Enamorarse y amar

Enamorarse y amar

Laura Angélica Bárcenas Pozos

Recientemente, mi hija de trece años me preguntó si era cierto que el enamoramiento sólo dura tres años. Como buena docente le pregunté que quién le había dicho eso, me respondió que su profesora de Formación Cívica y Ética. Entonces empecé a tratar de darle una explicación de que el enamoramiento y el amor son dos cosas distintas y que una es efímera y la otra más permanente; empezó escuchando y luego sin que yo hubiera terminado, me dijo literalmente: “Creo que mi maestra tiene razón, porque todos los adultos terminan divorciándose”. Me dejó sin palabras, hice un par de balbuceos tratando de encontrar las razones que explicaran eso, pero no conseguí formular nada, así que me quedé pensando si la profesora de mi hija tendría razón.

Por varios días he revisado las parejas que contrajeron matrimonio cuando yo andaba en los veintes, la mitad siguen casados después de veinte o veinticinco año, los otros se han divorciado y varios de ellos se han vuelto a casar. A los divorciados los deseché de mi reflexión y busqué las razones que han tenido los casados para mantenerse unidos. De algunos pensé en un primer instante, que la razón de su unión eran sus hijos, de otros, los menos, su propia relación.

Así que me metí al Facebook y sus cuentas me fueron revelando que no muy seguido, pero sí pude ver en varias ocasiones, que hacen alusión a sus parejas, como que los quieres, o que aprecian que estén con ellos o ellas, que agradecen estos años juntos, y más, pero todo más allá de los hijos. Así que decidí reelaborar las diferencias que hay entre enamorarse de alguien y amar a alguien, para ayudar a mi hija y a otros jóvenes a tener esperanza en este sentimiento y a que vean al amor más allá de la forma de mostrarlo y asumirlo de Televisa.

El enamoramiento es más cercano a lo que nos presenta Televisa y muchas películas. Cuando las personas se conocen y se sienten atraídas físicamente, empiezan a tener encuentros para saber quiénes son, si los momentos que pasan juntos son divertidos y resultan emocionantes, se empieza a ver al otro con ese enamoramiento que puede ser efímero, pero que es una emoción explosiva. Es decir, uno siente que no puede más con esa emoción, que no puede estar lejos mucho tiempo del otro, espera con ansia las señales del otro, pero sobre todo espera ser correspondido.

Los primeros encuentros, resultarán por siempre inolvidables porque cada uno puso lo mejor de sí mismo para atraer al otro. Estos momentos están llenos de romanticismo, de diversión, de emoción, los enamorados, ven al otro simplemente como un ser perfecto. No comete errores, no tiene defectos, nos es feo, y todo lo que hace, bueno o malo, tiene una razón justificada. Cuando uno está enamorado, sencillamente el mundo es perfecto. No importa nada de lo que pasa en el exterior, porque hay alguien que nos ama (eso debe entenderse como alguien que está enamorado de nosotros).

Sin embargo el enamoramiento se termina casi tan rápido como empezó, es decir, cuando la rutina empieza a apoderarse de los enamorados y uno o el otro ya no tiene tanto tiempo, está enojado por cosas que pasaron allá afuera, en la vida; muestra sus defectos y no hay razón para tolerarlos, cometiéndose el terrible error de esperar que los momentos excitantes vuelvan.

El amor es otra cosa, cuando uno ama está dispuesto a aceptar al otro con lo bueno y lo malo de él o ella; es decir se han reconocido los defectos y las virtudes del otro y se está dispuesto a aceptarlo tal cual es. La rutina ha minado los momentos brillantes del enamoramiento, pero se está dispuesto a compartir lo que al otro le apasiona. Se sabe que el otro requiere espacio para su desarrollo, así que habrá momentos es que comparta con el ser amado y otros en que se tome tiempo para sí mismo.

No hay desesperación por las ausencias o la falta de señales, se sabe que el otro volverá cuando sea el tiempo de volver y casi nunca pasa tanto tiempo. En el amor uno cede, pero no siempre; es decir la negociación es importante para que ninguno esté sometido al otro, sino para que ambos crezcan en armonía, cada quien en lo que le interesa, pero a veces transitan caminos juntos para encontrarse.

También hay puntos en común, es decir hay cosas que comparten y que hacen juntos más allá de los hijos y la familia, en otras palabras, hay intereses comunes que les ayudan a construir una vida, juntos. Y muchas, pero muchas veces hay desacuerdos, es decir, no todo es armónico, sin embargo cuando hay amor siempre hay la posibilidad de resolver las desavenencias.

Por último es importante decir, que el enamoramiento es anterior al amor. Es decir, el amor no nace de la nada, se genera del enamoramiento. En otras palabras el amor es un enamoramiento que ha madurado. El enamoramiento tiende a ser fugaz y explosivo, el amor tiende a ser permanente y sereno. Los enamorados están dispuestos a cualquier locura por el otro; los amantes, están dispuestos a dejar que el otro sea feliz.

Enseñemos a nuestros jóvenes hijos que enamorarse y amar son dos cosas distintas, pero que el amor va detrás del enamoramiento y que el enamoramiento permite a las personas encontrar a aquella que amarán y que los amará. Me refiero a enseñarles que el amor implica respeto por la forma de ser del otro; capacidad de negociación para no transgredir la dignidad del otro; seguridad en uno mismo, para permitir que el otro tenga un crecimiento a la par del propio; diálogo para acordar todas estas cosas en las diferentes etapas que atraviesa una pareja y mostrar que en el amor no todo es miel sobre hojuelas.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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