CONTRACORRIENTE
Elisa Díaz Castelo
Por Lado B @ladobemx
22 de junio, 2014
Comparte

Elisa Díaz Castelo

 

Hay un elemento de riesgo en lavar los trastes

después de la comida,

en esas horas robadas a la tarde,

cada minuto adormecido bajo el doblez de la luz.

Momento íntimo y vacío, enjabonado,

de devoción absurda a la blancura.

El cuerpo, apresado en su docilidad,

la soledad anidando en sus rincones,

los ojos líquidos y en las manos la vista.

 

Se siente el declive del mundo

como una lluvia de cuarenta noches,

una cuarentena de años apilados, sucios,

años cadavéricos, de porcelana,

repletos de sobras, de memorias informes,

de alboroto.

Una vez limpios, vuelven al silencio,

enfilan su candor en la alacena,

cada año sin rostro, acendrado

de alegrías inocuas, olvidables.

 

Las manos escamadas,

enrojecidas carpas que aletean

bajo el grifo del agua.

Danzan su nado de limpieza estricta,

saben lo que hacen,

avanzan, como el salmón, contracorriente.

Sus escamas son ojos,

sus ojos, corazones de vidrio.

No tienen alma. Duermen

a medias, submarinas,

con el acto afuera,

contando uno a uno los olvidos.

Su limpieza es una diminuta venganza.

Tocan con la dulzura exacta, con la violencia equidistante,

dóciles y curvas en el agua blanda

pero firmes

en su recorrido adverso,

tocan como quien con sus caricias

quiere anular el cuerpo del amante.

Asesinas sonámbulas,

monótonas,

dejan pasar los años por el velo del agua

saben de memoria la ruta del olvido

bautizan con él la tarde, a cuentagotas.

 

Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986).Estudió Literatura Inglesa en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es becaria Fulbright y estudia una maestría en Literatura Inglesa y Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York (NYU).

Comparte
Lado B
Información, noticias, investigación y profundidad, acá no somos columnistas, somos periodistas. Contamos la otra parte de la historia. Contáctanos : info@ladobe.com.mx