El mecenazgo de las artes en el siglo XXI

El mecenazgo de las artes en el siglo XXI

Alonso Pérez Fragua

@fraguando | #LaEternaIncomprendida
 

Quizá antes hayan escuchado sobre las crowfunding o plataformas de financiamiento colectivo. La más grande y famosa a nivel internacional es Kick Starter. Fue a través de ésta que en 2011 el Colectivo Tomate de Puebla obtuvo parte del dinero para su proyecto Puebla Ciudad Mural, que llevó a cabo en el barrio de Xanenetla.

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Resultado de Puebla Ciudad Mural. Foto: @fraguando

En México tenemos Fondeadora, pensada para impulsar proyectos culturales, sociales, artísticos, tecnológicos o ambientales que creen valor para el país, tal como lo establece en su página, www.fondeadora.mx. Como en cualquier crowdfunding, los proyectos impulsados a través de Fondeadora deben ofrecer a sus mecenas una recompensa de acuerdo a la cantidad que estos den vía pago electrónico o tarjeta de crédito o débito. Si al término que cada proyecto establece se cumple la meta que él mismo ha planteado, recibe el total de lo acumulado menos el 5% de comisión para la plataforma. Si la meta no se cumple, el dinero regresa a los mecenas o fondeadores –menos la comisión del sistema o banco utilizado, que existe en algunos casos.

En un país con una tradición de paternalismo gubernamental que ha generado  creadores de diversas disciplinas (mal) acostumbrados a depender de fondos, becas, anexas y similares, la opción de Fondeadora me parece interesante. Y ojo: antes de que hordas de beneficiarios del Fonca o el PECDA  busquen mis dirección para expresar su ira, les digo que me parece válido el recurrir al apoyo del Estado para financiar proyectos artísticos, sobre todo porque es finalmente el dinero de nuestros impuestos el que se devuelve a la sociedad en forma de arte. Lo que me parece criticable y necio es pensar que ésta es la única alternativa, amén de que sin importar la ciudad o la entidad, existen siempre quejas de que las becas no van para quienes las merecen. Mejor, escojamos entonces a esos beneficiarios/becarios a través de Fondeadora y recibimos además algún crédito o recompensa.

Uno de esos proyectos que busca apoyo a través de la multicitada plataforma es el cortometraje La vida onírica de Gloria. Con guión y realización de la poblana Emma Viviana González, estudiante del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, el proyecto será filmado en la ciudad de Puebla y las inmediaciones de Atlixco.

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Aunque el CUEC proporciona equipo y consumibles como la cámara y película –en este caso formato 16 milímetros- el resto de los recursos provendrá de la propia producción, encabezada por David Malpica, también poblano y estudiante del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Y teniendo en mente que La vida onírica de Gloria es una película ubicada en la década de 1950, la complejidad aumenta en rubros como vestuarios, utilería y decorados, y por ende, los costos también aumentan.

La directora entrevistada en Café con cine

Además del apoyo que la directora ha recibido en efectivo y el que busca con  Fondeadora y otras estrategias en las que sigue trabajando, el cortometraje se ha acercado a Capilla del Arte UDLAP quien, a través de su programa artístico-ambiental Naturalmente Capilla, proporcionará materiales de desecho que serán transformados en decorados y herramientas de rodaje principalmente.

El espacio cultural también será una de las locaciones: la entrada se convertirá de nuevo en un aparador para una secuencia de la película. De esta forma, el edificio estilo art-nouveau ubicado en la 2 Norte 6, en pleno Centro de Puebla, revivirá los tiempos en que albergó a los almacenes departamentales de Fábricas de Francia y de La Ciudad de México, negocio para el que fue originalmente construido por Lions Hermanos y Compañía a principios del siglo XX (Gamboa Ojeda, 2013).

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La satisfacción de ver cristalizada una obra artística como La vida onírica de Gloria o el conocer los beneficios para sus comunidades de otros proyectos sociales o ambientales propuestos por Fondeadora u otra crowdfunding podrían ser suficientes para colaborar en estos esfuerzos. Y si a lo anterior se agrega un crédito como Productor, un cartel autografiado o un DVD versión especial, la satisfacción de ser un mecenas de las artes del siglo XXI aumenta (agregue emoticon de felicidad que le parezca más apropiado).

Bibliografía

Gamboa Ojeada, Leticia (2013) Un edificio francés en Puebla. Origen, usos e imágenes de una edificación centenaria. México: Ediciones de Educación y Cultura y Conaculta.

Changaplana PunketaAlonso Pérez Fragua es gestor y periodista cultural. Desde 2012 coordina Capilla del Arte, espacio cultural de la UDLAP. Actualmente estudia el Posgrado Virtual en Política y Cultura en América Latina de la UAM-Unidad Iztapalapa. Presidente y único miembro del club de fans del autor estadounidense A.J. Jacobs en Puebla.

Imagen: La Changaplana Punketa, de Ángel Vázquez. Aerosol. 2012.

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