Y llegó el ornitorrinco

Y llegó el ornitorrinco

Foto: Mayra Guarneros
Foto: Mayra Guarneros

Amira George

Dice Juan Villoro citando a Alfonso Reyes, que si “el ensayo es el centauro de los géneros”, la crónica “es el ornitorrinco de la prosa”. Desde entonces, para bien y para mal, Villoro carga consigo el fantasma de un ornitorrinco, no sólo porque en su extensa bibliografía suma varios libros de crónicas y trabajos de periodismo narrativo, sino porque lo mismo ha escrito ensayos, cuentos, novelas, obra de teatro.

Es, pues, en si mismo la definición y el ejemplo. Así como habla de escritura, de la importancia del periodismo escrito, el futuro de la crónica, de las redes sociales, Villoro brinca y habla de fútbol, de religión e incluso del teatro griego de un momento a otro, sin cambiar su voz pausada tranquila, y sin perder el hilo de las grandes historias del México moderno.

Este fin de semana, Villoro estuvo en Puebla para encabezar una reunión de cronistas de todo el estado, y previo al encuentro platicó con medios locales sobre la importancia de la crónica y la velocidad y veleidad de los tiempos modernos.

¿Cuál es la importancia de la crónica hoy en día?

Yo creo que se está practicando con excelencia pero al mismo tiempo no tiene suficientes espacios, porque estamos en un momento muy interesante, fascinante de transformación de la información, tenemos plataformas digitales, tenemos nuevos medios, muchos de ellos que permiten vinculación de vídeo, internet y televisión, pero creo que esto también ha hecho que perdamos un poco de confianza en el hecho de contar historias y no podemos renunciar a eso porque la crónica nos da a nosotros la vida de los momentos más convulsos, más difíciles y nos permite comprendernos mejor, la crónica puede establecer un contacto muy íntimo entre la vida de las personas, lo que son ellos como individuos, las emociones que tienen y las noticias públicas, hay veces que ciertas noticias son muy importantes pero nos dejan fríos porque no las vivimos porque no conocemos las historias que están detrás. Leemos que hubo una explosión en un país lejano que murieron 30 personas, pero si leemos una buena crónica eso se vuelve parte de nuestra experiencia.

Yo creo que es un género irrenunciable.

¿Se ha desdeñado la crónica por la inmediatez de las redes sociales?

Tenemos un problema de espacio y de tiempo para la crónica. La crónica requiere de tiempo para ser elaborada, para ser investigada, no siempre un periodista puede contar con este respaldo en su medio, muchas veces tiene que estar alimentando con notas diarias, y tenemos ahora la gran tentación del periodismo no sólo breve, sino hiperbreve, porque la información en línea para funcionar debe ser información que cambia mucho y que debe ser pequeña, breve, para que pueda ser leída en línea.

Efectivamente Twitter y otras redes nos están dando herramientas muy útiles pero no podemos renunciar al periodismo escrito de investigación que cuenta historias, porque finalmente la crónica nos está dando la historia de nuestra época, y lo que se va a recordar de esta época no se va a recordar por un tuit, se va a recordar por las historias que contemos.

¿Qué tipo de apoyo necesitan los cronistas?

Hay muchos problemas para apoyar la crónica porque precisamente hacer crónica significa una inversión, en otros países un reportero puede estar un mes trabajando en un texto, eso para nosotros es un lujo impensable; al mismo tiempo hay espacios, suplementos, revistas que te permiten presentar una historia de hasta 40 cuartillas que eso es enorme, este tipo de apoyos no siempre los tenemos.

Yo creo que no debemos bajar los brazos porque en todas las épocas ha habido muchas dificultades para contar historias, yo creo que el cronista debe buscar apoyos, debe tratar crear ese tipo de plataformas, yo creo que eso es muy importante. Y aún si no las tiene encontrándole tiempo al tiempo tiene que ser como los poetas, nadie te contrata para hacer un poema de amor, es algo que tu tienes que hacer por tu cuenta, por pasión, por amor al arte, y así han trabajado muchos periodistas, nosotros también tenemos que buscarnos nuestro propio espacio.

¿Hay una decadencia en medios en cuanto a que los periodistas no se les da el tiempo o apoyo para hacer ciertos trabajos?

