Confiar en el periodismo

Confiar en el periodismo

Susana Sánchez Sánchez

¿Por qué confiar en el periodismo? ¿Basta que un medio de comunicación nos diga que hace periodismo para creer que así es? No, por supuesto que no es suficiente con ello. Hay algo más que legítima al periodismo como confiable. Dado que el periodismo narra hechos reales, o sea, no se los saca de la manga (por mucho que a veces sus narraciones parezcan productos de la imaginación de un cuentista o novelista), requiere forzosamente de fuentes de información: ir al lugar de los hechos, hacer entrevistas, consultar bases de datos, cruzar información y corroborarla. Vaya, el periodismo es un ejercicio meticuloso que requiere dotes de investigador, también capacidad de síntesis, porque detrás de cada reportaje, nota o crónica hay toda una chamba y para que ésta sea leída, escuchada o vista, no debe ser chorera que no es lo mismo que profunda o de largo aliento, debe ir al grano  de una manera amena.

Claro que una cosa es lo que se dice del ejercicio periodístico y otra lo que realmente es. Así pues, me parece que para confiar en el periodismo, debemos tomar en cuenta algunos aspectos del medio de comunicación que le da cobijo. Podemos empezar por fijarnos en:

  • Quiénes o cuáles empresas se publicitan en ese medio.
  • A qué sujetos o grupos sociales les da más posibilidades de voz, a través de sus discursos periodísticos, ¿a las minorías, a los discriminados, a los trabajadores, a los que se manifiestan o aquellos que ya ejercen cierto poder desde una empresa, una universidad o un puesto de gobierno?
  • Luego, a aquellos a los que les da voz, ¿cómo los cuestiona? ¿cómo los presenta ante la sociedad? ¿cómo los acredita o desacredita?

Legitimar al periodismo –y a los medios de comunicación que lo hacen circular– desde la  sociedad, significa que ésta le otorgue confianza, al empatar con él y seguirlo. Cuando las audiencias deciden consumir periodismo, éste empieza a adquirir prestigio, la misma gente es quien dice si es confiable o no. El prestigio es lo que le da legitimidad  al periodismo y de paso al medio de comunicación que lo alberga.

Para obtener prestigio periodístico a través de los medios, se necesita emitir mensajes que puedan ser vistos, leídos  o escuchados, pero éstos no se construyen de la nada. Hay elementos que hacen posible que esos mensajes traducidos en notas, reportajes, crónicas o artículos sean posibles, en principio deben existir hechos o informantes; y luego un grupo profesional que construya un producto periodístico.

Todos nosotros emitimos mensajes con un propósito. El lenguaje sirve para algo, hablamos, escribimos o hacemos gestos para comunicar. Usamos al lenguaje para:

  1. Hacer saber=informar.
  2. Hacer creer=convencer.
  3. Hacer hacer= persuadir.
  4. Dar gusto=seducir.

Los mensajes periodísticos  tienen la función de informar, pero como no se crean solos, sino que dependen del periodista, del medio de comunicación y de diversas fuentes informativas, entonces hay que tener cuidado, pues en ocasiones las fuentes informativas son a la vez fuentes de vida económica y política del periodismo.  En este punto es donde los discursos periodísticos  que son emitidos desde los medios de  comunicación se tornan complicados, porque no sólo buscan informar, también persuadir, convencer y seducir.

Para confiar en el periodismo también se requiere de un colmillo afilado, porque existen aquellos periodistas o medios que en el afán por marcar tendencias en la opinión pública a favor de un gobierno, de un partido político o de un candidato, quieren dar gato por liebre.  A través de sus discursos –a veces muy similares  los que emite un gobierno–, los medios pueden convencer, por ejemplo, de que una sociedad goza de una estabilidad económica cuando ocurre justamente lo contrario. Hay medios cuya popularidad, no así  prestigio informativo, alcanzan a convencer a la mayoría de una ciudad o un país de cosas que en realidad no ocurren.

Los principios éticos del periodismo, como la honestidad y el apego a los hechos,  son también grandes atractivos para que las audiencias confíen en ellos. Claro que esos principios deben ir ligados a las acciones de quienes hacen posible el ejercicio periodístico (periodistas, fotógrafos editores, dueños de los medios). Si prometen ser honestos con la información que proporcionan, lo mínimo que deben hacer es presentar una información bien documentada, sin invisibilizar absolutamente nada.

Hay que confiar en el periodismo en la medida en que éste sea honesto con la información que presenta; para cuentos chinos, ya están los escritores, no los periodistas ni los medios de comunicación para los cuales laboran. Al periodismo y a quienes hacen posible ese ejercicio, por sus discursos y acciones los conoceremos.

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