Razones para seguir

Razones para seguir

Héctor Rodrigo Ortiz

@HectorRodrigo

Ustedes no me conocen. Yo apenas he visto sus fotos y todavía no he querido aprenderme sus nombres.

Eres un hombre de treinta y dos años, un poco más grande que yo. Puedo comprender que la insolvencia económica trae consigo nervios, yo los he sentido cuando apenas tengo para pagar la renta de la casa donde vivo o cuando tengo que pagar la tarjeta de crédito que me ha ayudado a sobrellevar las dificultades. Sé lo que es no tener trabajo en un momento difícil.

Tú eres una joven de 21 años que tomó la decisión de embarazarse, con un futuro por delante y a escasas 3 o 4 semanas de traer un ser humano al mundo. Lo dejarás sin la posibilidad de crecer con sus padres.

Usted, mujer adulta, madre. En la madurez debe caber la cordura cuando la juventud es arrebatada por las malas decisiones. Mi papá sería abuelo en enero como usted lo será muy pronto; la diferencia es que mi sobrino conocerá a su abuelo por sus buenas obras, dudo que el suyo llegue a conocerla a usted.

Quisiera entender qué pasó por sus cabezas cuando estaban organizando robarse un coche de lujo, ¿por cuánto tiempo podría ayudarles ese dinero para salir de sus aprietos? ¿Cómo se les salió de las manos? ¿Por qué matar si lo que querían era dinero?

¿Cómo puede un ser humano quitarle la vida a alguien que ni siquiera conoce solamente porque necesita dinero? ¿Pensaban educar a ese bebé que ahora quedará sin padres y abuela?  ¿Para qué querían el maldito dinero que sólo les traería el reclamo en la conciencia?

Ustedes me arrebataron a mi padre. Nos despojaron de su alegría. Él también tuvo muchas crisis por dinero y por frustraciones laborales, sin embargo, por su cabeza nunca pasó la idea de robar o asesinar para sacar adelante a su familia.

¡Bendita justicia que sí habrá! porque les quitará toda posibilidad de ver crecer a ese bebé, que seguramente estará en mejores manos en el DIF que entres las de ustedes. Le quitaron la vida a un gran ser humano y se quitarán la posibilidad de vivirla libremente.

El día de hoy no les perdono, espero que el tiempo me dé esa paz que necesito para darles el perdón. Todavía no quiero aprenderme sus nombres, quizás de esa forma pueda olvidar algunas cosas.

Les agradezco a ustedes tres porque esto que han hecho me ha encendido una necesidad de ayudar a quienes no tienen los medios que yo tengo. Sentir la ansiedad de no saber dónde estaba mi papá me ha puesto en el lugar de tantas familias que pasan semanas, meses o años sin saber dónde podrá estar su ser querido.

Ustedes no pueden comprender la paz que sentí cuando supe dónde estaba mi padre, a pesar del dolor que me causó saber que ya no podría volver a verlo con vida. No hay mejor forma de agradecer a todos los que participaron en su rescate que apoyarlos; no hay mejor forma de ayudar a las víctimas de otros secuestros, asesinatos o robos, que promover y hacer lo más que se pueda para optimizar la prevención, las denuncias, las investigaciones y las sentencias.

Mi papá, sus victimarios y todos los que sufren algo como esto, son mis razones para seguir.

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