Cátedra Alain Touraine: tres días de reflexión en torno al poder

Cátedra Alain Touraine: tres días de reflexión en torno al poder

Foto: Ibero Prensa
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Josué Cantorán Viramontes

@josuedcv

Durante los tres días en que el auditorio-gimnasio de la Universidad Iberoamericana Puebla fue la sede de la Cátedra Alain Touraine, éste se convirtió en un espacio de discusión académica sobre un tema fundamental tan abordado por las ciencias sociales pero del que aún se pueden y deben decir muchas cosas más: el poder.

¿Cuál poder? Todos: el que ejerce el Estado sobre los gobernados, el que las corporaciones multinacionales creen poseer sobre la naturaleza al explotar de ella todo lo que la tecnología les permite, el de los grandes consorcios informativos sobre sus audiencias y, en fin, también otros poderes más complejos de los que se puede hablar sólo descifrando las infinitas redes de dominación construidas a lo largo de siglos, de repetición de discursos e introyección de valores.

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De todo esto sabe muy bien el sociólogo francés Alain Touraine, autor de una de las producciones teóricas en ciencias sociales más importantes e influyentes del siglo XX, estudioso interesado en los movimientos sociales en América Latina y fundador de una escuela de sociólogos que sobre todo en esta región, aunque también en Europa, ha dado frutos de estudio profundo en todos los temas de la sociedad.

–La capacidad de pensar, transformar e interpretar nuestra experiencia personal y colectiva aumenta a medida que se utiliza esta capacidad para liberarse –decía Alain Touraine en la conferencia inaugural de la cátedra que lleva su nombre, con la voz entrecortada de sus 87 años pero en el perfecto español que da fe de su trabajo en la región latinoamericana.

Antes había advertido que en su discurso no se encontrarían los consejos ni las recetas para mejorar las condiciones sociales sino la idea de tomar distancia de los hechos para entenderlos desde una mejor perspectiva.

Dos días después, también por la mañana, en un evento encabezado por el rector Fernando Fernández Font, la Universidad Iberoamericana Puebla le entregó a Touraine el Doctorado Honoris Causa y así se cerrarían los tres días de reflexiones sobre el poder y sus efectos en el décimo aniversario de la cátedra y el trigésimo de la institución.

En la cátedra hubo participaciones de un buen número de especialistas, entre las que destacó la conferencia del sociólogo portugués Boaventura de Souza Santos, quien disertó sobre el concepto de derechos humanos y su aplicación a las nuevas luchas indígenas; así como la lectura del historiador mexicano Adolfo Gilly, quien discurrió sobre las maneras en que el monopolio sobre la violencia legitima a los Estados.

Modelo capitalista, responsable de la contingencia ambiental

Nueve son los principales puntos de crisis en la ecología planetaria. El cambio climático es uno de ellos, y mientras se entienda al clima como un sistema complejo, se podrá concluir que en sólo cien años la mano de la humanidad ha logrado romper un equilibrio que a la naturaleza le había tomado varios cientos de miles.

Otros de los puntos de crisis son la erosión de la biodiversidad –la extinción de especies a un ritmo cada vez más acelerado–, la acidificación de los océanos, el agotamiento del agua dulce, la erosión de los suelos, las alteraciones en los ciclos del nitrógeno y del fósforo y la contaminación atmosférica, entre otros.

Así lo explicó la investigadora Silvia Ribeiro durante la mesa “Desastres ambientales y estrategias de poder”, quien además añadió que ninguna de estas crisis es un caso aislado, pues cada una contribuye a la otra en un círculo vicioso del que los seres humanos no salen bien librados, porque, a su parecer, toda contingencia ambiental afecta directamente a un grupo social y la idea de que éstos ámbitos están separados es sólo un mito.

–La devastación nunca es sólo ambiental –aseveró.

Para ejemplificar lo anterior, Ribeiro señaló que los altos índices de acidez en los océanos repercuten en que a los animales marinos les cueste cada vez más trabajo formar sus conchas debido al desequilibrio en las concentraciones de dióxido de carbono. Esto no sólo genera cambios irreversibles en las cadenas alimentarias, sino que afecta también a las poblaciones de pescadores artesanales.

En este contexto, expuso la también columnista del diario La Jornada, ha surgido lo que ella llama “la institucionalidad ambiental”, que consiste en el reconocimiento de los gobiernos de todo el mundo de la contingencia que se vive actualmente en esta materia –se han firmado al menos 500 tratados al respecto– pero que, desgraciadamente, “ya está permeada por intereses empresariales”.

Estos intereses se traducen en un fenómeno cada vez más extendido pero sumamente complejo al que Ribeiro define como “la financiación de la naturaleza”, lo cual consiste en las múltiples estrategias que las grandes empresas trasnacionales y los gobiernos corruptos han emprendido para sacar provecho económico de las contingencias ambientales expuestas anteriormente, es decir, cómo hacer de éstas un negocio.

Uno de los ejemplos más claros y cercanos es el de Granjas Carroll –la industria porcina ha sido señalada como una de las más contaminantes del mundo–, la cual tiene sus instalaciones en Perote, Veracruz, y, de acuerdo con la conferencista, ha recibido apoyos institucionales de la ONU, así como muchas otras empresas altamente contaminantes, para supuestamente financiar el tratamiento de sus desechos.

