Las cuatro C´s para lograr resultados educativos a pesar del sistema

Las cuatro C´s para lograr resultados educativos a pesar del sistema

Para todos los profesores que día a día buscan resultados en vez de poner pretextos.

Martín López Calva*

@M_Lopezcalva 

¿Qué tienen en común “los dos Sergios” además del nombre? ¿Por qué han podido lograr resultados educativos destacados en contextos socioeconómicos de grandes carencias? ¿Por qué ellos dos no han puesto como pretexto al sistema educativo, al neoliberalismo, al gobierno o a los padres de familia para victimizarse y justificar el bajo desempeño de sus estudiantes?

El espacio de esta semana en Educación personalizante tiene como objetivo destacar dos casos de buenas prácticas educativas y analizar algunos elementos comunes que se derivan de lo que la prensa ha publicado acerca de ellos, con el fin de contribuir a que la sociedad contraste los contraejemplos que se han presentado en los últimos meses y años que han deteriorado la imagen de los profesores.

Estos casos son los de “los dos Sergios”, como los llamó el periodista Sarmiento –del mismo nombre- en su columna del diario Reforma. Se trata de Sergio Ramírez Zúñiga, profesor de educación física de Oaxaca y de Sergio Juárez Correa, maestro de matemáticas en Matamoros, Tamaulipas.

El primero de estos profesores es el entrenador del equipo de niños triquis que ganaron recientemente el primer lugar del festival internacional de minibaloncesto celebrado en Argentina. El segundo, es el profesor de Paloma Noyola, que recientemente fue llamada por la revista estadounidense Wired como “La nueva Steve Jobs mexicana”.

Ambos profesores trabajan en escuelas públicas de lugares que pertenecen a los sectores socioeconómicos más desfavorecidos de la sociedad mexicana. Se trata pues de escuelas con grandes carencias en cuanto a infraestructura, equipamiento y apoyo por parte del Estado y del trabajo con estudiantes que provienen de familias pobres y cuyos padres no tienen un nivel alto de estudios.

Sin embargo, el profesor Ramírez ha logrado que su equipo de baloncesto de niños indígenas -llamados ahora “los campeones descalzos de la montaña” por jugar normalmente sin zapatos puesto que en su comunidad lo hacen de ese modo – haya logrado el derecho a participar en un torneo internacional en Miami, USA y ganado el campeonato del festival internacional de Argentina. Mientras tanto, el profesor Juárez ha conseguido que Paloma haya obtenido el primer lugar nacional en Matemáticas en la prueba ENLACE y siga destacando ahora en su primer año de secundaria en sus distintas materias de estudio.

En un contexto sistémico de tantas carencias y distorsiones burocráticas y políticas resulta complicado obtener resultados de esta magnitud. En un sistema educativo que consistentemente obtiene los peores resultados en el nivel de competencias en lectoescritura, matemáticas y ciencias en las pruebas internacionales, es muy destacable que existan casos como los anteriores. En un momento social en el que se hacen tantos cuestionamientos al trabajo y a la capacidad de los profesores, resulta prioritario difundir las prácticas docentes efectivas y tratar de comprender su naturaleza y características.

Para lograr comprender cabalmente los puntos que tienen en común estos dos casos de prácticas docentes efectivas y otros muchos que sin duda existen en el país, sería necesario hacer un trabajo de investigación serio y sistemático a la manera que han sido realizados por autores como Stronge y otros. Sin embargo, a partir de las entrevistas con estos dos profesores que han sido publicadas en los medios nacionales e internacionales a partir de sus resultados educativos pueden inferirse algunos elementos que tal vez puedan ayudar a los maestros a intentar un cambio en sus prácticas educativas para lograr resultados formativos destacados aún a pesar del sistema dejando de lado los pretextos que regularmente justifican los malos resultados pero también encubren de alguna manera la propia responsabilidad.

Para tratar de sintetizar estos elementos comunes y hacer un ejercicio que sea sencillo de guardar en la memoria, hablaremos de las cuatro C´s que componen una práctica docente efectiva aún en condiciones de carencias sensibles. Se trata de: creatividad, compromiso, comprensión y cuidado.

