Un guarro y su historieta: El Conejo Pepito

Un guarro y su historieta: El Conejo Pepito

El Pensador

Omar Rojas

@Artiselt

Son las siete menos diez. La poca luz crepuscular que se aferra por seguir en la ciudad empieza a desvanecerse. Las nubes se engalanan entre formas y colores que atrapan y ensueñan a quien las ve, una imagen que hipnotiza hasta que el encanto es roto por el ruido de la urbanización: motores, uno que otro claxon, el embotellamiento, palabras altisonantes, el bonito lenguaje de quien se ve atrapado en él.

Con todo esto ni se duda, ni se pregunta la razón de la naturaleza de Conejo Pepito, de ese hijo bastardo que ya permanece impaciente entre la gente, ese conejo guarrete, que tiene historia rocker, le caga el grunge y le encanta el metal.

 –Pertenece a los de la vieja escuela porque entre sus gustos figuran Iron Maiden y Judas Priest; usa un pantalón roto que si se lo quita camina solo, pulsera de picos, se saca los mocos, neurótico, y le caga Puebla y los poblanos.

Así lo describe su padre entre orgulloso y preguntándose ¿qué fue lo que hizo mal?

La espera

Ya casi es hora. Algunos fuman afuera del lugar. Otros platican. Uno que otro aguarda en silencio con su ejemplar en mano de “Conejo pepito: hasta el fin del mundo. El tiempo que falta puede servir para insertar la biografía de ese personaje nacido en el 2007, que sin tener que picar piedra apareció en un medio impreso llamado Los Subterráneos –el extinto suplemento del  diario Síntesis–.

–Fue la primera vez que sale de la madriguera, abriéndose paso en otros lares tanto impresos como en la red, la prueba está en conejopepitoguarro.blogspot.mx. Este canijo viaja más que yo, -dice su padre-, ha estado impreso en el norte de México, en España, en un fanzine llamado Tonterías del Rock, ha estado circulando por ahí.

El creador de Conejo Muerto no es un monero político sino social:

-Lo que se ve en la historieta son humores menos temporales, humor que queda en cualquier época, un humor atemporal, que no tiene caducidad, se puede leer hoy y te dará risa, lo lees mañana y la naturaleza de ese chiste se mantiene, las cuestiones que el Conejo abarca no cambian del todo con los años.

Un conejo de papel

-Los que dibujamos tenemos la inquietud de tener el objeto en físico, quizá también tenga que ver con mi generación, es decir, soy fan de comprar el libro, tener el objeto, fetichista totalmente.

“Me dije que Conejo Muerto debía tenerlo junto a mis biblias: mis comics, o novelas graficas favoritas, tenerlo impreso. Me interesaba, que me recordaran  como a Mafalda o a Garfield, de bolsillo, fácil, ligero, barato, y fue hasta apenas que estuve trabajando en esta editorial llamada Lunetario”.

Conejo Muerto comenta que esa inquietud existía aunque tardó en concretarlo. Y el libro llego acompañado de una exposición, o miniexposición de los bocetos del guarro Pepito, unos bocetos que lo desnudan pues son parte del proceso de gestación de cada historieta, los primeros trazo e idea que se convertirán en viñetas para que el Conejo pueda despotricar y que luego se imprimirán para llegar a la mano de los lectores.

Foto tomada de lunetario.com
Foto tomada de lunetario.com

Con ese toque de acida crítica y burla, Conejo Muerto hace covers de cosas que le gustan o de las que se quiere cuestionar:

-Por ejemplo hago mi propio chiste de la escultura de Rodán, esta clásica del pensador, muy filosofo el wey, esa misma pose toma el Conejo, donde está diciendo que es triste que todo se genere a partir del cover.

Hace burla de que eso pasa aquí en Puebla, en la música y el arte sobre todo, pero también me hago burla a de sí mismo, “pues solamente haciéndome covers es cuando me ven”. Inmediatamente continúa:

El Grito-Quiero que el espectador se sienta parte, y qué mejor que llevar el proyecto físicamente, que lo lean, que se entienda lo que significa esta oportunidad en este espacio llamado Lunetario (15 sur 1306, ciudad de Puebla), yo me siento muy honrado porque soy como –ya me puse yo el nombre– el padrino, pues soy el primer libro que va a salir como publicación de la editorial, independiente de otros proyectos que se tienen –tanto personales como familiares.

“El Conejo Pepito es el primero que saldrá por parte de alguien ajeno a ellos. No he visto obstáculos, me dieron total libertad de diseñar portada, contraportada, esa parte no creo que cualquiera la logra, libertad en los proyectos. Y está padre porque es un centro cultural: cafetería, librería, sala lúdica, galería y la editorial como tal, un proyecto, muy ambicioso quizá, pero que concreta varias actividades culturales en un espacio, de esos que extrañamos, se acordarán del Centro Cultural Creciente que luego cerró”.

El libro incluye cuarenta y cinco historietas, de las cuales –dice el autor—“veinticinco son inéditas y creadas únicamente para esto. En el recuento hay más de 150 historietas ya terminadas pero para el proyecto diseñé veinticinco, pensando en chavos, un público más juvenil, bajándole un poco al humor negro. He dejado algunos que son como mis clásicos, los que me han gustado. Mañosamente la portada tiene el número ‘1’, pues con toda la intención espero sacar el dos, el tres, el cuatro, etc”.

-No pienso en la fecha de caducidad, no es algo que tenga claro ahorita y esperaría más bien que diera lo que tenga que dar, tampoco me voy a obsesionar con que viva eternamente, me concreto con este presente y estar contando las cosas que me inquietan hasta ahora –concluye Conejo Muerto.

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