O en otras palabras: se premia a los que más contaminan y no a quienes proponen alternativas.

Para Ribeiro, el problema que subyace a las contingencias ambientales es el modelo económico, el capitalismo, porque éste es “esencialmente explotador” y ve a la naturaleza como un objeto más de consumo. Y aunque no desestima los esfuerzos de ciudadanos de a pie que buscan reducir el impacto ambiental de su paso por el planeta, la especialista sostiene que esto pudiera fomentar la falsa creencia de que las personas que descuidan sus hábitos de consumo son las principales culpables de las contingencias, cuando un estimado 70% de dicha responsabilidad corresponde a las grandes empresas y a los gobiernos.

Aunque se tocaron otros temas, como el preocupante carácter regresivo de algunas leyes mexicanas –la minera hace de todo el territorio nacional “un terreno baldío”, indicó Ribeiro–, al final de la charla la pregunta que quedó en el aire entre los asistentes fue: ¿existe alguna esperanza?

WikiLeaks y la forma en que concebimos la información

Cuando WikiLeaks publicó un video donde podía verse cómo soldados norteamericanos asesinaban desde un helicóptero a un grupo de civiles en Bagdad, entre los que se encontraba un corresponsal de la agencia Reuters, inició una embestida del poder contra el famoso sitio de internet. Los gobernantes los llamaron “terroristas” y la cobertura del caso en los grandes consorcios informativos se centró no en la gravedad de los homicidios sino en indagar de dónde había sido obtenido el video.

–Los periodistas trataban de alienar a WikiLeaks. Sostenían que WikiLeaks no era periodismo, que estábamos fuera del periodismo legítimo, lo que trataban de hacer era mantener una posición cómoda que nosotros estábamos retando, porque ya habíamos sido expuestos –narró al respecto el portavoz de dicha organización, Kristinn Hrafnsson.

Y la embestida continuó, no sólo contra WikiLeaks sino contra quienes filtraron la información en primer lugar, como los soldados Edward Snowden y Chelsea Manning, quienes desde entonces han tenido que vivir una odisea y enfrentan aparatosos procesos judiciales: mientras el primero ha sido recibido por el gobierno de Rusia como refugiado, la segunda fue condenada a más de treinta años de prisión.

Cuando habla de ellos, la piel caucásica de Hrafnsson se torna roja, sus palabras se vuelven más lentas, adquieren gravedad. Se le nota la indignación.

–Snowden es el más importante filtrador de información en la historia y tendrá ese lugar junto con Bradley (sic) Manning, que por supuesto todavía está sufriendo pero tiene un gran apoyo para su perdón y para que lo liberen pronto, después de esta ridícula sentencia que tuvo recientemente.

Las acusaciones del gobierno norteamericano contra ambos ex soldados no se sustentan ni en las propias leyes norteamericanas, considera Hrafnsson, pues éstas están ideadas para castigar a quien provea de información al enemigo, y Snowden y Manning brindaron información clasificada al público general.

Muchos pensaron, continúa el vocero de WikiLeaks, que estas grandes filtraciones de información serían únicas, y que tendrían que pasar varias décadas para que la organización realizara una nueva gran filtración que pusiera seriamente en jaque a un ente de poder.

Pero no fue así. Poco después, el portal hizo público, entre otros cables, que el gobierno de Estados Unidos había estado espiando sistemáticamente a un buen número de víctimas: desde empresas internacionales como Petrobras, hasta los gobiernos de Brasil y México.

Mientras los gobiernos espían y realizan actividades contrarias a la libertad de expresión, como amedrentar a periodistas que han dado cobertura extensa a estos casos, haciéndose cada vez más opacos, la gran aportación de WikiLeaks a la vida pública es que ha brindado la oportunidad de que la gente tenga acceso a la información a través de otras vías, brindándole así un arma con la que puede enfrentar a quienes ostentan el poder.

–Creo que hemos introducido a todo mundo una posibilidad en el futuro donde la gente pueda soñar, que puede tener poder a través de la información y tomar pasos para luchar en contra de los desarrollos negativos que hemos visto.

Con dicha idea coincidió la reportera de La Jornada Blanche Petrich, quien ofreció una réplica a la exposición de Hrafnsson y describió a WikiLeaks como una “herramienta para combatir la opacidad de los poderes, llámese gobiernos, llámese poder económico y financiero, o también los corporativos mediáticos en los procesos informativos que suelen crear falsos consensos y revestir mentiras con ropajes de legitimidad”.

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Foto: Ibero Prensa
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De esto y más –como los alcances de los movimientos sociales en Medio Oriente, las estructuras de poder en la literatura, los modos en que ha cambiado en las últimas décadas la relación de poder y dominación entre hombres y mujeres, los movimientos indígenas en América Latina o las convergencias de los movimientos estudiantiles en Chile, España y México– se habló largo y tendido durante los tres días en que transcurrió la Cátedra Alain Touraine, desde donde siempre se enfatizó en la necesidad de trasladar la reflexión más allá de las cuatro paredes institucionales de la academia.

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