Nos hemos vuelto esclavos de la velocidad porque casi todas las plataformas que tenemos son muy veloces, incluso las herramientas que utilizamos son herramientas de velocidad, por ejemplo la grabadora, los primeros periodistas no tenían grabadora, conocemos las palabras de Cristo a través de las personas que las recordaron pero nadie las grabó; la grabadora te da la ilusión de que ahí están todas las palabras pero muchas veces ese lenguaje hablado se tiene que corregir, se tiene que trabajar. Lo mismo pasa con la computadora que te da la ilusión de que el texto está en limpio porque se ve muy bonito y si quieres cambiar una palabra pues nada más cambias esa palabra y parece que ya el texto quedó bien; todos sabemos que si tú te esfuerzas a ti mismo a repetir toda la página para cambiar una palabra, en el camino se te ocurren tres, o cuatro, o cinco cambios.

En ocasiones estos procesos más lentos van en contra del oficio. El otro día escuchaba a un director de cine decir lo siguiente: “yo extraño la moviola antigua cuando cortabas tu el negativo, lo pegabas, y ahora tienes edición en computadora que es muy rápida, y extraño la moviola sobretodo porque como era un proceso lento me daba oportunidad de arrepentirme”. A veces nos falta un trabajo un poco más artesanal.

Yo creo que estamos siendo un poco rehenes de esta velocidad porque es la novedad de los medios, en cuanto los dominemos más vamos a ir encontrando otros ritmos, ahorita todos somos como fanáticos de Whatapp, de Twitter, de todo esto, pero poco a poco esta pasión se irá decantando porque también ya vemos que no todos los efectos son benéficos.

¿Con estas herramientas cuál es el futuro de la crónica?

La crónica tiene muchas posibilidades para desarrollarse en tiempo real a través de las redes sociales, eso me parece maravilloso, por ejemplo una persona asiste a un juzgado, asiste a la Cámara de Diputados, y no siempre no puedes estar tú transmitiendo, no puedes estar hablando, tienes que guardar silencio, y para la información en tiempo real las redes sociales son extraordinarias.

Creo que debemos generar una destreza del fragmento, que también es muy importante. Hay formulas literarias que ya no se usaban mucho, como el epigrama, el aforismo, las máximas, estas formas muy breves y que con Twitter han vuelto, lo cual me parece también importante.

También podemos utilizar herramientas como el chat, poner a varias personas simultáneamente, armar un tipo de mesa redonda, tener a varios testigos que estén trabajando al mismo tiempo, podemos hacer un retrato coral, polifónico de lo que ellos piensan a través de una herramienta como el chat, podemos hacer que mucha gente interactúe simultáneamente, hay estímulos muy positivos junto con otros negativos, como puede ser la estandarización como es que de pronto todos estamos escribiendo cosas muy parecidas porque todos estamos leyendo lo que otros escriben y tenemos tan poco espacio para individualizarnos y tan poco tiempo para hacerlo que se parecen cada vez más, y ese es un peligro que estamos padeciendo.

¿Cómo ves la llegada de El Piojo a la Selección Mexicana?

Voy a hacer muy sincero, yo creo que desgraciadamente vamos a calificar, y digo desgraciadamente porque era una oportunidad de que hiciéramos un examen de conciencia muy crítico respecto a lo que es el fútbol mexicano, que por supuesto tiene argumentos para calificar y los tenía desde el principio, pero está muy mal organizado, tiene muchos problemas estructurales, que tiene muchos problemas de corrupción y yo creo que si México no iba al Mundial era un momento para decir “se acabó”, ¿por qué? Porque el fútbol tal y como está actualmente da mucho dinero, entonces por qué no se asocia el rendimiento deportivo al éxito económico. Tal y como está la selección es la cuarta selección que más dinero da en el mundo, porque tenemos millones de aficionados, hay 14 patrocinadores oficiales, las televisoras le sacan mucho rédito a esto, entonces yo creo que si México tuviera una crisis deportiva se empezaría a pensar que no puedes hacer negocio si no tienes un nivel deportivo mínimo.

Pero me temo mucho que no va a ser así porque El Piojo es muy buen motivador, va a hacer muy bien su trabajo y México tiene jugadores suficientemente buenos para ganarle a Nueva Zelanda.

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