Delfino Flores Melga, su vida fue el pueblo

Delfino Flores Melga, su vida fue el pueblo

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La noticia es la muerte de don Delfino Flores Melga, líder social que fundó una decena de colonias para los sin-techo poblanos, muerto en la prisión de San Miguel el martes 24 de junio sin haber podido gozar las garantías de ley que ordenan que un anciano de 90 años pase su proceso en arresto domiciliario. Estaba acusado de despojo por haber apoyado a unas decenas de familias que invadieron un terreno en el cerro de Xilotzoni de la junta auxiliar de San Jerónimo Caleras. Y ahí murió, pobre y humilde como siempre fue, pues nunca se benefició de sus triunfos. Hace tiempo le hice esta entrevista sobre su sorprendente vida, era capaz de recitar la Constitución Mexicana, artículo por artículo, pero no de escribir su nombre, pues nunca aprendió a hacerlo. “Háblame de tú”, insistía. Pues que en paz descanses, pequeño gran hombre.

Polo Noyola | Nuestro Mundo

Voy a platicarte cómo empecé yo ¿verdad? Yo nací en la Hacienda la Noria ¿sabes dónde está? Bueno, ahí tú sabes que, como toda persona que nace en una hacienda lleva una vida de trabajador, de clásico trabajador. Entonces, a los seis años nosotros empezamos a trabajar en lugar de ir a la escuela.

Nací el 24 de diciembre de 1924. Imagínense que en esa época no había  las facilidades de hoy, aunque hoy se ha deformado por los malos líderes que hay. Mi papá se llamaba Tomás Flores Luna. Era campesino de hacienda. Mi mamá se llamaba Margarita Melga Salamanca, y como en esa época la mujer se dedicaba a los hijos y al hombre, al patrón no le servía. Para el patrón el que servía era el hombre.

Lo más viejo que tenemos en Puebla es esta colonia que no tiene escrituras. Debajo de la 5 de Mayo: Xonaca. ¿Cuál era la otra? El barrio de Santiago. Estoy hablando de cómo se fue formando Puebla. Tú sabes que se formó hace muchos años y no puedo recordarlo. Yo de lo que estoy hablando es de lo que vi. Esta colonia es una de las primeras colonias que tuvo Puebla. Entonces esta colonia se asentó en un rancho que se llamaba Reventerías. Se asentaron sin ningún costo, pues como estaban en terrenos ejidales, se asentaron ahí, pero hasta ahora la colonia no tiene escrituras.

Nosotros, después de la siembra donde vivíamos, nos fuimos a vivir en 1938 a la colonia Belisario Domínguez, donde tampoco tuvo un costo la tierra. Se pusieron de acuerdo el presidente municipal y el comisariado ejidal, y como era tan retirado el pueblo de La Libertad, esos terrenos para ellos no redituaban ganancia. “¿Qué hacemos con los terrenos?”, dijeron. Nos empezaron a invitar y nosotros fuimos unos de los primeros que llegaron a esa colonia que el comisariado y el presidente nos dieron como en adjudicación.  Aunque no era facultad de ellos, pues recordemos que el (Artículo) 27 dice muy clarito: “el único que tiene facultades para eso es el presidente de la República”. Pero aquí ellos eran la autoridad… El artículo 29 también habla de eso, de que la autonomía popular decide cómo se hará la voluntad del pueblo. Y ¿quién representaba al pueblo en ese momento?: el comisariado ejidal y el presidente municipal. Total que se ponen de acuerdo y esos terrenos nos los dan. Pero en 1943 dan escrituras. Es una de las primeras colonias de toda Puebla que se organiza para lograr escrituras. Todos nosotros que llegamos a Belisario Domínguez estuvimos de acuerdo, y gestionaron. Se iban para México y gestionaron hasta que consiguieron las escrituras. Entonces aquí estamos viendo que realmente la ley no está olvidada. No, la ley lleva un proceso. Pero son muy pocas las personas que se  ajustan a ella. Ah, no. Todos piensan en lo que van a «sacar», pero la Belisario Domínguez tiene una historia en Puebla porque se creó de esa manera.

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