Kapuscinski, el profesor

Kapuscinski, el profesor

Susana Sánchez Sánchez

Me preguntaba la otra vez por qué dentro del Periodismo –o la Comunicación–, alguien como Ryszard Kapuscinski, se vuelve referente obligado para  quienes ejercen esa profesión.  Eché un vistazo a periodistas ídolos latinoamericanos como Julio Scherer, José Salgar, Clóvis Rossi o  Hemenegildo Sábat para encontrar qué los igualaba y, curiosamente, no es  el periodismo, sino el cambio de rumbo en sus vidas, pues estando en otros asuntos –quizás no tan ajenos a contar historias– se incorporaron al periodismo, en cuyo sendero hallaron una forma de vida.

El polaco Ryszard Kapuscinski, quien murió el 23 de enero de 2007, era  un historiador, pero sus textos periodísticos fueron los que dejaron huella. Actualmente sigue siendo referente obligado del deber-ser y el deber-hacer entre los reporteros. Claro, la voz de autoridad de Kapuscinki dentro del periodismo, no sólo tiene que ver con lo que sabía, también porque trabajaba para agencias de información internacionales, publicaba en revistas de prestigio, sus reportajes eran publicados bajo el sello de la editorial Anagrama (lo que le permitía ser traducido a otros idiomas), era historiador, se ganó Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2003, daba cursos o talleres en diversas partes del mundo, y cubría con lupa casi de antropólogo e historiador, temas poco atendidos, por ejemplo, las secuelas de la guerra y la pobreza.

Una de las mejores formas de recordar a Kapuscinski, a siete años de su muerte, es leyéndolo. Si bien en su haber tiene libros como  El emperador, El imperio, La guerra del futbol, El Sha, Ébano, Los cínicos no sirven para este oficio,  me parece que se puede conocer más acerca de él y de los problemas y aciertos del periodismo desde el Kapuscinki profesor.  Hay un libro que se llama Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar), es una recopilación que la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano hizo de los talleres que el polaco impartió en el 2000 en Colombia, en el 2001 en México y en el 2002 en Argentina, y es casi, casi un decálogo de lo que debería ser y hacer un periodista o reportero, sea famoso o no.

En su papel de pofesor, Kapuscinski habla sin pelos en la lengua de las agencias, de los periódicos internacionales y de la posición miserable que a veces tiene que jugar el periodista en una encrucijada de intereses de empresas mediáticas y, a pesar de todo ello, creo que hace una invitación a que los reporteros  sean cautelosos y sepan mirar a todos lados para olfatear lo novedoso o lo que puede ser nota, pero ello no sólo requiere de talento, también de disciplina y actualización constantes, ambas acciones que no son responsabilidad del dueño de un medio de comunicación, sino un compromiso individual y vocacional del periodista ante la sociedad.

Si bien no todos los que quieren ser periodistas podrán trabajar en una agencia internacional, no todos dominarán una segunda o tercera lengua, no todos contemplarán la posibilidad de estudiar otra carrera, no todos publicarán libros; ello no significa que no serán magníficos periodistas. Me parece que lo común entre los profesionales más conocidos y respetados dentro del gremio periodístico es que gozan de vocación, disciplina y nunca se aburren de ignorar otros mundos, por eso se actualizan o retroalimentan a cada rato.

*Estudiante del posgrado en Sociología-BUAP.

Cualquier discrepancia, precisión, duda o recomendación, escríbale a los correos: susana.sanchezalcuadrado@yahoo.com.mx  /  sanchezsanchez.susana@facebook.com

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