El drama carcelario de Brasil se recrudece en Maranhão

El drama carcelario de Brasil se recrudece en Maranhão

Fabíola Ortiz | IPS Noticias

La violencia sacude a alguna cárcel de Brasil casi cada día. A lo largo de este mes ha ocurrido en el estado nororiental de Maranhão, donde desde un penal se ordenó sembrar el caos en las calles de su capital, lo que ilustra los alcances de la tragedia penitenciaria nacional.

Incluso para una opinión pública habituada a los crímenes dentro de las 1.478 prisiones brasileñas, donde en 2013 fueron asesinados 218 penados, resulta chocante lo que ocurre en el Complejo Penitenciario de Pedrinhas y en la ciudad de São Luis, la capital estadual.

Foto tomada de www.kaosenlared.net
Foto tomada de www.kaosenlared.net

Varios motines o conatos de ellos han estallado durante enero en ese penal, con el saldo provisional de tres reclusos muertos. La última rebelión se produjo el viernes 24, dejó nueve heridos y, como las anteriores,  estalló en rechazo a la presencia de la policía militar dentro del recinto y el traslado de reclusos a cárceles de máxima seguridad.

Todo comenzó la noche del 3 de enero, cuando cabecillas presos ordenaron a secuaces de sus bandas en el exterior que incendiasen autobuses y atacasen a comisarías policiales de la ciudad, lo que provocó la muerte de una niña, a causa de quemaduras en 95 por ciento de su cuerpo, y heridas a otras cinco personas.

El día 7, un atroz video filmado en Pedrinhas por reclusos que muestran a tres rivales decapitados, durante otro motín el 17 de diciembre, impactó al país cuando fue difundido por el diario Folha de São Paulo, y movilizó a autoridades regionales y nacionales.

La crisis en Pedrinhas refleja la fragilidad del escenario carcelario brasileño, aseguró a IPS el presidente de la Orden de los Abogados (OAB) de Maranhão, Mário Macieira, para quien la crisis penitenciaria del país, lejos de mitigarse, se agudiza.

“Se repite el cuadro constante de la situación carcelaria brasileña, de superpoblación, pésimas condiciones de higiene y alimentación precaria. El colapso de este sistema, desgraciadamente, no es novedad. Pero la crisis adquirió contornos dramáticos”, detalló.

Todas las unidades de Pedrinhas,  excepto la prisión de mujeres, soportan  hacinamiento y violencia entre facciones de reclusos, cuyos cabecillas provocan frecuentes revueltas. El penal, con capacidad para 1.700 presos, hospeda a unos 2.500.

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