Isadora y El Alquimista, un historia que siembra la curiosidad

Isadora y El Alquimista, un historia que siembra la curiosidad

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Portada del libro Isadora y el alquimista

Eric David Montero

@ericdmontero

“Que comience el cuento”, dice una mujer vestida de  negro, lleva puesto un sombrero, y tiene atrapada la atención de alrededor de más una veintena de niños que se encuentran en el Museo Imagina.

La mujer es Gala Galita, y pide que arranque la narración por ella misma es la narradora y tuvo a su cargo el acompañamiento de las ilustraciones originales del libro “Isadora y el Alquimista”, expuestas desde ayer en el museo Imagina.

“Isadora” nació, adulta, en las tiras cómicas del suplemento Subterráneos del diario Síntesis, pero desde hace cuatro años Isadora dejó la adultez y acidez para convertirse en una curiosa niña que busca ingresar en la casa de uno de sus vecinos, uno que es alquimista.

Pero la transformación en el personaje no surgió de la nada, Beatrix G. de Velazco dice que recibió una extraña carta de Moebius Fludd, pidiéndole ilustrara el libro. Y el libro apareció, como en un proceso alquímico de las mezclas químicas de ciertas pinturas y ciertos crayones.

-Hice algunas adaptaciones, Isadora es un personaje que yo inventé hace muchos años, solo que en aquel momento lo usaba para hacer tiras cómicas, era adulta. Dije ‘la voy adaptar porque voy hacer un cuento para niños y de ahí viene la idea”.

 Fueron 4 años los que tardó en fraguarse esta obra para niños: dos en la producción como tal y dos en la gestión de libro, dice en entrevista Beatrix G. de Velazco, autora de las ilustraciones de la historia. Posteriormente gracias al Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Puebla (PECDA), fue posible publicarlo.

Mientras el bullicio de los visitantes al museo imagina no para, Beatrix  platica sobre las complicaciones de publicar una obra de  este género: “El libro infantil ilustrado es uno de los géneros que más audiencia tiene, entonces hay muchísimos concursos. Sí fue complicado porque dos años estuve concursando, concursando, mandando a editoriales y no pasó nada hasta que por fin ya en puebla me dijeron que sí que me daban el apoyo”.

El público infantil es exigente

Para Beatrix el público infantil es muy honesto, desde su punto de vista si a un niño no le gusta “te lo avienta en la jeta te saca la lengua  o simplemente no te hace caso”.

El libro, Isadora y el Alquimista, según cuenta la ilustradora, tiene la intención de sembrar en los niños la curiosidad, motivarlos quizá a investigar más del tema y sobre todo tener fe en las cosas y en lo que sienten que entra en contacto con sus emociones.  “Un niño tiene la mente abierta tiene la imagen y le puede despertar algo, esa es la idea de esta historia”.

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