Creatividad: Las prácticas de estos maestros contienen una alta dosis de creatividad. Si se toman en cuenta las enormes dificultades que presenta la práctica educativa en el sistema educativo mexicano, un profesor que logra resultados de éxito es un profesor creativo que mira la misma realidad de carencias que la mayoría de sus colegas en el resto de las instituciones escolares del país con otra mirada que lo hace capaz de transformar la realidad a partir de la innovación, de la construcción de formas originales de planear, operar y evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En el caso del profesor de Paloma, es muy clara la innovación en cuanto al método de enseñanza-aprendizaje de las Matemáticas, a partir del trabajo del profesor de origen indio Sugata Mitra, maestro de tecnología educativa de la Universidad de Newcastle en Inglaterra. El profesor Sergio Juárez, cansado de los métodos de enseñanza en Matemáticas basados en la memorización y la resolución mecánica de problemas sin una adecuada comprensión, encontró los trabajos del profesor Mitra y fue capaz de adaptarlos a su propio contexto de trabajo y aplicarlos con mucho éxito, no solamente en el caso de Paloma sino en el de muchos otros de sus estudiantes.

El profesor de baloncesto ha tenido también que trabajar creativamente para construir un equipo de basquetbol sólido y eficaz en condiciones muy precarias, tan precarias que sus jugadores están acostumbrados a practicar este deporte descalzos por falta de recursos. En este contexto de carencias el profesor ha logrado que sus alumnos sean altamente competitivos frente a equipos que tienen mucho mejores condiciones de vida y de entrenamiento.

Compromiso: El trabajo de estos dos profesores y de todos los que logran resultados en lugar de buscar pretextos implica un claro y sostenido compromiso con su vocación educadora, con su trabajo cotidiano y con sus alumnos que son los destinatarios activos y corresponsables de su práctica educativa.

El compromiso implica esfuerzo y entrega constantes que al volverse testimonio generan también un compromiso recíproco en los estudiantes. El profesor Ramírez exige este compromiso en sus alumnos, no solamente en la disciplina para asistir y participar en los entrenamientos y partidos sino también en una exigencia académica clara: no admite en el equipo a niños que no obtengan un mínimo de 8.5 de promedio en sus calificaciones.

Comprensión: Estos dos profesores y todos los que ejercitan su vocación de manera efectiva muestran siempre una apertura para comprender la situación de sus estudiantes y para entender la realidad en la que viven como el punto de partida para el desarrollo integral de sus educandos.

Comprender implica ser empático, ponerse en los zapatos del educando y tratar de promover su crecimiento no solamente en la disciplina que enseñan sino en la persona como un todo que incluye lo intelectual y lo físico en estos dos casos, pero también lo afectivo, lo social, lo cultural, lo familiar, etc.

Cuidado: La práctica docente efectiva implica cuidado. Cuidado que consiste en la preocupación por la situación y el proceso del educando, cuidado que significa genuino interés en lo que vive y siente en cada etapa del proceso. En el caso del profesor de los niños triquis, él declara que trata de enseñar a sus alumnos a ser humildes pero al mismo tiempo a sentirse orgullosos de su cultura y a preservar su lengua indígena sin sentirse menos ante los demás. El profesor de Paloma declara que se sentía aburrido de enseñar mecánicamente viendo que sus alumnos no aprendían y por so buscó la innovación, estaba cuidando en primer lugar su propia vocación y realización como profesor y en segundo lugar el interés y el desarrollo genuino de sus estudiantes.

Como ya lo señalamos, sin duda existen en el país muchos otros profesores trabajando con creatividad, compromiso, comprensión y cuidado; docentes que se esfuerzan en obtener resultados más que ocuparse de buscar pretextos y de culpar al sistema, al neoliberalismo, a la globalización, al gobierno, a la pobreza de sus estudiantes, a las carencias de su escuela o a cualquier agente externo por la inadecuada preparación de sus estudiantes.

La mayoría de ellos no son noticia ni salen en las revistas, en los periódicos o programas de radio y televisión. Sin embargo son los agentes del cambio silencioso que se está gestando para México.

*Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Ha hecho dos estancias postdoctorales como Lonergan Fellow en el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007) y publicado dieciocho libros, cuarenta artículos y siete capítulos de libros. Actualmente es académico de tiempo completo en el doctorado en Pedagogía de la UPAEP. Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación en la UIA Puebla (2007-2012) donde trabajó como académico de tiempo completo de 1988 a 2012 y sigue participando como tutor en el doctorado interinstitucional en Educación. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel 1), del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), de la Red Nacional de Investigadores en Educación y Valores que actualmente preside (2011-2014), de la Asociación Latinoamericana de Filosofía de la Educación y de la International Network of Philosophers of Education. Trabaja en las líneas de filosofía humanista y Educación, Ética profesional y “Sujetos y procesos educativos”.

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