Rompiendo madres y tabúes: Mom

Rompiendo madres y tabúes: Mom

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Amira George

«Hola, mi nombre es Fulanita y soy alcohólica». Este tipo de expresiones que tienen cierta carga tabú en la sociedad actual no es muy común escucharla en una serie de televisión, menos si se trata de tele abierta, y las posibilidades se reducen si se trata de una comedia.

Hace unas semanas escuché por ahí un comentario acerca de Mom, una nueva serie que trata de una madre soltera con problemas para mantener a su familia, y que, según decían estas voces, es muy entretenida y original.

Ese primer acercamiento con la serie no llamó mucho mi atención, pero como buena mujer ociosa decidí un día dar una probada, nomás para que no quedarme con las ganas. Puse el primer capítulo que iba un tanto equis hasta que de pronto Cristie, el personaje principal, dice con voz desesperada: «¡necesito un trago!». Corte a: vemos a esta mujer en un grupo de alcohólicos anónimos.

Es ahí donde conocemos que Cristie fue un caos en su adolescencia, tuvo a su primera hija cuando iba en la preparatoria, el segundo un par de años después, que fue alcohólica y drogadicta hasta pocos meses antes de que inicie la historia, lo cual la dejó con fuertes secuelas en su vida personal.

Su hija Violet siente un claro desprecio por su madre, porque por años y años ella tuvo que ser la figura materna de su hermano pequeño, de ella misma y en ocasiones de su madre.

Cristie malabarea con mejorar la relación con sus hijos, sostener un trabajo de mesera y evitar caer en el vicio otra vez.

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A esta fórmula, que de por sí ya apunta a un buen desastre, hay que agregarle la reaparición de la madre de Cristie, Bonnie, quien igual que su hija está en proceso de recuperación luego de que hasta hace unos años viviera clavada en drogas, alcohol, sexo, un poco de delincuencia y demás locuras.

Y la cereza del pastel: Violet, la pequeña hija modelo de Cristie de tan 17 años queda embarazada. La manzana no cae muy lejos del árbol dicen por ahí.

Lo más interesante de todo este embrollo es que a pesar de lo rudo que pueden ser algunos de los temas que se tratan, como la recaída de Bonnie al alcohol, estamos hablando de una serie de comedia.

Aunque en momentos el guión cae en lugares comunes de este tipo de comedias, como los personajes secundarios que sólo son espectadores pero suelen romper la tensión en momentos rudos, tiene un cierto algo que la hace entretenida para esas noches en las que uno sólo necesita reírse un rato.

Las actuaciones son bien llevadas, y en lo particular estoy fascinada con Allison Janney en el papel de Bonnie. Esta mujer ya ha participado en ocasiones en películas cómicas pero aquí deja salir todo su potencial y se convierte en un verdadero torbellino de dos metros de altura que llega a revolcar la vida de quienes la rodean, siendo un tanto egocéntrica y ególatra, pero que después de años solo busca estar para su pequeña Cristie, aunque en ocasiones no lo aparente.

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