Otro mexicano espera pena de muerte en Texas para abril

Otro mexicano espera pena de muerte en Texas para abril

Tania L. Montalvo | Animal Político

El próximo 9 de abril, el estado de Texas tiene una cita más con un mexicano al que condenó a la pena de muerte y que forma parte del llamado Caso Avena, en el que tras una denuncia de México la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha solicitado a Estados Unidos que haga una revisión judicial por la violación al derecho al acceso consular.

pena muerte2011El caso de Ramiro Hernández Llanas será el cuarto amparado por el fallo de la Corte que no es revisado en Texas para determinar si la violación a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares durante el proceso judicial fue determinante para que los mexicanos fueran condenados a la pena capital.

Desde 2004 que la CIJ emitió el fallo, México ha insistido en la revisión de 51 casos, pero en Texas ya se ha ejecutado a tres mexicanos: Édgar Tamayo, que recibió la inyección letal este martes 22 de enero, Ernesto Medellín Rojas y Humberto Leal García, que fueron ejecutados en 2008 y 2011.

La defensa de Ramiro Hernández Llanas —que nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en octubre de 1969 y antes de ser aprehendido en Estados Unidos permaneció en la cárcel en Matamoros, Tamaulipas por homicidio— ha presentado una docena de recursos, desde el año 2000 que recibió sentencia, para suspender la pena de muerte. Al igual que en el caso Tamayo, los principales argumentos son la violación a los derechos consulares y el “retraso mental” del mexicano, pues la Suprema Corte de Estados Unidos prohíbe ejecuciones a personas con algún tipo de discapacidad intelectual.

“La Convención de Viena no constituye una base en el caso”

Hernández Llanas es acusado del homicidio de Glen Lich, un exprofesor de la Universidad de Baylor y de Winnipeg, que era dueño de un rancho en Kerreville, Texas y con quien trabajó durante 1997.

La acusación en contra del mexicano se basa, principalmente, en la declaración de Lera Lich, esposa de Glen, quien describió cómo el mexicano empezó a trabajar con ellos en julio de ese año en labores de carpintería.

Según su testimonio, tres meses más tarde, Hernández Llanas pidió trabajo permanente a Glen, por lo que tenía un cuarto dentro de su propiedad.

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