y recreación. Uno de los grandes dilemas de la empresa Facebook: la imagen de perfil de los muertos permanece vital y fresca, aunque de manera ilusoria y muchas veces dolorosa para los seres queridos. En ocasiones esta estampa de la persona fallecida es descripta como “pertubadora”, “espeluznante” o “macabra”, tanto para dolientes como para otros usuarios que circunstancialmente se topan con esos perfiles cuando la plataforma sugiere amigos o recuerda cumpleaños.

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La compañía creada por Mark Zuckerbeg estima que en Argentina más de 500.000 usuarios de su red social (de un total de 20 millones en el país) tienen 65 años o más y la edad promedio ronda los 40 años. Si se tiene en cuenta la esperanza de vida nacional, en una década esos usuarios podrían estar muertos. 

Para la red, morir no es necesariamente un problema. Las cuentas no se cierran por inactividad como ocurre con los mails. Los perfiles de los muertos permanecen abiertos y tan disponibles como su propietario haya determinado en vida. Solo aquel que tenga la contraseña, puede acceder, publicar o darlo de baja como si fuese el usuario original. En la mayoría de los casos, el perfil permanece tal como la persona lo dejó.

La compañía creada por Mark Zuckerbeg estima que en Argentina más de 500.000 usuarios de su red social (de un total de 20 millones en el país) tienen 65 años o más y la edad promedio ronda los 40 años. Si se tiene en cuenta la esperanza de vida nacional, en una década esos usuarios podrían estar muertos. Habría, en ese caso, medio millón de perfiles flotando en la web. Fantasmas virtuales, o como quieran llamarlos.

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— Más allá de la relación que se daba como compañeros en el colegio Roque Gonzàlez no éramos cercanos, así que nunca se me ocurrió publicarle nada. —cuenta a través del chat de Facebook el periodista Ezequiel Acosta.

Yani Careaga se suicidó en 2011.

— Pero me parece llamativo que sus conocidos usan Facebook a modo de santuario. Es raro que algo tan impersonal, justamente, haya adquirido esa trascendencia. Eso fue lo que más me sorprendió.

Cada 11 de junio, Ezequiel recibe un mensaje de la red social que le avisa que su amiga muerta cumple años y puede leer los comentarios. Algunos parecen escritos como si su interlocutora pudiera leerlos.

Tantos recuerdos lindoos tuyos tengo mi amiga fiel, de fierro siempre en las buenas y en las malas estabas.. tanto te extraño no t imaginas cuanto!!! FELIZ CUMPLE MI ANGEL DEL CIELO.. te quieroo muchísimoo gracias x ser parte d mi vidaa y por traerme a la memoria esas anécdotas q me hacen reir tanto en momentos d tristezas te quiero hasta el cielooo…

La foto de su perfil la inmortaliza en un cuerpo sensual, con un vestido blanco muy corto.

Nadie quiere recordar a un fallecido en sus peores momentos. Quizás por esa misma razón solo tomamos fotos de los momentos alegres. No suele haber fotógrafos en los velorios pero sobran en los bautismos, cumpleaños o casamientos.

Los aniversarios son, como en el plano tangible, las fechas en que los amigos y familiares más homenajean a sus seres queridos. Desde simples “te extraño” hasta enlaces musicales a Youtube, flores virtualescollages o fotos del pasado. Tampoco faltan quienes no se enteran del fallecimiento.

Feliz cumple años que pases de 10 y que tus sueños se cumplan, que dios te de salud y amor, que disfrutes al máximo, abrazo.

Mensajes que delatan lo poco genuinos de algunos contactos añadidos bajo la etiqueta irremediable de ‘amigo’. De 28 personas que la saludaron por su cumpleaños, 20 le desearon que pase un buen día, como si no supieran que Yani está muerta desde hace dos años.

En una entrevista al NY Times, la vocera de Facebook Meredith Chin sostiene que se está intentando resolver el problema de los fallecidos en Facebook, pero reconoce que no se ha encontrado aún una solución satisfactoria.

—Es un tópico muy sensible y, por supuesto, ver a amigos fallecidos aparecer de repente puede ser muy doloroso. Pero hay gente que se muere todos los días: nunca podremos estar perfectamente actualizados.

Extracto del texto publicado originalmente en Revista Anfibia. Para seguir leyendo click aquí. 

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