En Los Sapos domina la corrupción

En Los Sapos domina la corrupción

  • Entre las cosas que el proyecto fallido de “rescate” de la plazuela no preveía está la actuación de los dirigentes vitalicios, y eso quizás, sólo quizás, tenga algo que ver con los beneficios políticos que las autoridades han sacado de ello.  
Foto: Lado B
Foto: Lado B

Rosa Zamalín

(Segunda de dos partes)

Si bien el proyecto de “rescate” de Los Sapos resultó fallido por la falta de planeación y consulta del gobierno del exedil Eduardo Rivera Pérez, y se encuentra en el olvido por el desinterés del actual presidente municipal, Antonio Gali Fayad, el tianguis continúa siendo un importante polo turístico de la ciudad de Puebla… dominado completamente por sus líderes.

Desde hace 40 años, Gloria Aguilar Cabrera ha sido líder de la zona junto con Carlos Tabales Melgarejo, quien “heredó” el liderazgo luego de la muerte de su madre, la señora Socorro. El poder de ambos es incuestionable, pues aunque han existido mesas directivas –que invariablemente encabezan- no hay un método definido para seleccionar a sus integrantes, que regularmente son personas de la confianza de los dirigentes y que pueden perder el cargo de la noche a la mañana, sin explicaciones de por medio.

Los_Sapos_01Esta perpetuación asegura el funcionamiento de la plazuela, de modo que las reglas ni se discuten, ni cambian. Si una persona quiere poner un puesto debe pedir permiso a alguno de los dos dirigentes. Al principio será “comodín”; es decir, le asignarán cualquier lugar que puede ser diferente cada fin de semana a cambio de una cuota de entre 20 y 50 pesos. Si esa persona aspira a un puesto fijo debe dar una segunda cuota más alta, que puede ir de los 100 hasta los 200 pesos o más por día.

Suponiendo, como dice el dictamen aprobado en Cabildo y publicado en el Periódico Oficial en noviembre del 2013, que en Los Sapos sólo se otorgaran 173 permisos para igual número de puestos y que cada uno pague una cuota de 30 pesos por día, el ingreso total para los líderes de los tianguistas sería de 5 mil 190 pesos diarios, o sea 10 mil 380 por semana, pues el mercado se coloca sábado y domingo, y 41 mil 520 mensuales. Recursos que no se reportan a nadie, ni han significado mejora alguna para la plazuela.

En la práctica, sin embargo, el tianguis alberga cada fin de semana a más de los 173 puestos permitidos, y la cuota puede variar. Además, si el mes incluye días festivos en los que también se permite la instalación de los comerciantes, los ingresos de los líderes suben también.

Pero el negocio no se queda ahí. Es sabido por la mayoría de los tianguistas que si algún comerciante con un puesto fijo así lo desea, puede vender o traspasar su lugar por una cuota que será repartida entre él y el dirigente involucrado, dicha cuota puede ir de los 5 mil a los 10 mil pesos  aproximadamente, dependiendo también del tamaño del puesto.

Un vendedor contó a Lado B, bajo la reserva de su identidad, que además se ven comprometidos a dar mercancía a los dirigentes si estos quieren dar un regalo, ya sea personal o a algún funcionario de gobierno de parte de la organización, o a la prensa que cubre los aniversarios.

Lo que pasa en Los Sapos no es del desconocimiento de las autoridades. El exdirector de Desarrollo Económico del Ayuntamiento y principal promotor del proyecto de “rescate”, Walther Junghanns, dijo en entrevista que sería muy fácil quitar a los vendedores de la plazuela ya que nunca han pagado un peso a alguna administración municipal

Y así es, los comerciantes no cuentan con permiso, como lo establece el acuerdo de Cabildo ya citado, en cuyo apartado A, punto 4, dice que: “Los permisos autorizados y expedidos por el Departamento de Concentración de Espacios Públicos son personales, no negociables y tendrán una vigencia”.

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Foto: Lado B

En la práctica el único pago que hacen los comerciantes es el que discrecionalmente les exigen sus líderes. Un asunto del que también se benefician las autoridades desde las campañas electorales, según reconoció Walther Junghanns.

–Siempre ha sido un juego de cada gobierno todo este asunto de los tianguis, algunos lo usan inclusive como capital político, ‘oye te doy chance de que tomes tres cuadras más, pero traime a tantos’ (sic).

Ya no son sólo antigüedades

Desde hace aproximadamente 20 años, la venta de antigüedades se ha mezclado con la de artesanías, muebles rústicos y unos cuantos puestos de alimentos.

A la fecha, las antigüedades han dejado de ser el principal producto que se ofrece en Los Sapos. Las razones que argumentan los anticuarios son al menos dos: cada vez es menos la gente interesada en adquirirlas, y cada vez hay menos antigüedades, lo que provoca que cualquier producto de segunda mano sea comerciado como tal.

Con la proliferación del comercio de productos chinos en la ciudad la demanda de mercancía también ha cambiado, lo que ha obligado a los tianguistas a cambiar de giro; además, aunque por un lado los dirigentes sugieren vender más antigüedades, por el otro permiten la llegada de nuevos comerciantes con giros no permitidos, provocando una competencia injusta.

De acuerdo con Junghanns, para el proyecto sólo tomaron en cuenta a los dueños de los inmuebles y a algunos locatarios de la 5 Oriente, dejando de lado a los puestos, pues desde su punto de vista los productos que ofrecen no tienen demanda.

–Vean las cochinadas que venden algunos, está la misma plancha vieja, que se usa de pisapapeles, desde 15 años la veo ahí y los mismos discos de John Travolta y de John Lennon ahí siguen, nadie los compra.

Al respecto algunos vendedores, tanto de locales como de puestos, han manifestado su interés por acatar las reglas del Ayuntamiento y pagar su permiso, siempre y cuando se tome en cuenta el cambio en la demanda de productos, se respete y garantice su espacio, y se termine el liderazgo vitalicio y abusivo de los dirigentes.

2 COMMENTS

  1. El problema es que entre semana esa plazuela luce vacía. Se debería buscar un proyecto integral que conserve a los verdaderos anticuarios y pueda haber restaurantes y hoteles que le den vida entre semana y que deje de ser un baldío por las noches.
    Se deberían retirar a todos los que venden chucherías que no aportan nada y sólo afean el lugar que a veces ya parece tianguis de baratijas y antojitos. Que haya anticuarios y que haya vida entre semana en la plaza es algo que se puede lograr si hay voluntad de ambas partes. Lo malo es que eso es lo que falta, por un lado los «dirigentes» que entre más puestos aunque sea de mugres haya, ganan más dinero, y por otro lado los gobiernos que no hacen un verdadero proyecto integral.

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