En Puebla, la desigualdad laboral tiene rostro de mujer

En Puebla, la desigualdad laboral tiene rostro de mujer

Foto: Joel Merino | Archivo
Foto: Joel Merino | Archivo

Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

En Puebla, la desigualdad laboral tiene rostro de mujer, lo dice la realidad que reflejan las cifras duras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lo dice también la cotidianidad a la que enfrentan día con día las féminas insertas en el mercado laboral, pues no sólo enfrentan una mayor posibilidad de obtener un bajo salario sino que, además, el tener una mejor preparación educativa no les asegura obtener un empleo.

Lo dicen también la distribución de espacios de poder y de alta responsabilidad en el gobierno del estado, el gobierno municipal, el Congreso o el Tribunal Superior de Justicia.

En todos estos espacios, la participación de las mujeres es casi anecdótica, aunque sobresale el caso de la administración morenovallista, de los 15 miembros que integran su gabinete de gobierno sólo se tienen registradas dos mujeres, una de ellas, María Catalina Daza Hernández, en calidad de “encargada de despacho”, es decir, sin el nombramiento y con la posibilidad de que en cualquier momento alguien más sea nombrado titular del área. La otra, María Mercedes Aguilar López, tiene a su cargo la secretaría particular del gobernador.

Y en el ayuntamiento que encabeza Gali Fayad la cosa no es muy diferente, de los 15 integrantes de gabinete sólo tres son mujeres: Arely Sánchez Negrete, la Tesorera; Luz María Aguirre Barbosa, la Contralora Municipal; y María del Carmen Leyva, la coordinadora de Transparencia.

DistribuciónGenérica

En términos porcentuales esto significa que en el gobierno estatal y el municipal los puestos de decisión solo son ocupados en un 13 y en un 20 por ciento por mujeres.

Salarios bajos

En Puebla, estadísticamente, sólo 28 mil 103 mujeres pueden presumir un salario superior a los 9 mil 500 pesos, es decir, un ingreso que supera los 5 salarios mínimos, de acuerdo a cifra del Inegi que corresponden al último trimestre del año pasado. En cambio en el mismo periodo, 87 mil 864 varones recibieron una percepción salarial similar.

DesigualdadSalarial1

Es decir, que por de cada cuatro personas que están en el rango salarial más alto, según la clasificación del Inegi, sólo una es mujer.

Cuando se observan los datos de los ingresos más bajos, es decir, como máximo mil 913 pesos mensuales, lo que corresponde a un salario mínimo, encontramos que el número total es muy similar: 256 mil varones y 247 mil mujeres.

Esa comparación numérica puede ser engañosa, pues la población económicamente activa en la entidad está compuesta en un 61 por ciento por hombres y en un 39 por ciento por mujeres.

Para obtener una mirada más precisa de la situación salarial por géneros es mejor comparar el número de trabajadores por división salarial marcada por el Inegi, esto significa que del total de varones trabajadores, el 16.3 por ciento recibe ese máximo de mil 913 pnesos al mes, mientras que en el caso de las mujeres el porcentaje representa el 24.4 por ciento.

Una tendencia similar es lo que se observa en el porcentaje de población que no recibe ingresos –el Inegi define a esta categoría como “los trabajadores dependientes no remunerados y los trabajadores por cuenta propia dedicados a actividades agrícolas de subsistencia”—, mientras los varones representan el 13.8 por ciento, las féminas suman el 18.3 por ciento.

Si observamos con estos parámetros los salarios altos, es decir aquellos superiores a los cinco salarios mínimos, tenemos que el 5.6 por ciento de los empleados varones alcanzan esas retribuciones mensuales, y apenas el 2.8 por ciento de las mujeres contratadas.

Otro dato importante a considerar, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi señala que en Puebla el 33 por ciento de las mujeres trabajadoras lo hace en el sector informal, igual que el 27.6 por ciento de los varones trabajadores.

Más educación = más posibilidades de desempleo

En lo que las mujeres parecen estar por encima de los hombres en los indicadores del Inegi es en el desempleo, especialmente en aquel que se registra entre las personas con mayor preparación.

Las cifras señalan que el 46.4 por ciento de las mujeres desempleadas tienen una educación media superior o superior, mientras que para los hombres desempleados el porcentaje es de 35.8 por ciento.

En cambio, cuando se compara los desempleados que tienen la primaria trunca o incompleta el porcentaje señalado por el Inegi es de 16.2 para ellos  y 7 por ciento para ellas.

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